La onda expansiva de una bomba que provocó la muerte de dos soldados israelíes y los posteriores ataques aéreos de Israel contra Hizbulá, que dejaron un fallecido en el sur del Líbano, tuvieron repercusiones hasta Roma, donde ambos países celebran esta semana la séptima ronda de negociaciones. El repunte de tensión, tras un periodo de relativa calma dentro de la frágil tregua, no ha suspendido el proceso destinado a garantizar la retirada gradual del ejército israelí del sur del Líbano y el desarme de la milicia libanesa proiraní.
Israel anunció este jueves la muerte de dos reservistas —uno de 34 años con rango de mayor y otro de 33, sargento mayor— por la detonación de un artefacto explosivo en un edificio de la aldea Majdal Zoun, en el sur del Líbano. La explosión también causó heridas graves a cuatro miembros de la Brigada de Paracaidistas 55. El Ejército investiga si el artefacto fue colocado por Hizbulá antes o después de la tregua y si se siguieron los protocolos de seguridad en estructuras potencialmente minadas.
Poco después, y alegando “la grave violación de la tregua por parte de Hizbulá”, la Fuerza Aérea israelí lanzó el miércoles por la tarde varios ataques en la zona. Las autoridades locales informaron de un muerto y 12 heridos en la localidad de Tibnin. Más tarde, ocho personas resultaron heridas en un ataque en Bourj el Shemali, en el distrito de Tiro.
La portavoz militar israelí en árabe, Ella Waweya, instó a los residentes de la localidad de Al Mansuri a abandonar sus viviendas y desplazarse al menos 1.000 metros antes de un ataque de represalia contra Hizbulá. “Todo aquel que se encuentre cerca de efectivos de Hizbulá, sus instalaciones y sus medios de combate, pone en peligro su vida”, escribió en la plataforma X, en la primera consigna de desalojo emitida en más de un mes.
La cúpula militar israelí ha reclamado al Gobierno de Benjamin Netanyahu una respuesta “más contundente”, mientras que Estados Unidos ejerce presión para que se mantenga la tregua y no se comprometan las negociaciones con el Gobierno de Beirut. Según varias fuentes, la intervención estadounidense ha evitado por ahora una escalada mayor.
Los incidentes en el sur del Líbano no han interrumpido las conversaciones entre representantes de Israel y Líbano bajo la tutela de EEUU, aunque sí contribuyeron a que la reunión del miércoles en Roma fuera más breve de lo previsto.
Conversaciones consideradas muy productivas
Un portavoz del Departamento de Estado describió las conversaciones como “sumamente productivas” y señaló que se han registrado “avances” en el plan derivado del acuerdo marco de junio, que permitió un repliegue limitado en una zona concreta y la entrada de tropas libanesas. El objetivo de EEUU es ampliar el proceso de zonas piloto, resolver asuntos fronterizos pendientes y avanzar hacia un acuerdo a largo plazo que facilite la normalización de las relaciones. El optimismo estadounidense contrasta con el escepticismo en Líbano e Israel.
El líder de Hizbulá, Naim Qassem, criticó al presidente libanés Joseph Aoun por mantener negociaciones con Israel que, según él, “solo han traído vergüenza, humillación, decepción y concesiones sucesivas al Líbano”. Exige “la retirada completa del ocupante” y se opone al desarme de lo que denomina “la resistencia”. “Defenderemos nuestra tierra, nuestros derechos y nuestra patria, y tendremos la victoria”, afirmó el dirigente del grupo proiraní.
Desde el Gobierno libanés replican que Hizbulá dio pretextos a Israel para una ofensiva a gran escala, con destrucción de aldeas y la muerte y desplazamiento de miles de civiles, tras ataques en apoyo de Hamas y Gaza el 8 de octubre de 2023 y en apoyo de Irán el 2 de marzo de 2026.
En un comunicado difundido este jueves, el ejército israelí afirmó que sus tropas “descubrieron en los últimos meses miles de instalaciones utilizadas por Hizbulá, incluidos centros de mando, alojamientos, plataformas de lanzamiento, puestos de observación, infraestructura subterránea y grandes cantidades de armas en aldeas del sur del Líbano”.

