En julio, un banco retuvo casi la totalidad de la jubilación de un vecino de Pilar de 78 años por una deuda acumulada de alrededor de $10.000.000. Actualmente, el hombre trabaja como conductor de Uber para afrontar sus gastos básicos.
Se trata de Guillermo Juan Gómez, contador público jubilado y viudo, que vive en Villa Morra desde hace más de cinco años. Percibe una jubilación de aproximadamente $2.000.000 en la sucursal Pilar del Banco Patagonia, entidad con la que mantiene una deuda cercana a $10.000.000. Además, acumula obligaciones con el Banco Santander, lo que eleva el total adeudado a unos $40.000.000.
Gómez afirmó que le retuvieron casi el 100% de su haber jubilatorio y sostuvo que esa situación implica una confiscación, ya que por ley los haberes previsionales tienen carácter alimentario y no pueden ser embargados en su totalidad.
Una deuda que se acumuló en años
Según su relato, la deuda se originó cuando destinó recursos para que su hijo abriera una concesionaria de autos en Villa Mercedes, un emprendimiento que en los últimos meses dejó de ser rentable.
Además, relató que sufrió un hackeo en su cuenta del Banco Santander (sucursal Parque Patricios, Ciudad de Buenos Aires) hace cerca de un año y que tuvo que afrontar un préstamo de $2.500.000 por ese hecho. Atribuye también consumos no reconocidos en su tarjeta a un posible robo de identidad y menciona otro préstamo similar que, según dice, sí pidió. Las entidades bancarias, según Gómez, no habrían reconocido esos hechos.
Gómez intentó refinanciar la deuda, pero considera que las tasas ofrecidas —entre el 79% y el 100%— hacen la operación impagable. Afirma haber contactado en varias oportunidades a autoridades del banco, que le propusieron planes de financiación que él no puede afrontar. Actualmente tiene cuentas y tarjetas bloqueadas y no recibe efectivo de su haber jubilatorio.
Gestiones
Gómez acudió a la Defensoría del Pueblo de Pilar, que se comunicó con el banco; la respuesta fue la misma: la entidad exige que suscriba un plan de pagos. A fines de mayo presentó un reclamo ante el Banco Central de la República Argentina (BCRA), sin que hasta el momento haya obtenido respuesta.
También se presentó en dependencias judiciales de Pilar para solicitar patrocinio jurídico gratuito y promover un amparo, pero le informaron que se trataba de una “cuestión comercial” fuera del ámbito de esa oficina.
En las próximas horas planea acudir al Colegio de Abogados de Pilar para intentar conseguir asistencia legal gratuita y avanzar con la acción de amparo.
En los últimos días recibió un llamado del Banco Patagonia para ofrecer una refinanciación, aunque teme que las condiciones—especialmente las tasas—resulten inasumibles.
Qué dice la ley
El artículo 14, inciso c) de la Ley 24.241 establece que las prestaciones previsionales son inembargables, con las excepciones de las cuotas alimentarias y las litisexpensas. La norma ofrece así una protección específica de los haberes jubilatorios frente a embargos.
En el resumen de cuenta presentado por el denunciante, se observa que el banco estaría practicando débitos automáticos que podrían corresponder a contratos que las entidades requieren al otorgar préstamos o emitir tarjetas de crédito.
Existen antecedentes judiciales similares. En junio de este año, una jueza de El Bolsón, en Río Negro, dictó una medida cautelar contra Banco Patagonia para limitar al 20% de los haberes jubilatorios los débitos por consumos de tarjeta de crédito de una jubilada que había quedado prácticamente sin fondos para cubrir sus gastos básicos.
La resolución fue adoptada de forma provisoria y por un plazo inicial de tres meses, ante una situación en la que los descuentos consumían casi la totalidad de los ingresos de la beneficiaria. La jueza consideró que una jubilación no puede quedar reducida a cero por el cobro automático de deudas bancarias. El porcentaje aplicado correspondió a ese caso concreto y no constituye un límite general fijado por la ley.
En ese contexto, Gómez insiste en que la retención total no debería aplicarse y reclama la restitución íntegra de su jubilación. Hoy conduce un Uber para cubrir sus necesidades básicas, aunque asegura que la actividad no resulta rentable y que un problema de ciática le impide ampliar su jornada laboral. Asimismo manifestó su esperanza de que el banco adopte una actitud más benigna frente a su situación.


