Moria Casán es conocida por transformar vivencias personales en reflexiones directas y sorprendentes. En su visita a OLGA recordó un romance pasado que llegó a ocupar demasiado espacio en su mente y explicó cómo logró desprenderse de esa obsesión.
La relación fue con un hombre estadounidense que conoció por intermedio de Laura Ubfal. Lo que comenzó como un vínculo afectivo derivó, según la propia Moria, en una experiencia emocional muy intensa. Ella describió al hombre como “un psicópata” y dijo que estaba obsesionada: “De 24 horas, cuando nos separamos, pensaba 28 en él”, relató.
Al advertir que el recuerdo se había vuelto una presencia constante, decidió dejar de enfrentarlo desde la angustia y empezó a trabajar de manera deliberada sobre sus pensamientos. “Ahí dije: voy a intentar no pensar en él. De las 24 horas cuánto tiempo lo pienso. Yo dije ‘no puede ser que a esta altura de mi vida este chabón me venga a captar 24 horas de mi vida’, entonces cuando aparecía en mi cabeza lo sacaba”, explicó.
Su estrategia consistió en identificar cada aparición del recuerdo y expulsarlo deliberadamente de su mente. No se trataba de borrar lo vivido, sino de recuperar progresivamente el control sobre la atención que había quedado atrapada en esa relación. “El primer día aparecía varias veces y yo lo sacaba”, comentó Moria sobre el ejercicio que mantuvo con disciplina.
Moria Casán y su método para dejar de obsesionarse
Lo llamativo es que no habló de meses ni años: según contó, logró romper ese circuito mental en apenas 18 días. “Tardé 18 días en sacármelo de la cabeza, qué placer cuando me levanté un día y me di cuenta que no lo había pensado”, reveló, celebrando el momento en que comprobó que él había dejado de ser una presencia permanente en sus pensamientos.
La anécdota de Moria, además del toque de humor habitual en sus relatos, dejó una reflexión sobre el poder de la atención: entendió que pensar compulsivamente en alguien supone entregarle tiempo y energía, y que limitar ese pensamiento puede recuperar parte de ambos.

