17 de agosto de 2026
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Peor sequía en una década obliga a cortes de agua en Puerto Rico cada dos días

El lago Carraizo tras haber bajado considerablemente su nivel del agua.

Cada año en Puerto Rico preocupa la llegada de fenómenos como La Niña o El Niño, que alteran la temperatura del Pacífico y se traducen en la isla en olas de huracanes o periodos prolongados de sequía. En la actualidad, la escasez de lluvias ha provocado cortes severos en el suministro: racionamientos, falta de agua potable en muchos edificios y grandes dificultades para agricultores y ganaderos.

Centenares de miles de residentes dependen ahora de agua embotellada, ante los niveles extremadamente bajos de los embalses. El reservorio de Carraízo, en Trujillo Alto, está por debajo de los 38 metros, y once embalses en total han mostrado descensos importantes en sus niveles.

El lago Carraizo tras haber bajado considerablemente su nivel del agua.

El lago Carraízo tras la importante bajada de su nivel de agua. Thais Llorca / EFE

En los últimos tres meses la isla recibió unos 61 centímetros de lluvia por debajo del promedio, según Emanuel Rodríguez, hidrometeorólogo del Servicio Nacional de Meteorología (SNM). Ante la gravedad de la situación y tras múltiples quejas ciudadanas, la gobernadora Jenniffer González declaró el 31 de julio el estado de emergencia y movilizó a la Guardia Nacional, ya que alrededor del 80% del territorio está afectado. Residentes como Tatiana González relatan cortes prolongados: “En Cupey estuvimos una semana sin agua y nadie sabía la razón ni cuándo regresaría”, dijo a EL MUNDO.

Plan de Ajuste

El Gobierno implantó un plan de ajuste que raciona el suministro durante días completos en muchas zonas. “Donde estamos, son 48 horas con agua y 48 sin ella”, explica González, que añade que los cortes fueron imprevisibles y llegaron a durar siete días en algunos casos, impidiendo preparativos previos.

Además de la falta de lluvia, la crisis se agrava por el deterioro de las infraestructuras: un informe del Comité de Expertos y Asesores sobre Cambio Climático estima que se pierde más del 60% del agua potable en la red por filtraciones y averías. La Autoridad de Acueductos y Alcantarillados (AAA) ha señalado que la acumulación de sedimentos en embalses como Carraízo reduce significativamente su capacidad. Esta fragilidad se refleja en fallos reiterados, como el reciente incidente en el superacueducto que dejó a 100.000 abonados sin servicio, y en retrasos técnicos para restablecer el suministro después de los racionamientos, según El Nuevo Día.

Un trabajador camina sobre un camión cisterna con la inscripción "Agua Potable" mientras se conectan las mangueras entre los vehículos.

Un trabajador sobre un camión cisterna con la inscripción “Agua Potable” mientras se conectan mangueras entre vehículos. Alejandro Granadillo / Getty

Los usuarios denuncian discrepancias entre los horarios anunciados por las autoridades y la realidad en la calle. González cuenta que el suministro no siempre respeta los periodos previstos y que ha tenido que modificar su jornada laboral para poder utilizar agua en casa: la cisterna de su zona abre solo 30 minutos por la mañana y 30 por la noche, en horarios diferentes a los habituales.

Efectos en el sector agrícola

Las pérdidas en agricultura son significativas. Wesley Cardosa, agricultor en Cabo Rojo, declaró a TeleOnce haber perdido cerca del 70% de su cosecha, haber tenido que desechar muchos plátanos y reducir notablemente el cultivo de lechugas por la falta de riego. El sistema federal NIDIS documenta impactos en varias zonas: aguacates deshidratados en Canóvanas, caída de la producción de cítricos en Orocovis por plagas, retrasos en el desarrollo de hortalizas en Caguas y una situación crítica para los ganaderos del sur.

Vacas pastando en una finca ante la escasez de recursos hídricos que acorrala a gran parte de la isla de Puerto Rico.

Vacas pastando en una finca ante la escasez de recursos hídricos que afecta a gran parte de Puerto Rico. Thais Llorca / EFE

Estos problemas han elevado los costos operativos de las explotaciones, que según Metro Puerto Rico podrían subir entre un 8% y un 15%, repercutiendo en el precio final al consumidor. A su vez, la sequía ha incrementado la frecuencia de incendios forestales: El Nuevo Día y Europa Press informan de alrededor de mil incendios en lo que va de 2026, con más de 300 solo en julio, especialmente en el sur y este.

No se vivía una crisis de esta magnitud desde la sequía de 2015. Los meteorólogos advierten que las precipitaciones seguirán por debajo del promedio en los próximos meses, lo que podría prolongar la sequía hasta enero o febrero de 2027. En consecuencia, la población enfrenta un horizonte incierto bajo condiciones de calor extremo en el trópico.

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