18 de agosto de 2026
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Ataques a Natalie Harp enfurecen a la Casa Blanca

Ataques a Natalie Harp enfurecen a la Casa Blanca

Hay personas intocables para Donald Trump, y Natalie Harp es una de ellas: su asistente fiel y devota que pasa más tiempo con él en la Casa Blanca que su esposa, Melania Trump, encargada de proveerle e imprimir los documentos que lee a diario. Apodada “la impresora humana”, acompaña a Trump con una impresora portátil para entregarle en papel correos y artículos en vez de que los lea en pantalla. La intensidad de esa lealtad quedó de manifiesto en la airada reacción de la Casa Blanca a las críticas formuladas por el senador demócrata Jon Ossoff.

Ossoff, en plena campaña por la reelección en Georgia de cara a las elecciones de medio mandato, aprovechó un mitin en Atlanta para cuestionar la gestión de Trump en asuntos como Irán, acusándole de concentrarse en temas triviales. En su intervención dijo que Trump “no quiere hacer el trabajo” y criticó que priorice la construcción de un salón de baile en la Casa Blanca y los viajes con Harp en lo que describió como un “palacio volador” supuestamente obsequiado por el emir de Qatar.

La respuesta desde el ámbito trumpista fue rápida y enérgica. Steven Cheung, director de comunicación de la Casa Blanca, calificó a Ossoff como “el mayor perdedor” en política y lo acusó, en sus términos, de ser un demócrata radical y extremista que denigra a personas que sirven al país.

Otro portavoz, Davis Ingle, defendió a Harp como “una de las colaboradoras más leales y trabajadoras del equipo del presidente Trump” y en alusión a Ossoff la respondió con calificativos duros, describiéndolo como un individuo patético y afeminado, además de restar importancia a sus comentarios.

La crítica de Ossoff tocó una fibra sensible porque Harp, de 35 años, se ha convertido con el tiempo en una figura clave para Trump. En ocasiones ha dejado notas personales al presidente —llegando a escribir frases como “Eres lo único que importa”— y siempre está a su lado en actos de campaña, viajes oficiales y estancias en Mar-a-Lago. Además, cumple con el estereotipo de mujer que suele acompañar al magnate: rubia, alta, de apariencia elegante y profundamente religiosa.

En su libro Regime Change: Inside the Imperial Presidency of Donald Trump, los periodistas Maggie Haberman y Jonathan Swan analizan la relación entre Trump y Harp y el poder que ella ha acumulado en la Casa Blanca. Según fragmentos citados, el presidente le pide a veces que desautorice a miembros del gabinete para ajustar cifras a sus ideas preconcebidas. Asimismo, en un podcast se comentó que Harp alimenta sus inclinaciones con elogios y material impreso que recaba de redes sociales, permaneciendo con él de forma continua.

Su influencia es notable: colabora en las publicaciones en redes sociales del presidente y controla gran parte de lo que él llega a leer, imprimiendo artículos y contenidos de distintos medios. Con el tiempo ha aprendido qué tipo de información satisface a su jefe y cómo presentársela.

Harp nació en 1991 en una familia de arraigada religiosidad cristiana y creció en California. Ella y su hermano Preston fueron educados en casa; su madre dirigió la enseñanza con materiales cristianos conservadores. Preston recuerda a su madre como extremadamente conservadora y profundamente religiosa, mientras que Natalie siguió de forma obediente las pautas familiares; él, en cambio, se rebeló escuchando rock, practicando skate y leyendo autores como Carl Sagan y Jack Kerouac, hasta el punto de que su madre llegó a exigirle que tirara cartas de Pokémon por considerarlas “demoníacas”.

Su padre, Robert Harp, estudió para ser pastor y luego fue profesor en Biola University, una institución evangélica en La Mirada, California. Falleció de forma inesperada en su casa el 17 de julio de 2020 a los 61 años.

Natalie padeció un cáncer de hueso y sufrió complicaciones tras un error médico durante una terapia intravenosa. Fue rechazada en ensayos clínicos y, después de varios fracasos con quimioterapia, recibió un tratamiento de inmunoterapia aprobado por la FDA pero no autorizado específicamente para su caso. Esa experiencia personal la situó en el foco público en 2019, cuando agradeció públicamente a Trump por haber contribuido a salvarle la vida.

La lealtad demostrada hacia Trump le abrió las puertas de su círculo íntimo y también generó celos y recelos en parte del equipo de la Casa Blanca, que en ocasiones se siente desautorizado por la influencia de una asistente personal. Hoy por hoy, su papel supera ampliamente la definición tradicional de asistente.

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