El piloto de una avioneta murió este miércoles tras una fuerte colisión con un helicóptero de la Policía Estatal de Pensilvania cerca de la pista de un pequeño aeropuerto; los dos agentes que viajaban en el helicóptero sobrevivieron, informaron las autoridades.
Según el teniente coronel George Bivens, el avión descendía hacia la pista y se desvió hacia el helicóptero que se encontraba cerca del suelo. La FAA y la NTSB calificaron el incidente como una colisión en el aire, aunque la policía estatal no precisó si la aeronave ya había aterrizado.
Bivens describió el impacto como «muy violento» y dijo que el avión quedó fragmentado; parte de la investigación consistirá en confirmar que el piloto era la única persona a bordo. Añadió que el helicóptero perdió las palas y el brazo de cola y quedó volcado sobre un costado.
El accidente ocurrió en el aeropuerto de Carlisle, a unos 170 kilómetros al noroeste de Filadelfia, e involucró un helicóptero Bell 407 y una avioneta Cessna 150, una aeronave biplaza utilizada habitualmente para entrenamiento de pilotos, según la FAA y Bivens.
Los dos ocupantes del helicóptero quedaron atrapados hasta que uno de ellos empujó una ventana y ayudó al otro a salir; ambos, miembros de la unidad de aviación, estaban realizando un ejercicio de entrenamiento y se encuentran en condición estable.
El gobernador Josh Shapiro señaló que la situación «podía haber sido mucho peor» y que el resultado pudo haber sido más trágico para la Policía Estatal. Las autoridades no harán pública la identidad de la persona fallecida hasta notificar a sus familiares directos.
Imágenes y videos difundidos en redes sociales mostraron el helicóptero volcado junto a restos de aeronaves en un campo y una fila de vehículos de emergencia en las inmediaciones de Carlisle.
La FAA y la NTSB están realizando las investigaciones correspondientes sobre el suceso.
El secretario de Transporte, Sean Duffy, informó que se ha mantenido en contacto con el gobernador.

