En un año de intensa actividad apostólica del Papa León XIV, con viajes multitudinarios como el que realizó en España en junio, una gira por varios países africanos previa y visitas programadas a Francia y a Uruguay, Argentina y Perú en noviembre, llaman la atención por su carga simbólica destinos como Mónaco y San Marino.
Este sábado el Pontífice se encuentra en San Marino para conmemorar el centenario de las relaciones bilaterales entre la Santa Sede y la que se considera la república más antigua del mundo en cuanto a continuidad como Estado soberano. León XIV busca subrayar las raíces cristianas de este pequeño país de 61,2 kilómetros cuadrados, su histórica neutralidad —que le permitió mantenerse al margen de los grandes conflictos europeos del siglo XX— y su papel diplomático como promotor de la paz.
El Papa en el helicóptero rumbo a San Marino. E. M.
Ese énfasis en la paz resulta especialmente relevante en un contexto marcado por conflictos devastadores, como la guerra en Ucrania y la vigente en Oriente Próximo, que figuran entre las prioridades de la agenda de León XIV desde su llegada al pontificado tras Francisco. En su mensaje para la Jornada Mundial de Oración por el Cuidado de la Creación, difundido el viernes, el Pontífice vinculó los daños de la guerra y el deterioro ambiental con la condición del corazón humano, señalando que los conflictos externos expresan, en buena medida, discordias y divisiones interiores. El obispo de la diócesis de San Marino-Montefeltro, Domenico Beneventiha, ha destacado la visita papal como un impulso en el camino de la acogida, el apoyo, la reconciliación y la paz.
San Marino es uno de los estados menos conocidos de Europa. Su nombre procede de su fundador legendario, Marino, un cantero originario de Arbe (Dalmacia) que llegó a Rímini en el año 257 d. C. huyendo de las persecuciones a los cristianos. Se refugió en el monte Titano y formó una pequeña comunidad a la que transmitió valores de libertad e independencia; su fama de santidad se difundió en su vejez. La república conserva una larga historia desde su fundación, tradicionalmente datada en el año 301.
La relación entre San Marino y el Papado es también profunda. En 1631, Urbano VIII situó a San Marino bajo protección pontificia mediante un tratado que reconoció su soberanía plena. Hasta la incorporación de los Estados Pontificios al recién creado Reino de Italia en 1870, la pequeña república estuvo circundada por territorios bajo la influencia del líder de la Iglesia.
Con unos 34.000 habitantes, San Marino mantiene desde hace siglos un sistema institucional singular: dos jefes de Estado, los capitanes regentes, elegidos por el parlamento y con mandatos de apenas seis meses e improrrogables. Las actuales capitanas regentes, Alice Mina y Vladimiro Selva, recibirán oficialmente a León XIV en el Salón del Gran Consejo General. Después, el Papa se asomará al balcón central del Palazzo Pubblico para saludar y bendecir a los fieles reunidos en la plaza del casco histórico. El centro histórico amurallado, la capital y las laderas orientales del monte Titano forman parte del Patrimonio Mundial de la UNESCO desde 2008. A mediodía, el Pontífice venerará las reliquias del fundador en la Basílica de San Marino.
León XIV se convierte así en el tercer Papa en visitar la república. Juan Pablo II estuvo en San Marino el 29 de agosto de 1982; la prensa destacó entonces su encuentro con el capitán regente Giuseppe Maiani, por entonces el único jefe de Estado comunista en Europa occidental. Benedicto XVI también visitó el país el 19 de junio de 2011, en el marco de su viaje pastoral a la Diócesis de San Marino-Montefeltro.


