3 de octubre de 2026
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Portaaviones estadounidense rumbo al golfo Pérsico: táctica o escalada con Irán

Portaaviones estadounidense rumbo al golfo Pérsico: táctica o escalada con Irán

Un tercer portaaviones estadounidense, acompañado por otros buques y fuerzas de Marines, se dirige al golfo Pérsico. El movimiento podría estar relacionado con una posible ofensiva contra Irán tras las elecciones de mitad de mandato en Estados Unidos, aunque también puede formar parte de maniobras tácticas dentro de la actual guerra de propaganda.

El USS Roosevelt zarpó desde San Diego con destino al área de operaciones; su llegada se espera en la primera quincena de noviembre, aunque ese calendario es orientativo.

Una vez en la región, el portaaviones podría relevar a uno de los dos que ya están allí —el Washington o el Bush— o sumarse para reforzar la presencia estadounidense, que podría superar los 50.000 efectivos.

También se prevé el despliegue del grupo anfibio del Makin Island, con alrededor de 4.000 Marines, que se añadirá al grupo del Boxer, con una dotación similar.

El propósito es ofrecer a la Casa Blanca distintas opciones militares en caso de que el presidente Trump decida reanudar las operaciones, algo que ha amenazado en varias ocasiones.

Entre las opciones figuran ataques masivos contra objetivos militares, la ampliación de la campaña aérea hacia infraestructuras civiles o la ejecución de desembarcos para tomar islas o emplazamientos estratégicos, una alternativa que entraña grandes riesgos.

Paralelamente, el Pentágono ha enviado nuevas baterías Patriot a Qatar y Arabia Saudí, sistemas antimisiles considerados clave para reforzar la defensa regional, aunque con limitaciones.

Los Guardianes de la Revolución iraníes han conseguido penetrar estas defensas en varias ocasiones. Además, las reservas de estos sistemas no son ilimitadas y algunos aliados los emplean con eficacia variable.

Existe, asimismo, la percepción generalizada —no solo por las advertencias de Teherán— de que una respuesta iraní podría causar daños graves a instalaciones petroleras y bases estadounidenses en la región.

La batalla en el mar

Además de los movimientos visibles, se desarrollan operaciones menos publicitadas pero relevantes en el mar.

Desde agosto, Irán ha lanzado un promedio semanal de unos 30 drones suicidas y 10 misiles antibuque, dirigidos a petroleros que intentan transitar el estrecho de Ormuz por una ruta por aguas omaníes protegida por Estados Unidos.

Según datos publicados por The New York Times, entre el 10 de septiembre y la fecha al menos 13 buques han resultado alcanzados, algunos con daños considerables.

Las operaciones de los Guardianes de la Revolución buscan recuperar un control total del estrecho, tras las medidas de las monarquías del Golfo, con apoyo estadounidense, para aumentar las exportaciones mediante el uso de petroleros más pequeños y transferencias entre buques.

La cantidad de crudo que llega al mercado se ha incrementado, y al mismo tiempo se ha desatado una disputa narrativa sobre el verdadero grado de control sobre la vía.

Washington sostiene que el suministro de petróleo continúa y que el control iraní sobre el estrecho se ha debilitado, una postura respaldada por datos de empresas especializadas.

Teherán lo niega y ha movilizado analistas para cuestionar la versión estadounidense. Estos expertos reconocen que el control iraní es ahora más débil, pero afirman que la República Islámica mantiene la capacidad de afectar el paso por Ormuz.

Esa valoración cobra fuerza ante las advertencias de que una represalia iraní podría ser amplia y sin límites si se autoriza una nueva fase de la operación denominada Epic Fury.

El factor terrorismo

No debe ignorarse el frente del terrorismo, que podría servir como argumento adicional para que la Casa Blanca justifique la reanudación de ataques.

Trump sigue de cerca las investigaciones sobre el presunto atentado frustrado contra la base de Fairford, en el Reino Unido, un incidente que apuntaría a una posible implicación iraní, aunque aún quedan muchas preguntas por resolver: cinco personas inicialmente sospechosas fueron posteriormente puestas en libertad.

Recientemente, la policía británica detuvo a un ciudadano británico de origen iraní en relación con la investigación.

El presidente estadounidense también ha vinculado a Irán con un incidente grave ocurrido en un vuelo de Flydubai; sin embargo, hasta ahora no se han presentado pruebas de que el copiloto mantuviera vínculos con organismos oficiales iraníes o con grupos próximos al régimen.

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