24 de agosto de 2026
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Macron corteja a Bin Salman por influencia y negocios

Macron corteja a Bin Salman por influencia y negocios

Aunque Arabia Saudí y Francia difieren en clima y paisaje, Mohamed bin Salman se siente cómodo en París. Literalmente, porque el príncipe heredero suele alojarse en el Château Louis XIV o Castillo de Louveciennes, una residencia neoclásica construida entre 2008 y 2011 a poca distancia de la capital y adquirida por él en 2015 por 275 millones de euros, lo que la convirtió en la propiedad privada más cara del mundo. Figuradamente, porque Francia, y en particular el entonces presidente Emmanuel Macron, le ofreció en 2022 una recepción que contribuyó a suavizar la respuesta internacional tras la polémica por el asesinato de Jamal Khashoggi en 2018 en el consulado saudí en Estambul, hecho por el que muchos apuntaron hacia el heredero.

Es cierto que la administración de Joe Biden aplicó criterios de realpolitik que atenuaron la presión sobre MBS, y que después Donald Trump le restituyó completamente como aliado clave de Occidente en Oriente Próximo. Aun así, causó sorpresa que en Francia, país asociado a principios como la libertad y la fraternidad, comenzara una etapa en la que al heredero se le ofreciera un trato que algunos interpretaron como impunidad.

Durante la visita que realiza entre ayer y hoy a París no parece que asuntos como los derechos humanos vayan a ocupar un lugar destacado en la agenda pública. Macron, en la recta final de su mandato y empeñado en mantener su influencia internacional y su imagen de mediador capaz de atraer inversiones, apuesta por la interlocución con Bin Salman para que Francia juegue un papel activo en la crisis con Irán —especialmente por el bloqueo del Estrecho de Ormuz— y en otros conflictos regionales, como la estabilidad del Líbano o la situación en Siria. Entre los temas prácticos que quiere abordar están rutas alternativas a Ormuz, incluidos puertos de Omán, oleoductos y conexiones ferroviarias, asuntos que ya trató con el sultán de Omán, Haitham bin Tarik, el 29 de junio.

Francia mantiene intereses históricos en la región y un compromiso destacado en el complicado escenario libanés, donde Arabia Saudí tiene peso. Además de lo geopolítico, El Elíseo busca oportunidades comerciales en un contexto internacional difícil, por lo que considera estratégica la cooperación económica con Riad en sectores como la transición energética, el transporte, lo digital, el turismo y la defensa. En este último ámbito, París sigue intentando vender capacidades y material a países con recursos para modernizar sus arsenales.

El encuentro entre Macron y MBS retoma negociaciones y acuerdos iniciados durante la visita de Estado del presidente francés a Arabia Saudí a finales de 2024, cuando Riad abrió sus puertas a cerca de un centenar de grandes empresas francesas. Entonces Macron dedicó gran parte de las conversaciones al Líbano; ahora la discusión se centrará en el desafío iraní y en el estancamiento generado en torno a Ormuz, junto con la preocupación por la amenaza de los hutíes en el mar Rojo, que complica las alternativas saudíes para mantener sus exportaciones de crudo, claves tanto para la economía del Reino como para el suministro y los precios a escala global.

Aunque Macron no actúa en nombre de la Unión Europea, en Bruselas sigue habiendo interés por el reciente acuerdo de defensa suscrito entre Arabia Saudí, Pakistán y Turquía, que algunos han bautizado como una potencial “OTAN suní” —aunque dista mucho de ser equivalente a la Alianza Atlántica—. Ese y otros asuntos de seguridad regional también formarán parte de las conversaciones del príncipe con el jefe del Estado francés y con el primer ministro, Sébastien Lecornu.

La visita se inscribe además en la estrategia de imagen internacional de Riad, incluida la inversión en eventos deportivos y de ocio destinada a mejorar su reputación. MBS y Macron asistieron a la clausura de la Copa Mundial de Esports, creada por el heredero en 2023 y celebrada por primera vez fuera de Arabia Saudí. Se trata de una competición multijuego de gran movilización económica que encaja en la campaña de relaciones públicas del reino, en paralelo a denuncias persistentes sobre violaciones de derechos humanos, uso frecuente de la pena de muerte y represión de la disidencia; la presencia del presidente francés en ese acto suscitó críticas en Francia.

Varios sindicatos de periodistas franceses reprocharon la visita de Bin Salman y la calificaron de “provocación” hacia quienes defienden la libertad de prensa.

Aunque el heredero saudí se muestra con la seguridad propia de un dirigente autoritario, acumula en los últimos tiempos varios traspiés estratégicos que han puesto en cuestión su capacidad de liderazgo. En el plano geopolítico, sus apuestas contra Irán no han resultado como esperaba y no ha logrado neutralizar a los hutíes en Yemen. En lo económico, proyectos ambiciosos como The Line han tropezado y se han calificado como fracasos costosos. En conjunto, esos reveses han mermado su imagen de invulnerabilidad.

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