Resiliencia: un término moderno que describe la capacidad de una persona para soportar dificultades, mostrar coraje y recuperarse frente a la adversidad.
Recientemente, la cantante La Joaqui expresó su hartazgo al ser etiquetada como “resiliente”, cuestionando por qué debe seguir soportando situaciones difíciles en su vida y manifestando su frustración con ese rótulo.
A los 76 años, Miguel Ángel Solá ha enfrentado importantes desafíos personales y de salud. Tras sufrir un accidente cerebrovascular, se recuperó y, más adelante, atravesó una separación conflictiva de la actriz Paula Cancio, con quien mantuvo una relación intensa y sobre la que circularon rumores no confirmados.
Su rehabilitación incluye ejercicios, kinesiterapia y trabajo constante; además continúa actuando en teatro. Junto a Mercedes Funes protagoniza la obra “Por el placer de volver a verla” en el Paseo La Plaza, donde su regreso a escena ha sido bien recibido por el público.
Solá es reconocido desde hace décadas como una figura destacada del teatro argentino, con una trayectoria que abarca cine, teatro y televisión, llena de éxitos y también de episodios menos afortunados, como suele ocurrir en la carrera artística.
Tras la separación, Solá encuentra contención en su pareja Fátima Prá, quien lo acompaña en su proceso de recuperación más allá del apoyo físico que le brinda el bastón tras el accidente cerebrovascular.
A LOS 76, CON 31: SUPERÓ UN ACV Y UNA SEPARACIÓN Y TIENE UNA PAREJA 45 AÑOS MÁS JOVEN
Fátima Prá es artista plástica, dibujante y pintora. Tiene 31 años, lo que supone una diferencia de edad de 45 años con Solá. Se destaca por su trabajo artístico, su sencillez y su cercanía, y su relación con él no se vio afectada por los problemas de salud que le tocó enfrentar.
En declaraciones a la revista Gente, Solá definió a Fátima como “el amor de mi vida” y destacó que ella lo acompañó durante la enfermedad: llevaba más de un año de relación cuando sufrió el ACV y ella no se fue. También elogió su talento como pintora y su bondad, y relató que, tras creer que había llegado la etapa del retiro afectivo, volvió a enamorarse.
Solá subrayó la constancia y el cuidado de Fátima durante la recuperación, así como su admiración por la obra plástica de ella, que fue parte importante de su atracción y vínculo.
Solá y Fátima comparten un momento. Él tiene 76 años y ella 31; la diferencia de edad no define la relación.


