Este sábado 29 de agosto se cumple un año desde el cierre de ILVA, la histórica fábrica de cerámicos ubicada en el Parque Industrial de Pilar. La medida dejó a aproximadamente 300 trabajadores sin empleo y, doce meses después, la mayoría sigue a la espera del cobro de sus indemnizaciones.
Desde entonces, los despedidos mantienen un reclamo sostenido que incluyó movilizaciones, cortes de calles y protestas en los accesos al Parque Industrial y en la Panamericana. Además, un grupo de trabajadores mantiene un acampe permanente a la entrada de la planta.
“Hace un año, nuestras vidas cambiaron por completo. Desde entonces golpeamos puertas, realizamos movilizaciones, cortamos calles, estuvimos en los accesos al Parque Industrial y en la Panamericana, y hasta el día de hoy sostenemos un acampe en la puerta de la fábrica”, recordó Gabriela Vallejos, una de las trabajadoras despedidas que trabajó durante dos décadas en ILVA.
Vallejos describió este tiempo como “un año de espera, de incertidumbre y de dolor”, y señaló que la lucha continúa sin las respuestas que esperan.
Un año de acampe y reclamos
El cierre tomó por sorpresa a los trabajadores. A pesar de las dificultades que atravesaba la empresa, no esperaban un desenlace de estas características; poco antes del cierre, la firma incluso había instalado maquinaria importada desde Italia para poner en marcha una nueva línea de producción.
Sin embargo, a fines de agosto de 2025 la empresa cerró y los trabajadores fueron despedidos.
Con el paso de los meses, el reclamo no se detuvo. Actualmente, alrededor de 40 trabajadores continúan en el acampe y se organizan por turnos para mantener la protesta frente a la fábrica.
“Estamos cansados, claro que sí. Un año de lucha desgasta a cualquiera. Pero hay algo más fuerte que el cansancio: la convicción de que nuestra causa es justa y la fortaleza de quienes decidieron no bajar los brazos”, afirmó Vallejos.
Los despedidos también llevaron su reclamo a distintos ámbitos, entre ellos el Congreso, donde realizaron movilizaciones para visibilizar su situación.
Qué pasó con el concurso preventivo
La situación de ILVA permanece bajo análisis judicial. Desde octubre de 2025 se tramita ante el Juzgado Comercial N° 12 de la Capital Federal un pedido de concurso preventivo de la empresa.
En marzo, la Justicia ratificó una intimación para que ILVA deposite obligatoriamente el 3% de sus ingresos brutos con el fin de atender el régimen de “pronto pago” destinado a los créditos laborales.
No obstante, pese a esa medida, hasta el momento los trabajadores no han cobrado sus indemnizaciones, ni siquiera de forma parcial.
En mayo, además, la Cámara rechazó una medida cautelar presentada por ILVA para evitar que Edenor suspendiera o interrumpiera el suministro eléctrico en la sede por deudas acumuladas.
La Justicia también le negó a la empresa la autorización para vender activos, al considerar que no se habían presentado ofertas concretas ni información actualizada que permitiera conocer el estado real de cumplimiento del acuerdo o de las operaciones de la firma.
“Seguimos esperando justicia”
Para los trabajadores, el reclamo va más allá del pago de una indemnización: implica el reconocimiento de años de trabajo y el impacto que el cierre tuvo sobre cientos de familias.
“Queremos que se reconozca lo que hicimos. Queremos respeto. Queremos justicia. Porque un trabajador no es descartable. Porque tantos años de trabajo no pueden borrarse de un día para el otro. Porque cada compañero tiene una historia, una familia y una dignidad que merece ser respetada”, expresaron los despedidos.
En este año, además, los trabajadores atravesaron un momento especialmente doloroso con la muerte por suicidio de uno de sus compañeros despedidos.
“Un dolor que nos marcó profundamente y que llevaremos siempre con nosotros. Sin embargo, incluso en ese momento tan duro, seguimos adelante porque sabemos que esta lucha representa a muchas familias que esperan una respuesta”, señaló Vallejos.
A un año del cierre, algunos de los despedidos lograron volver a conseguir trabajo, mientras que otros continúan buscando empleo. En paralelo, el grupo que sostiene el acampe mantiene el reclamo por las indemnizaciones.
“Exigimos justicia y el pago de las indemnizaciones que nos corresponden”, resumió Vallejos.
Un año después del cierre de ILVA, la fábrica permanece como un símbolo de la crisis industrial que atraviesa Pilar. Para los trabajadores despedidos, el aniversario no marca un cierre: es otro capítulo de una lucha que sigue frente a la planta y en los tribunales.

