Ulrich Siegmund es la cara conocida de Alternativa para Alemania (AfD) en Sajonia-Anhalt. Habla despacio, mantiene una sonrisa constante y repite sus mensajes con gran disciplina. Ha convertido la moderación en las formas en una herramienta política y, según sus propias palabras en una revista empresarial, se considera a sí mismo un vendedor: “Me encanta vender”.
Según la primera proyección de la televisión pública ZDF, la formación de extrema derecha obtuvo el 44% de los votos, más del doble del 20,8% logrado hace cinco años, mientras que la Unión Cristiano Demócrata (CDU) descendió hasta el 18,5%.
Siegmund vende política: optimismo y una nostalgia por el este alemán. Nacido después de la caída del Muro, promueve la recuperación de un país que él describe como seguro, próspero y cohesionado, donde existía apoyo vecinal y sentido de comunidad. Durante la campaña recorrió Sajonia-Anhalt en una antigua Simson, la pequeña motocicleta de la RDA, pintada de azul, el color de AfD.
Antes de la política trabajó en ventas y comercializó, entre otros productos, sistemas de difusión de aromas para comercios y residencias, incluso fragancias destinadas a reducir el “potencial de agresividad” en el transporte público. Ahora su objetivo es más amplio: cambiar la orientación política y social del país.
Gran parte de su campaña se ha desarrollado en el móvil. Convertido en una figura de TikTok, suma más de 850.000 seguidores y sus vídeos acumularon alrededor de 28 millones de visualizaciones desde junio. Un estudio de la Universidad de Potsdam señala que Siegmund concentró casi dos tercios de las reproducciones de contenido político en Sajonia-Anhalt analizadas; mientras los vídeos de su rival democristiano, Sven Schulze, alcanzaron una media de 5.600 visualizaciones, los de Siegmund promediaron 214.000.
Formado como comerciante
Siegmund se formó como comerciante, trabajó años en ventas y estudió a distancia Administración de Empresas y Psicología Económica. De esos estudios aplicó lecciones prácticas a la política: mensajes sencillos y repetición constante. Además, entiende que vender implica provocar una sensación.
Esa sensación la construye idealizando un pasado al que se refiere como una heile Welt —un “mundo sano”— frente a la imagen de una Sajonia-Anhalt que presenta como insegura, empobrecida y abandonada por los gobernantes.
Entró pronto en política: se afilió a la CDU a los 18 años, una etapa que ahora presenta como un error juvenil. La crisis del euro lo alejó de los democristianos y se unió a AfD cuando el partido era principalmente euroescéptico. Es diputado regional desde 2016 y, desde 2022, co-dirige el grupo parlamentario regional junto a Oliver Kirchner.
INFLUENCER PANDÉMICO
Su presencia en redes creció durante la pandemia, cuando se opuso con intensidad a las medidas contra el coronavirus y ganó cientos de miles de seguidores. Desde entonces ha refinado su enfoque: frases breves, repetición, humor y una puesta en escena pensada para reducir la distancia entre político y electorado.
No es el principal ideólogo regional de AfD —ese papel recae en dirigentes como Hans-Thomas Tillschneider, autor destacado del programa— pero sí quien comunica y populariza esas ideas. Su habilidad consiste en presentar posiciones radicales con un lenguaje cotidiano y una apariencia de normalidad.
Esa normalidad tiene límites: en una entrevista se negó a afirmar que el Holocausto fuera el peor crimen de la historia al decir que no podía “arrogarse el derecho a juzgarlo” por no conocer toda la historia humana, y tampoco condenó a seguidores que corearon su apellido, “Siegmund”, con la cadencia asociada al saludo nazi “Sieg Heil”.
El contenido político de AfD sigue siendo el de una formación que los servicios regionales de inteligencia clasifican como organización de extrema derecha confirmada. La AfD de Sajonia-Anhalt reclama una “ofensiva de deportación y remigración”. En ese proyecto político, Siegmund actúa como portavoz y figura pública.

