Sandra, la hermana de Analía Franchín, padeció durante décadas una adicción a las drogas, con múltiples internaciones y situaciones de gran vulnerabilidad. En junio de 2024 falleció a los 61 años por una neumonía que se complicó; además, tenía diagnóstico de HIV. Analía había relatado públicamente el esfuerzo familiar para acompañarla y ayudarla en su recuperación.
En una entrevista en PH, Franchín contó que los problemas comenzaron cuando Sandra era joven: tenía alrededor de 25 años y una hija de tres, y en medio de su adicción llegó a llevarse a la niña. Analía aclaró que no lo interpretó como un acto de maldad, sino como consecuencia de una enfermedad y de una situación límite.
Recordó que, durante la búsqueda, tuvo que entrar a la casa de un narco, donde encontró estupefacientes y la mantita en la que la noche anterior había dormido su sobrina. Su objetivo era encontrar a su hermana y recuperar a la niña, mientras la familia enfrentaba un entorno cada vez más peligroso.
La búsqueda la llevó a otros lugares de riesgo: tocó el timbre de la casa de un hombre buscado por homicidio y luego se dirigió al Bajo Flores. Franchín también contó que, siendo muy joven, llegó a vestirse de prostituta para poder entrar en ciertos lugares y tratar de rescatar a su hermana.
ANALÍA FRANCHÍN TUVO UNA LUCHA INCANSABLE POR SALVAR A SU HERMANA
La historia de Sandra incluyó numerosas recaídas e intentos de recuperación. En 2021, Analía dijo que su hermana llevaba cerca de 40 años lidiando con las adicciones y que la familia atravesó internaciones y períodos en los que no sabían su paradero. En esa ocasión agradeció a Gastón Pauls por ayudarla a encontrar una institución para comenzar un tratamiento.
Uno de los recuerdos más duros para Analía fue el día en que encontró a Sandra en un estado muy deteriorado, llegando a verla comiendo pollo crudo. A pesar de las dificultades y las recaídas, nunca dejó de intentar que se recuperara.
“Le juré que iba a estar con ella hasta el final”, dijo Franchín, resumiento una relación marcada por el dolor pero también por la presencia y el acompañamiento familiar. Analía sostuvo que no culpaba a Sandra por su adicción y que la entendía como una enfermedad que afectó a toda la familia.

