16 de septiembre de 2026
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Decisión sobre el exlíder kosovar Hashim Thaçi

Decisión sobre el exlíder kosovar Hashim Thaçi

Hashim Thaçi, albanokosovar nacido en 1968, vivía como refugiado en Zúrich a finales de los años 90, donde cursó estudios universitarios en Historia y Ciencias Políticas. Había obtenido la licenciatura en Filosofía en Pristina y había huido de Yugoslavia tras liderar protestas estudiantiles contra la pérdida de la autonomía de Kosovo decretada por Slobodan Milosevic.

En marzo de 1998 regresó clandestinamente a Kosovo para combatir en la guerra entre serbios y kosovares y se convirtió en una de las figuras políticas del Ejército de Liberación de Kosovo (ELK). Tras la declaración de independencia de Kosovo en 2008, que no reconocen Serbia ni España, Thaçi fue primer ministro entre 2008 y 2014 y presidente entre 2016 y 2020.

En La Haya se decidirá una de las últimas sentencias destacadas relacionadas con las guerras balcánicas de los años 90. Thaçi y tres antiguos miembros del ELK —Kadri Veseli, Rexhep Selimi y Jakup Krasniqi— se enfrentan a diez cargos por crímenes de guerra y crímenes de lesa humanidad, que incluyen asesinato, tortura y persecución.

Las fiscales de las Salas Especializadas de Kosovo en La Haya piden la pena máxima de 45 años para los cuatro acusados, que niegan los cargos. Según la fiscalía, durante su etapa en el ELK los acusados habrían tenido como objetivo a rivales políticos y a civiles considerados colaboradores o traidores.

Thaçi declaró ante los magistrados, según AFP, que a lo largo de su vida estuvo junto al pueblo de Kosovo defendiendo la libertad, la vida y la dignidad, y que siempre se guió por ideales occidentales de democracia, igualdad y justicia. El juicio, que se extendió por tres años, terminó en febrero; Thaçi afronta además un proceso por supuesta intimidación de testigos cuya vista está prevista para finales de mes.

El sábado, alrededor de 100.000 personas se manifestaron en la capital kosovar en una convocatoria de una plataforma cívica que reclama la absolución de los acusados, y por la noche se organizaron vigilias. La ciudad se llenó de retratos de los cuatro excombatientes y de un gran reloj digital con la cuenta atrás hasta los veredictos. Una pancarta decía: “En el nombre del pueblo, declárenlos inocentes”, según la misma agencia. La plataforma anunció una concentración similar para hoy, informa Efe.

En 2020 la Fiscalía Especializada presentó los cargos y los jueces los admitieron; Thaçi dimitió la Presidencia y se entregó para su traslado al centro penitenciario de Scheveningen, en La Haya, donde permanece detenido.

Al otro lado de la frontera, muchos esperan una condena y observan si se aplicará el mismo criterio que en los juicios contra serbios por aquellas guerras. Iva Vukusic, profesora de Historia Internacional en la Universidad de Utrecht y experta en tribunales internacionales, explicó a EL MUNDO que, pase lo que pase, habrá quienes queden decepcionados.

“Siempre son objeto de disputa”

Vukusic subraya que los juicios por crímenes de guerra, genocidio o crímenes de lesa humanidad suelen ser controvertidos: se desarrollan en contextos posconflicto con heridas abiertas, resentimientos y recuerdos dolorosos. Añade que la importancia del proceso no se limita a la sentencia, sino también a las pruebas presentadas y a los hechos que se acrediten.

Las Salas Especializadas de Kosovo, que tramitan este juicio, son un tribunal híbrido respaldado por la Unión Europea. Aplican la legislación kosovar, cuentan con personal internacional y están ubicadas en La Haya por razones de protección de testigos y garantías institucionales. Vukusic insiste en que lo que se decidirá en La Haya se circunscribe a acusados y delitos concretos, y no equivale a un veredicto sobre todas las fuerzas kosovares ni sobre el pueblo kosovar en general.

Tras el polémico funeral con honores celebrado la semana pasada en Belgrado por Ratko Mladić —condenado por genocidio y crímenes contra la humanidad en la guerra de Bosnia— este juicio vuelve a situar en primer plano los sucesos de las guerras que sacudieron la región hace tres décadas.

La profesora aconseja a la ciudadanía no dejarse llevar por manipulaciones: leer las sentencias, atender a análisis independientes y examinar las pruebas antes de formarse una opinión. Señala que una absolución puede significar que otra persona cometió el delito o que no había pruebas suficientes, y recuerda que en conflictos armados también pueden producirse crímenes en contextos defensivos, por lo que el asunto es complejo y requiere tiempo y reflexión.

Evitar desplazamientos

Las embajadas de Estados Unidos, Francia y Reino Unido en Pristina han aconsejado a sus ciudadanos evitar las zonas donde se celebran manifestaciones. También han advertido sobre posibles cortes de carreteras en el centro de la capital y otras ciudades, y han recomendado a su personal que no lleve a sus hijos al colegio, según el diario kosovar Koha.

El presidente serbio, Aleksandar Vučić, declaró su intención de seguir en directo la lectura del veredicto, según Efe. Expresó su preocupación por las concentraciones en apoyo de los acusados y afirmó que ha intercambiado cartas sobre el asunto con el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, y subrayó la importancia de preservar la paz y garantizar la seguridad, en particular de la minoría serbia en Kosovo.

RTK, la televisión pública kosovar, informó que la Policía de Kosovo se coordina con la fuerza de la OTAN en Kosovo (KFOR), la misión civil de la UE (EULEX), la embajada de Estados Unidos, la oficina de la UE y la OSCE de cara al veredicto.

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