22 de septiembre de 2026
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Jóvenes marroquíes ante las elecciones: sin futuro

Jóvenes marroquíes ante las elecciones: sin futuro

«Si no tienes trabajo, no puedes casarte, no puedes planificar tu futuro, desarrollar un proyecto profesional, ayudar a tu familia ni viajar. La vida es demasiado cara», relata Mohammed (nombre ficticio), un joven diplomado en control de gestión de Tetuán, en el norte de Marruecos. Como él, miles de jóvenes de la Generación Z están desempleados o trabajan en la economía informal, condiciones que no les permiten vivir con estabilidad.

Esta situación motivó la aparición del movimiento social GenZ212, que en 2025 llevó a miles de personas a las calles de las principales ciudades marroquíes para denunciar la precariedad juvenil. Con el lema «dignidad, justicia y libertad», sus integrantes acusan a los partidos políticos de ignorar los intereses ciudadanos y señalan la corrupción y el elevado coste de la vida. Sus demandas se han convertido en temas centrales de la campaña electoral; las elecciones se celebran hoy.

La economía marroquí muestra un crecimiento sólido —un 4,9% del PIB— y grandes inversiones en infraestructuras, como la planificación de estadios para el Mundial de 2030. «Los resultados macroeconómicos son reales y visibles, pero se perciben a nivel macro», señala Ennmer, profesora de Geopolítica y Negocios Internacionales en la Université Abdelmalek Es-Saadi de Tetuán. Marruecos ha modernizado su economía, pero ese avance no está generando suficientes empleos formales, especialmente para jóvenes y mujeres.

Entre 2000 y 2024, el país creó de media 215.000 empleos menos al año de los necesarios para mantener estable la tasa de empleo, según el Banco Mundial. A pesar de mantener tasas de inversión elevadas —superiores al 30% del PIB en ciertos periodos—, la inversión en carreteras, puertos, fábricas e infraestructuras no ha impulsado de forma proporcional la productividad ni la creación de empleo. Además, el empleo crece sobre todo en las grandes ciudades y en el sector servicios, mientras que las zonas rurales pierden empleo agrícola.

«La gente nota la evolución y los avances, pero ahora necesita ver cómo ese desarrollo se traduce en su vida cotidiana: en poder adquisitivo, estabilidad laboral y servicios públicos de calidad», añade Ennmer.

Frente a las demandas de mejora de la calidad de vida, el ministro delegado del Presupuesto y presidente de la Federación de Fútbol, Fouzi Lekjaa, afirmó que se habían invertido 280.000 millones de dírhams (unos 25.900 millones de euros) para elevar el nivel de vida de la población. La declaración suscitó polémica, ya que muchos ciudadanos no vieron reflejada esa inversión en su economía personal, y la asociación Transparency Maroc pidió al Gobierno aclaraciones sobre el impacto real de esos fondos.

La Generación Z reclama medidas urgentes: control de precios de productos básicos como el pan, ayudas a los más vulnerables, un salario mínimo digno y pensiones suficientes. También exigen políticas que fomenten empleo de calidad y que alineen la formación con las necesidades del mercado laboral. «Las principales preocupaciones juveniles son el empleo —especialmente para titulados— y la correspondencia entre la formación y las competencias demandadas hoy», explica Ennmer.

En materia sanitaria, Marruecos ha ampliado la cobertura hasta aproximadamente el 80% de la población, pero persisten desigualdades en el acceso a la atención: falta de personal sanitario, financiación insuficiente y distribución desigual de recursos. El país tiene menos médicos por habitante que la media regional y las zonas rurales sufren especialmente la escasez de profesionales y de transporte sanitario asequible.

Las demandas sanitarias del movimiento GenZ212 incluyen elevar los estándares del sistema a nivel internacional, equipar adecuadamente los hospitales regionales, abaratar medicamentos, garantizar tratamiento gratuito para personas con discapacidad y ampliar de forma efectiva la cobertura del seguro médico integral.

Estos temas han entrado en la campaña electoral. La coalición de Gobierno —la Reagrupación Nacional de Independientes (RNI) y el Partido Autenticidad y Modernidad— centra su propuesta en crear más empleo, aumentar el poder adquisitivo y mejorar los servicios públicos, además de proseguir reformas en salud y educación.

Sin embargo, existe desconfianza: el RNI prometió crear un millón de empleos en 2021 y no cumplió ese objetivo, y ahora repite la misma meta para 2026-2031. «No hay confianza en el Gobierno porque en las últimas elecciones dijo que podía crear más oportunidades para los jóvenes», afirma Mohammed, que ha perdido la fe en las instituciones y duda de que las elecciones cambien su situación. Sus hermanos menores también contemplan emigrar: «Aquí no hay futuro», concluye.

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