El 31 de octubre se celebraron en Francia 150 manifestaciones convocadas por sindicatos, uniones estudiantiles y los chalecos amarillos, que reclamaban mejoras en la educación pública y protestaban por el coste de la vida. Según el Ministerio del Interior, participaron en total 320.000 personas.
La mayoría de las concentraciones transcurrieron sin incidentes, salvo en algunas localidades como París y Grenoble. En la capital, al término de una manifestación, un joven lanzó un cóctel molotov contra agentes que controlaban entradas y salidas cerca de Porte de Charenton; el artefacto explotó a los pies de un gendarme y el protector plástico de sus piernas se incendió con rapidez. El militar ha confirmado que está fuera de peligro, aunque sufrió quemaduras en las extremidades y en una mano al intentar apagar el fuego. Asimismo, dos de sus compañeros resultaron también heridos por las llamas.
En total, diez miembros de las fuerzas del orden padecieron lesiones de diversa consideración, principalmente quemaduras y traumatismos acústicos vinculados a la detonación de cócteles o bengalas lanzadas por manifestantes. El gendarme aseguró no haber sentido riesgo por su vida, pero describió una «violencia inusitada» durante los hechos.
El ministro del Interior, Laurent Nuñez, calificó el suceso como una «tentativa de homicidio» contra el policía y anunció la apertura de una investigación judicial. El autor aún no ha sido identificado; el agente herido expresó su esperanza de que sea localizado. Nuñez afirmó que «grupos de varias decenas de individuos» intentaron desbordar las movilizaciones y generar caos mediante saqueos y destrozos, atribuyendo estos actos a la extrema izquierda. En total, la policía detuvo a 511 personas durante la jornada.
En París, las concentraciones convocadas por los gilets jaunes, que habían sido prohibidas por las autoridades, registraron poca afluencia. Tras la manifestación, miles de participantes intentaron proseguir la protesta en la plaza de la Bastilla, pero la policía los dispersó con gases lacrimógenos. Solo se produjeron disturbios posteriormente en los alrededores de la Torre Eiffel, donde jóvenes disfrazados llegaron a bailar «Thriller» y otras canciones hasta que, poco antes de la medianoche, la policía desalojó la plaza y se registraron enfrentamientos.
La Unión de Estudiantes ha convocado el bloqueo de institutos y universidades los días 3 y 5 de noviembre. Para el próximo jueves está prevista además una gran huelga nacional intersindical, impulsada principalmente por la CGT, Fuerza Obrera y otros sindicatos, a la que se han sumado las organizaciones estudiantiles.
Entre las principales reivindicaciones figuran subidas salariales, la revalorización de las pensiones y del salario mínimo interprofesional, el aumento de las ayudas sociales y una mayor dotación de recursos para los servicios públicos, en especial la sanidad, la educación y la atención a personas mayores. La tercera jornada de movilización conjunta entre estudiantes y chalecos amarillos concluyó con nuevos choques entre manifestantes y fuerzas del orden. Aunque la afluencia fue menor que en ocasiones anteriores, las movilizaciones continuarán la semana próxima.

