El ejército de Estados Unidos informó el miércoles que ha completado la retirada de sus tropas de Irak, poniendo fin a una misión de 12 años contra el grupo extremista Estado Islámico. Los últimos efectivos abandonaron la base aérea en el norte del país en virtud de un acuerdo entre Bagdad y Washington.
La salida se produjo en medio del conflicto entre Estados Unidos e Irán —que en ocasiones ha afectado a Irak— y fue presentada por Bagdad como una muestra de mayor soberanía y fortaleza institucional. Grupos respaldados por Irán celebraron la medida, mientras que otros sectores iraquíes, especialmente en la región kurda, la recibieron con inquietud.
El portavoz del Pentágono, Sean Parnell, afirmó en un comunicado que las tropas y el material realizaron una “salida ordenada” de la base aérea de Erbil, en la región kurda semiautónoma del norte. Señaló que el hito refleja el éxito de una campaña de 12 años que derrotó a Estado Islámico como amenaza militar organizada en Irak y la región, y marca la transición de una misión de coalición en tiempo de guerra a un esfuerzo de seguridad liderado por Irak, sustentado por una relación bilateral más normalizada.
El primer ministro iraquí, Ali al-Zaidi, presidió la entrega de la base y describió la retirada como el inicio de “una nueva fase” definida por la soberanía de Irak, el fortalecimiento de sus instituciones, la preparación de sus fuerzas, la unidad en la toma de decisiones y asociaciones equilibradas con países amigos.
Estados Unidos invadió Irak en 2003 para derrocar a Sadam Husein. Las tropas se retiraron en 2011, pero en 2014 el gobierno iraquí invitó a una misión más reducida liderada por el Pentágono para combatir a Estado Islámico, que había ocupado amplias zonas del país. Con el grupo reducido a células dispersas, Washington y Bagdad acordaron en 2024 poner fin progresivo a esa misión.
Aunque Estados Unidos había abandonado la mayoría de las bases en Irak el año pasado, mantenía una pequeña presencia de cientos de efectivos en la región kurda. Esas instalaciones han sido blanco de ataques recurrentes desde que Estados Unidos e Israel iniciaron su conflicto con Irán el 28 de febrero.
Milicias iraquíes respaldadas por Teherán se han coordinado también con los rebeldes hutíes de Yemen en ataques contra Arabia Saudí. El Gobierno iraquí vinculó inicialmente la fecha del 30 de septiembre para la retirada a la condición de que los grupos armados no estatales depusieran las armas; si bien algunas pequeñas facciones aceptaron, grupos poderosos próximos a Irán rechazaron entregar sus armas o impusieron condiciones difíciles de cumplir, por lo que el primer ministro revirtió ese plazo.
En declaraciones a The New York Times a comienzos de mes, al-Zaidi dijo que la fecha límite para que las milicias se desarmaran se ha pospuesto hasta junio de 2027. Es probable que los efectos de la retirada no sean inmediatos, dado que la presencia militar estadounidense ya se había reducido, pero las autoridades de la región kurda han mostrado preocupación, sobre todo por la salida de los sistemas de defensa aérea proporcionados por Estados Unidos.
El Ministerio de Peshmerga del Gobierno regional kurdo señaló que la región sufrió más de 1.000 ataques con drones y misiles balísticos durante el reciente enfrentamiento entre Estados Unidos e Irán. En su comunicado añadió que el retiro estadounidense de Kurdistán en este contexto regional complejo, sin entregar un sistema de defensa, genera preocupación.
Los grupos aliados a Irán en Irak celebraron la retirada. “La expulsión de las fuerzas de ocupación, derrotadas, del territorio iraquí es el comienzo de la plena soberanía”, declaró Abu Mujahid al-Assaf, responsable de seguridad de la milicia Hizbulá. Añadió una advertencia al primer ministro y su gobierno para que no implementen planes estadounidenses y afirmó que “cualquier gobierno que no trabaje en beneficio del pueblo será derrocado por todos los medios”.

