5 de octubre de 2026
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Nervios y paranoia en la universidad por la etiqueta a los hombres de Cornell

Nervios y paranoia en la universidad por la etiqueta a los hombres de Cornell

John Smith dice que dudó antes de hablar con un periodista sobre un asunto delicado y poco abordado en su universidad, Cornell. Aceptó hacerlo por escrito y usando un nombre falso. La presunta violación grupal a una estudiante por siete hombres en octubre de 2024 ha generado un alto nivel de tensión y alarma en el campus y ha convertido el caso en un foco de debate nacional sobre la violencia sexual y en un golpe para la reputación de una institución universitaria de prestigio.

Smith, de 20 años, ingresó en Cornell en 2025 para estudiar Economía, un año después de los hechos. Relata que en el campus ya se hablaba de que miembros de una fraternidad habían cometido actos graves, aunque nadie esperaba que el asunto llegara a tener tanta repercusión. Señala que muchos estudiantes están indignados tanto por los hechos como por la respuesta de la universidad.

Se refiere en particular a la respuesta institucional cuando la víctima —identificada en la demanda con el seudónimo Jane Doe— denunció lo ocurrido. Según la demanda, solo dos de los siete señalados fueron expulsados y los demás recibieron sanciones menores, como suspensiones, talleres o trabajos escritos; la denuncia afirma que se permitió atenuar la conducta de los acusados mediante la entrega de ensayos.

Cornell niega parcialmente esa versión. Asegura que hubo expulsiones y suspensiones impuestas por un panel formado por docentes y personal, y afirma que no se ofreció escribir ensayos como única pena. También invoca la ley federal de privacidad para no detallar sanciones individuales. Jane Doe, por su parte, abandonó la universidad.

La denuncia de la estudiante llegó a la fiscalía del condado de Tompkins, que inicialmente decidió no presentar cargos al considerar que no contaba con “un panorama completo” del caso. Según el fiscal del condado, Matthew Van Houten, la Policía de Cornell no les informó de una acusación de violación grupal. La demanda civil, presentada el 16 de septiembre de 2026, puso el caso en evidencia pública; el periódico estudiantil acusó a la universidad de no proteger a sus alumnos, lo que llevó a que el fiscal reabriera la investigación el 27 de septiembre. Dos días después, la universidad aceptó una investigación independiente a petición de la gobernadora Kathy Hochul, y el 1 de octubre Hochul nombró a la fiscal general de Nueva York, Letitia James, como fiscal especial del caso.

“La gente exige medidas”

Smith describe una “mezcla de emociones”: preocupación por la seguridad de compañeras en el campus y por el estigma que pesan sobre los estudiantes masculinos en general. Dice que hay una sensación de que las acciones de esos siete individuos están afectando la imagen de todos los hombres de Cornell.

Critica parcialmente la cobertura mediática, pero subraya que la comunidad estudiantil en general apoya a la víctima y está muy sensibilizada con el tema. En el campus se reconoce la gravedad del asunto y se reclama la adopción de medidas que consideran insuficientes hasta ahora. Está prevista una marcha bajo el lema “Justicia para los supervivientes”, que se espera multitudinaria. Según Smith, la gente está nerviosa e indignada y la controversia ha dañado la reputación de la universidad.

Existe además la preocupación de que ese daño reputacional pueda afectar las oportunidades laborales futuras de muchos estudiantes de Cornell, una institución de la Ivy League cuyo coste anual ronda los 90.000 dólares y que suele abrir puertas a empleos bien remunerados.

Uno de los acusados, identificado como Diego Sarabia, fue despedido de su puesto en una sucursal de Wells Fargo en Charlotte, Carolina del Norte. Los demás niegan haber cometido un delito: cuatro sostienen que las relaciones fueron consentidas y otros niegan haber tenido contacto sexual con la joven. A su favor están el hecho de que los hechos ocurrieron hace dos años y una laguna en el código penal de Nueva York que complica procesar casos de agresión sexual cuando la presunta víctima estaba intoxicada de forma voluntaria.

Según nuevos testimonios publicados por The New York Times, Jane Doe tardó varios días en comprender lo ocurrido la noche del 19 de octubre de 2024. A medida que fue ensamblando los recuerdos y pruebas, decidió denunciarlo. Su historia ha conmocionado y continúa siendo central en el debate público sobre la violencia sexual contra las mujeres en Estados Unidos y fuera de él.

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