6 de octubre de 2026
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Redes sociales, nuevo frente de la revuelta estudiantil francesa

Redes sociales, nuevo frente de la revuelta estudiantil francesa

Guillaume Tatu (40), ex teniente de alcalde encargado de juventud en Annecy, se grabó con el móvil mientras acudía a apoyar a estudiantes en las manifestaciones. El miembro de los ecologistas y del Nuevo Frente Popular publicó el vídeo el jueves y, al día siguiente, la policía le citó tras una denuncia que señalaba que en la grabación había injurias públicas contra el ministro del Interior, Laurent Núñez. En el vídeo, Tatu llama al ministro “pis” y “cubo de orina”.

Tatu justifica el insulto por su responsabilidad atribuida a Núñez en la represión policial registrada en Francia en las últimas dos semanas, periodo en el que, según datos citados, más de 5.000 personas han sido interpeladas o detenidas y el 85% de ellas serían menores. El 30 de septiembre, el ministro remitió una carta a prefectos y fuerzas de seguridad indicando que «el uso de la fuerza proporcional no debe nunca inhibir la acción del restablecimiento del orden», posición que el Gobierno defendió ante el aumento de bloqueos e incidentes.

La citación policial llegó unas quince horas después de la publicación. El lunes 5 de octubre Tatu tuvo que personarse en la comisaría acompañado de su abogada. Afirmó estar sorprendido por la rapidez de la convocatoria. Reconoció que había utilizado expresiones en las que calificaba al ministro como «meado», pero sostuvo que eso no debería implicar una denuncia por injurias y atribuyó la acción a un temor gubernamental ante la movilización ciudadana. Alegó su derecho a la libertad de expresión y dijo que no borraría el vídeo.

Tatu desconoce si la denuncia provino de servicios de inteligencia. Ahora debe esperar hasta tres meses para saber quién la presentó y si será archivada o derivada a juicio. En caso de condena, la multa podría alcanzar los 12.000 euros. Hasta el momento, dijo haber gastado 600 euros en abogados. En 2017 fue también consejero de medios de Jean-Luc Mélenchon durante la campaña electoral.

Plataformas como TikTok e Instagram están llenas de grabaciones de jóvenes en las protestas, que están movilizando a un segmento de población alejado de sindicatos y partidos tradicionales. Estos canales se usan para difundir mensajes, dar consejos sobre cómo actuar si son detenidos o si graban a la policía, y para coordinar acciones.

La policía vigila el papel de las redes en las protestas. Una nota de la policía de París destacaba el caso de un joven ‘influencer’ que acudió a Créteil a apoyar un instituto y se convirtió en impulsor de las protestas por los contenidos virales que difundía. Las redes se han transformado en una herramienta de movilización en un movimiento sin líderes claros.

Tatu señala que hay más personas denunciadas por comentarios semejantes. «Yo no soy nadie y mira cómo me han perseguido», dijo, y aseguró que el Gobierno tiene miedo, lo que explicaría, a su juicio, la represión dirigida también contra menores. Indicó que, tras la experiencia, será más cauto con lo que publica en redes, porque, dijo, las autoridades conocen lo que escribe y dice.

Organizaciones de derechos humanos, como La Ligue des droits de l’Homme, han alertado sobre las numerosas detenciones de menores y han denunciado vulneraciones de las libertades de expresión y manifestación.

Mientras los estudiantes continúan participando en grandes movilizaciones, el caso de Guillaume evidencia que la vigilancia policial se extiende más allá de las calles y alcanza también las redes sociales.

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