14 de octubre de 2026
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Líder anti-Netanyahu destaca en encuentro electoral de Eisenkot

Líder anti-Netanyahu destaca en encuentro electoral de Eisenkot

Mickey Berkowitz y Gadi Eisenkot proceden de mundos diferentes. Berkowitz, la leyenda del baloncesto israelí de origen asquenazí, destacó por su estatura y su carrera deportiva; Eisenkot, de origen sefardí y 25 centímetros más bajo, sirvió 41 años en el ejército. El vínculo entre ambos es Rafi Ginat, el speaker del pabellón La Mano de Elías en Tel Aviv, cuya potente voz presentó antaño a Berkowitz y ahora anuncia a Eisenkot en mítines como «próximo primer ministro de Israel».

En Petaj Tikva, cerca de Tel Aviv, Ginat invitó a Eisenkot al escenario. El candidato subió con discreción, esbozando una sonrisa nerviosa ante unos 600 asistentes. «Tras todo lo que hemos pasado aquí en los últimos años, nos merecemos un líder auténtico, fiable y honesto. Nos merecemos a Gadi Eisenkot», dijo Ginat sobre el principal rival del primer ministro Benjamin Netanyahu de cara a las elecciones del 27 de octubre.

Eisenkot intervino frente a un fondo con las «10 medidas para la prosperidad de Israel». Su discurso incluyó críticas al primer ministro, pero sin la agresividad ni los gestos teatrales habituales en campaña. Su estilo contrasta con el de Netanyahu: mientras éste emplea recursos propios de la política televisiva para marcar la agenda y polarizar entre «derecha o izquierda», Eisenkot apuesta por un tono más moderado y pragmático y lidera una lista que también incorpora representantes del espacio de derecha.

«Queremos traer un liderazgo que sepa decir la verdad, también cuando sea dura, que ofrezca visión y un programa y dé esperanza. Un liderazgo honesto que cese la cultura de la mentira y las manipulaciones que socavan los valores esenciales de la sociedad israelí», declaró Eisenkot, atacando a la actual dirección política con calificativos como «corrupta» y «moralmente podrida».

El salón que acogió el acto suele servir para bodas. En esta ocasión el público se dividía entre los fieles y los indecisos. Entre estos últimos, Riki explicó que asiste a varios eventos para evaluar a los candidatos: «Antes de votar, quiero conocer con más profundidad el programa de Eisenkot y conocerle como persona», dijo esta israelí que en el pasado votó al Likud. «Aún no sé a quién votar, pero lo que tengo claro es que el actual Gobierno debe ser cambiado», añadió.

Uri Nissan aseguró a EL MUNDO que, tras la guerra, Eisenkot representa «el nuevo rostro del país» y sostuvo que Netanyahu, al que calificó con el término hebreo tajman —que sugiere manipulación y astucia—, no seguirá. Nissan confía en que su bloque de cuatro partidos, que va del centroizquierda a la derecha, superará los 61 escaños necesarios para gobernar. Lamentó que muchos votantes del Likud sigan fieles a Netanyahu pese al impacto del ataque del 7 de octubre.

La mayoría de las encuestas no otorgan a ningún bloque la mayoría absoluta, aunque dan ventaja al partido que Eisenkot creó el año pasado tras separarse de Benny Gantz. Con 57 u 58 escaños podría impulsar un Gobierno de transición en minoría, que gobernara con la abstención de un partido árabe, evitando así que Netanyahu se mantenga como primer ministro hasta otras elecciones. «Yo haría todo lo que fuera para que Bibi se vaya. Sabemos que él pactaría con quien fuera para seguir en el poder. Si continúa tendremos un problema», advirtió Efraim Shefler, que añadió críticas duras contra la clase política actual.

Eisenkot alertó de que Israel está en una encrucijada histórica con grandes retos internos y externos. Anunció que, en las dos primeras semanas de un posible gobierno suyo, promovería la creación de una comisión estatal para investigar el fallo histórico frente al ataque terrorista del 7 de octubre de 2023.

Dos aspectos biográficos sobre Eisenkot flotan en el ambiente y explican la simpatía que suscita: sus orígenes modestos —tiene 66 años y nació en una familia mizrají cuyos padres emigraron desde Marruecos— y la pérdida personal sufrida tras el 7‐O, cuando fallecieron su hijo Gal y dos de sus sobrinos durante la ofensiva militar posterior.

Según Canal 12, el 18% de los votantes de Eisenkot apoyó al Likud hace cuatro años. Netanyahu intenta contrarrestar la popularidad de Eisenkot con el lema «Derecha o Palestina» y con advertencias sobre la supuesta dependencia de su rival respecto al partido árabe Raam. Aunque Raam formó parte de la coalición de Naftali Bennett y Yair Lapid (2021-2022), hoy su apoyo sería menos popular tras el giro a la derecha que experimentó el país tras el ataque de Hamas.

Para captar a votantes conservadores decepcionados con Netanyahu por el 7‐O y por las exenciones de reclutamiento de los ultraortodoxos, Eisenkot afirma que nunca apoyó públicamente la creación de un Estado palestino «a diferencia de Netanyahu» y que buscará aliarse con «partidos sionistas con sentido de Estado», en una referencia indirecta a los dos partidos jaredíes del actual Gobierno.

Eisenkot dice que aspira a una victoria basada en su bloque para llevar a Israel «a un futuro mejor» y plantea cuatro condiciones para que otros partidos se sumen: un Estado democrático, judío e igualitario; respeto a los valores de la Declaración de Independencia; obligación de reclutamiento para todos los ciudadanos, mediante servicio militar o civil; y, añadido tras el 7‐O, el reconocimiento de que Hamas es una organización terrorista cuya carta fundacional busca destruir a Israel y crear un Estado islámico entre el río y el mar, por lo que se compromete a destruirla o desmantelarla.

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