En un contexto dominado por las pantallas, la vida cultural y comunitaria continúa activa en los barrios.
La Biblioteca Popular Ernesto Sábato, ubicada en Villa Rosa y gestionada por vecinos sin fines de lucro, lanzó un proyecto que articula arte, ecología y literatura: la construcción de un ecomural realizado con tapitas de plástico reutilizadas.
La iniciativa está a cargo de la artista dedicada al arte sustentable Amarú Billoni Ahumada, quien, al conocer la labor cotidiana de la biblioteca, decidió donar su trabajo para la obra.
Al relatar cómo surgió la propuesta a Pilar de Todos, la artista contó que la conoció durante una juntada de figuritas en el Mundial y valoró la disposición de la biblioteca a brindar ayuda a la comunidad. “Trabajo con arte sustentable y quise hacerles un mural para darles visibilidad”, señaló, y afirmó que su propósito es educar sobre conciencia ecológica a través del arte.
Identidad, literatura y memoria en las paredes
El diseño del mural se elaboró de forma colaborativa. Tendrá como figura central al escritor que da nombre a la institución, Ernesto Sábato, junto a una intervención pictórica, guardas con los colores patrios y un cartel de estilo antiguo tipo plaza verde que funcionará como pizarrón para informar a la comunidad sobre las novedades de la biblioteca.
El proyecto busca tanto embellecer el espacio como generar un sentido de pertenencia. En el proceso participarán niños de un jardín de infantes local, una experiencia destinada a promover hábitos sustentables desde la infancia.
Una respuesta masiva de la comunidad
La convocatoria superó las expectativas de la comisión directiva. Según contó Florencia Velázquez, integrante de la biblioteca, en menos de 24 horas los vecinos aportaron la materia prima necesaria.
La colaboración fue más allá del plástico: una vecina donó pinturas y el propietario de una ferretería local proveyó otros materiales requeridos para la obra.
Amarú destacó el espíritu solidario de Villa Rosa: “Cuando el proyecto gusta y la gente tiene ganas de ayudar, se nota. Es hermoso ver que el vecino se involucra”.
Desde la comisión señalan que este mural es el punto de partida para reactivar el rol social de la biblioteca y consolidarla como un lugar de recepción permanente de materiales reciclables.
“No está perdida la idea de que las bibliotecas funcionan; hay que volver a levantarlas entre todos”, reflexionó Velázquez.
Quienes quieran aportar tapitas plásticas pueden acercarlas a la sede de la Biblioteca, en Libertad 2305 esquina San Martín, de lunes a viernes de 14 a 17 hs.


