20 de octubre de 2026
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Los rostros de la batalla bolsonarista

Los rostros de la batalla bolsonarista

La noche en que se convirtió en la diputada más votada en la historia de Santa Catarina, Julia Zanatta recorrió las calles empuñando un látigo. Esa imagen, poco habitual, refleja el fortalecimiento de una derecha afín a Bolsonaro que se muestra entusiasta ante lo que percibe como un retorno al poder tras cuatro años fuera.

“Hay una en Santa Catarina que anda con un látigo en la mano, y fue muy votada. ¡Existe!”, comentó el presidente, Luiz Inácio Lula da Silva, días después de perder la primera vuelta electoral, en la que obtuvo un 45% frente al 47% de Flávio Bolsonaro.

“Sí, Lula, claro que existo”, respondió Zanatta en redes sociales, el espacio donde la derecha conservadora tiene mayor presencia en Brasil. En su intervención criticó con dureza al presidente, acusándole de políticas económicas y fiscales que, dijo, perjudicaron a amplios sectores de la población.

Zanatta, de 41 años y diputada nacional desde 2023, mantiene además una relación litigiosa con varios periodistas y destaca en el Parlamento por iniciativas controvertidas: un proyecto suyo proponía penas de hasta ocho años de prisión para mujeres que presenten denuncias falsas de violencia de género.

Santa Catarina es, junto con otras partes del sur del país, una de las regiones más favorables a Bolsonaro. Desde Sao Paulo —el Estado más poderoso de Brasil, con un PIB superior al de Argentina— algunos progresistas bromean con el término “Santa CataReich” para referirse a esa zona, aludiendo tanto a la fuerte influencia de inmigración alemana histórica como a la percepción de que el bolsonarismo allí se parece peligrosamente a movimientos autoritarios.

Upiara Boschi, periodista con amplio conocimiento de Santa Catarina, critica esa etiqueta y la reacción que genera desde la capital paulista.

“Con todo el cariño que tengo por la progresía paulista, ellos tienen prejuicios hacia todo lo que es diferente”, dijo Boschi a EL MUNDO.

Boschi añade que el electorado local es diverso: “Aquí un tercio vota por Lula, y hay una franja amplia de votantes moderados. Sí hay radicales, como en cualquier lugar, pero se exagera lo que pasa aquí. La etiqueta de ‘Santa CataReich’ termina reforzando a los radicales porque mucha gente se siente agredida y acaba sumándolos”.

Aun así, Santa Catarina, conocida por las playas de la isla de Florianópolis, se considera un bastión de apoyo a Bolsonaro.

En Joinville, ciudad de 600.000 habitantes, el hijo del expresidente obtuvo alrededor del 70% de los votos; y en Nova Pádua, en el vecino estado de Rio Grande do Sul, alcanzó cerca del 87%, frente a aproximadamente un 7% para Lula.

El uso de las redes

La radicalización de una derecha ya combativa se apoya con fuerza en las redes sociales y en herramientas de Inteligencia Artificial para disputar la opinión pública, en un escenario donde la izquierda no parece moverse con la misma soltura.

En ese terreno se mueven con eficacia figuras como Zanatta y jóvenes diputados como Lucas Pavanato, 28 años, de Sao Paulo, y Nikolas Ferreira, 30 años, de Minas Gerais.

En un debate reciente Pavanato provocó a Fernando Haddad, exministro y candidato derrotado en 2018; Haddad respondió con un leve cachetazo que Pavanato amplificó luego en redes sociales.

Ferreira es una figura destacada por su carisma y facilidad de palabra; si bien a menudo hace afirmaciones difíciles de verificar o directamente falsas, se ha especializado en ataques directos a Lula, y lo supera ampliamente en seguidores en las distintas plataformas. Su influencia crece dentro del espacio de la derecha y aparece con frecuencia junto al candidato presidencial.

En los mítines aparece con regularidad una joven rubia que baila junto a Flávio Bolsonaro. En esos actos suena con insistencia un funk pegadizo cuyo tema central es “Solinho do Fora PT”, una canción que pide la salida del PT del poder.

En los estribillos se escuchan consignas como: “¡Fuera PT, este no es tu lugar, estamos dominando todo! Sal del medio, izquierdista, la derecha está llegando. ¡El que se queda quieto es un petista disfrazado!”.

Todos bailan en los actos; Bolsonaro y la joven a su lado aparecen compartiendo ese ritmo. La mujer se presenta en Instagram como Julia Berlli Cortez y acumula ya más de medio millón de seguidores.

El detalle es que esa figura no es real: se trata de una creación mediante IA empleada para vender contenido y que, al difundirse en redes, también se usa con fines de propaganda electoral. En la actual contienda, ese tipo de recursos se explotan para ampliar la base de apoyo.

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