Morena Beltrán vivió un episodio preocupante durante el partido entre Estudiantes de La Plata e Instituto: un grupo de hinchas la insultó mientras ella cubría el encuentro en vivo. Tras reaccionar en el momento, la periodista habló después de procesar lo ocurrido y reflexionó sobre las amenazas y agravios recibidos y el clima de tensión que rodea al fútbol argentino.
Morena relató que lo más grave pasó cuando varios simpatizantes se ubicaron frente a la puerta de la cabina desde donde trabajaba y empezaron a increparla con expresiones que, según dijo, excedieron cualquier límite. “Se pararon delante de la puerta de la cabina. Me hablaron con un nivel de odio, de que me iban a matar”, contó.
Beltrán describió también la variedad de personas que participaron de los agravios: “Gente grande, chicos que podrían ser mis hermanos, una mujer que tranquilamente podría haber sido mi mamá”, dijo, lo que destacó lo inesperado e inquietante del episodio.
El incidente resultó llamativo porque ella ya había trabajado varias veces en la cancha de Estudiantes sin problemas previos. Aclaró que no tomó lo sucedido como un ataque personal, pero consideró necesario intervenir y dejar constancia públicamente para evitar que la situación pueda escalar.
Incidentes contra Morena Beltrán en la cancha de Estudiantes: qué ocurrió
Beltrán explicó que el ambiente en el estadio estaba muy cargado por decisiones arbitrales y que los reclamos de los hinchas aumentaron la tensión del partido. Por ese motivo consideró pertinente poner un límite: pidió que dejaran de insultarla y recordó que ella y sus colegas estaban allí para trabajar.
Además, señaló las dificultades que enfrenta para ejercer su profesión en ese contexto: “Es muy difícil hablar del fútbol argentino, es muy difícil. Intenté hacer periodismo desde un lugar ético, pero nada es suficiente. Y a mí me angustia”, expresó, describiendo la frustración que le genera la repetición de episodios similares.
Beltrán contó que, tras el hecho, algunos hinchas le pidieron disculpas. No obstante, advirtió sobre el elevado nivel de tensión en el fútbol local y la dificultad social para aceptar una derrota: “Entiendo que hoy está al límite y no existe perder en el fútbol argentino. Nos pasó con la final del mundo”, concluyó.

