La XXX Cumbre Iberoamericana pretende una mayor integración de sus miembros y dentro de los organismos que trabajan en pro de ello se encuentra el Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe (CAF). Su presidente, Sergio Díaz-Granados, está estos días en Madrid con motivo de la cita internacional y para inaugurar una oficina del organismo en la capital española. Un gesto que pretende conectar aún más a Iberoamérica. CAF busca canalizar proyectos de inversión con fondos de España y otros países a mercados iberoamericanos como Colombia, Argentina, Brasil o Ecuador. Díaz-Granados explica las claves de la institución que lidera y muestra su deseo de “que el mundo nos vea como una región de soluciones: que provee alimentos, energía, da la oportunidad a las empresas para crecer y una población joven importante”.
- Uno de los puntos que se abordará en la Cumbre es relanzar la cooperación iberoamericana para hacerla más eficiente y eficaz. ¿Cómo va a participar en ello CAF?
- Es muy importante mantener la vitalidad de esa cooperación en el interior del espacio iberoamericano. Del lado de CAF lo que hemos hecho es en estos cinco años que vienen apostarle a una mayor interacción entre España y Portugal con América Latina y el Caribe. Actualmente, con los países socios de CAF hemos dispuesto la creación de una vicepresidencia con base en Madrid. Es el primer banco de desarrollo que pone su vicepresidencia de Cooperación, Alianzas y Movilización fuera de la región y la lleva a Madrid con la idea justamente de que sirva esa vicepresidencia como una cabeza de playa para organizar más los lazos, sobre todo entre España y la Unión Europea, América Latina y el Caribe. Esa es la primera decisión. La segunda decisión es que parte de los excedentes del banco se están yendo a los fondos de cooperación técnica, para ir invirtiendo progresivamente más recursos de cooperación y esos recursos están yendo esencialmente a la estructuración de proyectos de infraestructura social, de infraestructura de conectividad, de infraestructura para la integración. Y ahí vemos también una gran oportunidad. De manera que la cumbre para nosotros es muy importante porque nos va a permitir como banco poder mostrar la evolución que hemos tenido en los últimos años y la apuesta que vamos a hacer los próximos años por una mayor integración en el espacio iberoamericano.
- ¿Cómo puede lograr la Cumbre Iberoamericana que sus decisiones se conviertan en un poder real?
- La coyuntura geopolítica y económica que hay apunta justamente a que el espacio iberoamericano siga su consolidación. Es conveniente para ambas orillas del Atlántico que esta realidad se siga concretando. Ahora, vemos que hay que ser muy prácticos en los espacios que tenemos que construir. Estas últimas semanas, hemos avanzado en dos escenarios interesantes. El primero con las capitales y las ciudades capitales iberoamericanas, que tuvieron su reunión en Madrid. Yo estuve presente, lanzamos una idea en la que venimos trabajando desde el año pasado con el alcalde de Madrid y con varios ediles de América Latina y el Caribe, que es el programa 500+. Esto nace dentro del espacio iberoamericano como la idea de poder repotenciar nuestro patrimonio histórico. Entonces, ahí vemos una capacidad de interacción y de integración de las ciudades iberoamericanas, de las ciudades que cumplen o cumplirán más de 500 años. Hay casi 120 millones de personas que viven en esas ciudades. Hemos hecho este programa muy concreto, donde la capacidad que tienen ciudades españolas y ciudades de América Latina aumenta su diálogo, su cooperación, a través de los alcaldes, que necesitan darle respuesta rápida y concreta a los ciudadanos donde están y, por supuesto, tenemos una oportunidad. Entonces, es un ejemplo muy concreto de cómo en el paraguas que significa la Cumbre Iberoamericana podemos nosotros crear un programa específico que responde a las necesidades y expectativas de los ciudadanos. Otro tema es el de resiliencia y adaptación de América Latina y el Caribe. Tuvimos una reunión de todos los equipos que trabajan en atención de desastres. Este ha sido un año muy difícil para América Latina en particular. Hemos enfrentado el doble seísmo en Venezuela, en Colombia, en Panamá y, adicionalmente, ya hay eventos de inundaciones en el sur, como preludio del fenómeno de El Niño que ya comenzó. Ahí el banco está ayudando como secretario técnico o proveyendo recursos de cooperación técnica o facilitando la interacción entre las autoridades o financiando directamente las obras que correspondan financiar.
- ¿En qué punto se encuentra en la actualidad la cooperación española en América Latina y el Caribe?
- En el caso de CAF, la llegada de España hace 25 años al banco permitió que éste mejorara sus calificaciones, mejorara los servicios financieros y los excedentes que el banco genera se utilizan parte para fortalecer el banco y darle mejores servicios financieros a los socios, pero también se utilizan parte de esos excedentes para hacer más cooperación en América Latina y el Caribe. Entonces, esto es una forma distinta a la que tradicionalmente ha hecho España hacia la región, porque implica que de alguna manera aquí hay una interacción entre los ministros de Finanzas de todo el área. Con lo cual, la conducción del banco y el resultado del banco nos permite todo el tiempo aportar un grano de arena a esa cooperación y esa interacción entre España y los países de Iberoamérica. Entonces, del lado nuestro, hemos visto una relación de 25 años que ha ido creciendo cada año. No dependemos de los presupuestos generales, hacemos un trabajo de emisión en los mercados internacionales de bonos, hemos emitido bonos en el mercado europeo, en el americano, en el asiático… Y los rendimientos del banco se reinvierten en cooperaciones que están operando dentro del área iberoamericana para mejorar la calidad de vida del hoy. Yo creo que esto es un canal que cada vez crece más, es más potente, va a seguir creciendo en los próximos años y le va a rentar al espacio iberoamericano de manera muy importante. Complementa los esfuerzos, por supuesto, que se hacen por cuenta de la Agencia Española de Cooperación Internacional o los otros esfuerzos que hace España a través de otras organizaciones similares.
- ¿Cómo ha visto usted que ha afectado en la región el hecho de que la Administración de Donald Trump haya cerrado la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID)?
- Yo diría que es una realidad que tiene contrastes. Obviamente el anuncio del cierre de USAID canceló varios programas que estaban funcionando. Algunos de esos programas continúan hoy a través directamente del Departamento de Estado. Otros se mantienen en el presupuesto americano por la misma metodología que tiene el presupuesto americano de no ser por anualidades sino por periodos más largos de ejecución. Algunos programas siguen financiados, inclusive programas que han sido no solamente ratificados sino se han ido adicionando. De manera que no se ha anulado del todo, sí ha cambiado. Estados Unidos sigue participando de distintas maneras en América Latina. Yo creo que es parte de una evolución en la conversación que está muy asociada también a una realidad de estrechez fiscal. Hay que comenzar a idear nuevos mecanismos de cooperación más sostenibles que permitan, sobre todo, afinar más los programas y el propósito de los mismos. Entonces, nosotros desde el banco, lo que hemos dicho es hay que seguir llenando esos espacios que se están vaciando y hay que buscar la manera de hacerlo mejor.
- En la región estamos viendo un giro ideológico hacia la derecha, ¿esto afecta a la ayuda al desarrollo?
- Yo creo que de la perspectiva de nuestra institución y desde el banco, que ya vamos camino de cumplir 60 años, hemos trabajado con gobiernos de todas las ideologías, de izquierda o de derecha. Muchos de nuestros programas, por su propia naturaleza, se planifican, se contratan y se ejecutan por encima de un periodo presidencial. De manera que toca trabajar con gobiernos de todo tipo. La labor del banco es sobre todo cautelar que los programas que se establecen logren llegar hasta su final con una conclusión grata y feliz.
- Estamos en plena campaña en España, ¿cómo puede afectar un cambio de nuestro Gobierno?
- Yo creo que la respuesta es la misma. Llevamos 25 años trabajando con España. Hemos tenido gobiernos de distintos cortes ideológicos, pero siempre se ha podido encontrar el valor de una organización como ésta, que está construida con la base de un amplio consenso en América Latina y el Caribe. A todos nos une tener una comunidad iberoamericana más fuerte.
- ¿España y Europa continúan siendo un referente para América Latina?
- Yo siento que se mantiene muy activa la relación. Creo que el hecho de la aprobación del acuerdo de Mercosur y Unión Europea le dio un aire importante a la relación. Hemos mantenido las cumbres empresariales de Mercosur- Unión Europea, de CELAC-Unión Europea… Y hemos visto cómo es una relación que va madurando, se va ensanchando en distintas áreas, en infraestructuras, hay más cooperación también a nivel de los bancos de desarrollo… Se ha diversificado la relación y se han cubierto nuevas dimensiones para el desarrollo. Más allá de la ayuda a la cooperación, necesitamos que la relación madure, que se amplifique, que haya más comunidad de valores entre Europa y América Latina y el Caribe, y que aparezcan los flujos de inversión, que es lo que realmente le cambia el curso a América Latina. Cuando América Latina ha mejorado, ha mejorado porque se ha ampliado la clase media y eso ha pasado porque han llegado y han mejorado los flujos de inversión a América Latina. Cuando eso ha pasado, también se beneficia Europa, porque aquí hay una clase media con mayor capacidad de consumo, con más capacidad para integrarse, para viajar…

