El árbitro fue el foco de las críticas tras la victoria de Boca por 1-0 en La Bombonera, en un partido marcado por decisiones controvertidas: la expulsión de Lucas Martínez Quarta, la no sanción con segunda amarilla a Leandro Paredes, el pedido de penal por una sujeción a Nicolás Otamendi y la expulsión de Gonzalo Montiel.
El Superclásico terminó con triunfo local, pero las decisiones de Nicolás Ramírez influyeron en el desarrollo del juego. Hubo dos expulsiones en River, un reclamo por posible penal y cuestionamientos por aparente falta de uniformidad en la aplicación de las sanciones.
La actuación arbitral, con la supervisión del VAR a cargo de Silvio Trucco, generó protestas de los jugadores y del cuerpo técnico de River, liderado por Leonardo Ponzio. Las controversias se concentraron en cuatro situaciones puntuales: la expulsión de Martínez Quarta, la falta de una segunda amonestación para Paredes, el supuesto agarrón a Otamendi y la roja a Montiel.
La expulsión de Martínez Quarta, la primera gran polémica
La decisión clave llegó a los seis minutos, cuando Martínez Quarta derribó a Miguel Merentiel en una acción que interrumpió una llegada de Boca. Inicialmente el árbitro dejó seguir, pero el VAR le sugirió revisar la jugada y, tras ver el monitor, Ramírez sancionó la falta y expulsó al defensor de River.
La expulsión cambió rápido el trámite: River se quedó con diez futbolistas y el entrenador debió rearmar la defensa, ingresando Lautaro Rivero por Lucas Beltrán.
La decisión abrió el debate sobre si la acción constituía una ocasión manifiesta de gol (DOGSO) o solo una interrupción de un ataque prometedor, sin todos los elementos que exige el reglamento para una roja directa.
El reglamento considera factores como la distancia al arco, la dirección de la jugada, la posibilidad de control del atacante y la presencia de otros defensores. La interpretación de esos elementos fue el núcleo de la discusión entre ambas parcialidades.
Esa controversia marcó el desarrollo del resto del encuentro y condicionó las lecturas sobre el accionar arbitral durante el partido.
La infracción de Paredes que pudo terminar en expulsión
En el segundo tiempo se produjo otra jugada discutida: Leandro Paredes cometió una falta sobre Tomás Galván, que los jugadores de River consideraron merecedora de tarjeta amarilla.
Paredes ya tenía una amonestación previa por un cruce con Marcos Acuña; una segunda tarjeta hubiera significado su expulsión y la restitución de la igualdad numérica en el campo.
Sin embargo, Ramírez indicó la infracción sin mostrar una nueva amonestación. Esto generó protestas por parte de River, que entendió que existía motivo para una roja por doble amonestación.
El VAR no pudo intervenir para recomendar una segunda tarjeta amarilla, ya que el protocolo vigente no contempla la revisión de amonestaciones que no derivan en expulsión directa.
La ausencia de revisión en esa jugada se sumó a las críticas sobre la falta de consistencia en el criterio disciplinario aplicado durante el partido.
El reclamo de penal por el agarrón de Di Lollo a Otamendi
Otra acción controvertida tuvo lugar a los 28 minutos del complemento, en un tiro de esquina a favor de Boca.
Nicolás Otamendi buscó el balón dentro del área y, en el roce con Luciano Di Lollo, cayó al suelo. River reclamó penal por un supuesto agarrón de Di Lollo que habría impedido disputar el envío.
Ramírez no sancionó la acción como penal y desde el VAR tampoco consideraron que hubiera elementos suficientes para pedir la revisión de la jugada.
Esa acción reabrió el debate sobre los criterios de apreciación del cuerpo arbitral, al tiempo que quedó la duda sobre la existencia de una sujeción inicial entre ambos jugadores y si esta alcanzaba para ser considerara sancionable.
Blanco recibió amarilla y Montiel terminó expulsado
Cerca del final se generó otra controversia: a los 12 minutos del segundo tiempo Lautaro Blanco cometió una infracción sobre Tobías Andrada que fue sancionada con tarjeta amarilla, una decisión que desde River consideraron insuficiente dada la dureza de la entrada.
Más tarde, a los 34 minutos del complemento, Gonzalo Montiel protagonizó una acción similar sobre Blanco y fue expulsado por doble amonestación o roja directa —según la lectura de la jugada—, decisión que el VAR confirmó.
La roja a Montiel dejó a River con nueve jugadores para los minutos finales, lo que multiplicó las protestas del equipo visitante por la aparente falta de coherencia entre ambas sanciones.
La diferencia en la escala disciplinaria entre las dos jugadas se convirtió en uno de los argumentos centrales para cuestionar el arbitraje de Ramírez
y en un motivo recurrente de reclamo por parte de jugadores, cuerpo técnico y seguidores del equipo afectado.
Un arbitraje que terminó siendo protagonista
Más allá del resultado, la actuación del árbitro condicionó la lectura del partido. Se criticó la dificultad para mantener un criterio uniforme y la capacidad de control del juego, con protestas constantes y tensión en los instantes finales.
El VAR fue determinante en la expulsión de Martínez Quarta y en la confirmación de la roja a Montiel, pero no intervino en el reclamo de penal por la acción entre Di Lollo y Otamendi ni pudo revisar la falta de segunda amonestación a Paredes por limitaciones del protocolo.
Boca se impuso 1-0 en La Bombonera y River terminó con dos jugadores menos. Las decisiones arbitrales de Nicolás Ramírez quedaron en el centro del debate y alimentaron las críticas sobre la aplicación de normas en uno de los partidos más relevantes del fútbol argentino.

