Casi 48 años después de la emisión final de la telenovela Un mundo de 20 asientos (26 de noviembre de 1978), una figura destacada de la televisión, las transmisiones por streaming y las redes sociales protagoniza una historia similar en la vida real: un vínculo afectivo con un chofer de colectivo de la línea 34, en una coyuntura que recuerda la trama romántica entre Claudio Levrino y Gabriela Gili.
La anécdota fue relatada en la plataforma de streaming “Bondi”, donde la comunicadora realiza uno de sus trabajos habituales.
Se trata de Fefe Bongiorno, quien participa junto a Pepe Ochoa y Santi Riva Roy, y forma parte del equipo estable del programa LAM. Además trabaja en otros proyectos vinculados a Luzu y a Telefe, y mantiene actividad en redes sociales; en Twitter, por ejemplo, ha impulsado dinámicas y etiquetas como “Fefe Sports”.
Fefe contó a sus compañeros que, a pesar de su notoriedad y de tener múltiples trabajos, sigue viajando en colectivo cada mañana en el 34 para desplazarse hacia sus obligaciones, y que en esos viajes entabló un vínculo de miradas y acercamientos con uno de los choferes de la línea.
En la cultura urbana siguen circulando estereotipos sobre los choferes como personas con actitud conquistadora; su indumentaria y la responsabilidad de conducir vehículos cargados de pasajeros han sido históricamente motivo de observación y comentarios, a la vez que algunos conductores reciben críticas de otros choferes y automovilistas.
Fefe relató: “Me ocurre algo con un chofer del 34. Viajo casi siempre a la misma hora y muchas veces coincido con él. Lo noto porque me deja pasar sin que yo pague; subo, nos miramos y me dice ‘pasá, pasá’. No hablamos mucho más que eso, pero me quedaba la duda de por qué lo hacía”.
Figura pública que viaja en colectivo y mantiene un vínculo con un chofer de la línea 34
Hace poco retomó el tema. Contó que, como siempre, subió al colectivo mirando el celular, lo levantó y lo encontró a él; él repitió “pasá, pasá” y, al quedar cerca, pudieron conversar por primera vez.
Según dijo, el chofer le preguntó cómo estaba y le comentó que había visto un clip en el que se hablaba de él. Le pidió en tono de broma que no le hiciera un hashtag; ella supo entonces que entre los choferes circulaba ese video y que intentaban descubrir quién era la pasajera.
Fefe aclaró que el chofer tiene familia e hijos y que ambos coincidieron en mantener límites. Relató además que él se mostró dispuesto a escribirle y ella le respondió que podía hacerlo, en un intercambio cordial y respetuoso.
“Charlamos un rato; me cayó bien. No vamos a revelar su identidad por precaución. Me da un poco de vergüenza porque soy una usuaria habitual de esa línea. No quiero que esto me ponga en una posición incómoda: nunca dije que me gustara, solo quería entender por qué me dejaba pasar todos los días. Hoy me escribió y le dije que me escribiera”, señaló.

