En la última década los nacimientos se redujeron un 47% y las proyecciones indican que para 2040 la población de 65 años o más superará a la de menores de 15. Este cambio demográfico plantea efectos directos en las pensiones —con menos cotizantes por jubilado y presión sobre los sistemas públicos y privados—, en el empleo —con posibles escasez de trabajadores, necesidad de automatización y cambios en la demanda de habilidades— y en las inversiones —al modificarse el consumo, aumentar la demanda de servicios de salud y vivienda para mayores, y alterar la asignación de activos hacia instrumentos más conservadores o de renta fija. Adaptarse requerirá políticas de inmigración y laboral, reformas previsionales, incentivos a la participación laboral y estrategias financieras orientadas a una población más envejecida.
Argentina 2040: más adultos mayores que niños y su impacto en economía y jubilaciones


