13 de septiembre de 2026
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Trump apoya la reunificación de Irlanda y cuestiona la soberanía británica en las Malvinas

Trump apoya la reunificación de Irlanda y cuestiona la soberanía británica en las Malvinas

Donald Trump ha llegado a Irlanda para un fin de semana de golf y ha provocado una fuerte reacción diplomática. Sus declaraciones no tuvieron tanto impacto en Irlanda como en el aliado más cercano de Estados Unidos en Europa: el Reino Unido.

Durante su visita, Trump puso en duda de forma indirecta la soberanía británica sobre las islas Malvinas, reclamadas por Argentina, y expresó abiertamente su apoyo a la reunificación de Irlanda, lo que afecta directamente al estatus de Irlanda del Norte como parte del Reino Unido. Sus comentarios sorprendieron y molestaron a aliados políticos en las islas —principalmente al Partido Conservador y a Reform— y a los unionistas de Irlanda del Norte.

En una rueda de prensa en Dublín, calificada por el Irish Times como inusual y enérgica, Trump se convirtió en el primer presidente estadounidense que respalda públicamente la reunificación irlandesa. Sus palabras han ampliado las tensiones entre Washington y sus socios europeos y también pueden interpretarse como un intento de atraer el voto de origen irlandés en Estados Unidos antes de las próximas elecciones legislativas.

Acompañado por el primer ministro irlandés, Michéal Martin, Trump afirmó que “le encantaría ver” una Irlanda unida y que Martin es “la persona adecuada” para lograrlo. Añadió que la integración de Irlanda del Norte “va a acabar pasando” y que podría ocurrir pronto, algo que describió como motivo de orgullo.

La reunificación de Irlanda es una cuestión pendiente en las relaciones entre Reino Unido e Irlanda. Según los Acuerdos de Viernes Santo de 1998, la posibilidad existe pero solo puede materializarse mediante un referéndum convocado por el Gobierno británico para Irlanda del Norte, y solo si se considera que existe una mayoría favorable. Actualmente no se da esa mayoría: en términos generales, los unionistas protestantes suelen apoyar la continuidad en el Reino Unido, mientras que la mayoría de los católicos apoyan la reunificación.

Reino Unido: “Los Acuerdos de Viernes Santo siguen en vigor”

Por ese motivo, la oficina del primer ministro británico respondió recordando declaraciones previas en las que se reafirmó que los Acuerdos de Viernes Santo siguen vigentes. En la práctica, eso significa que no hay un proceso de reunificación en marcha.

Abrir la cuestión públicamente puede evocar el pasado violento del conflicto norirlandés —conocido como los Troubles— que entre 1968 y 1999 causó miles de muertos. En aquel conflicto estuvieron implicados apoyos externos y alianzas complejas; hoy persisten tensiones sociales y segregación espacial en algunas ciudades.

En Belfast, por ejemplo, comunidades todavía están separadas por muros y barreras —los llamados “peace walls”— que se cierran por la noche y lucen murales con mensajes y recuerdos de las víctimas, simbolizando una paz frágil entre comunidades que en su día se enfrentaron violentamente.

La intervención de Trump complica la relación entre Washington y Londres y supone un golpe político para las formaciones británicas más próximas a su ideario, como Reform y el Partido Conservador. Ambos aceptan, en principio, la posibilidad de un referéndum, pero votarían en contra de la reunificación. El número dos de Reform, Richard Tice, ha mostrado su intención de revisar los Acuerdos de Viernes Santo si su partido llega al poder. Los conservadores dependieron en el pasado del apoyo del Partido Unionista Democrático (DUP), fundado por Ian Paisley, y muchos unionistas simpatizan con Trump por su postura contra la inmigración.

El Partido Laborista, en el Gobierno, también rechaza la reunificación por ahora, pero evita convertirla en bandera política para no perder apoyos entre votantes obreros, algunos de los cuales se han pasado a Reform.

En cuanto a las Malvinas, Trump calificó la postura británica de mantener la soberanía como “un potencial desastre” y señaló que ni Londres ni Buenos Aires estaban satisfechos. Históricamente, Estados Unidos apoyó la posición del Reino Unido basada en la voluntad de los habitantes del archipiélago; fue así durante la guerra de 1982, en la que la ayuda estadounidense inclinó la balanza a favor de Londres. Desde entonces, el despliegue militar de ambos países ha cambiado, por lo que las implicaciones de un posible conflicto hoy son inciertas.

En las últimas semanas, Washington ha dicho que revisa su postura sobre las Malvinas. Además, la controversia diplomática se ha entrelazado con otras cuestiones internacionales: el ministro israelí Itamar Ben Gvir publicó un tuit en el que pidió el reconocimiento israelí de la soberanía argentina sobre las islas tras el anuncio del Gobierno británico de imponer un embargo comercial a bienes procedentes de asentamientos en Cisjordania, una medida criticada por el ministro de Exteriores, Ed Miliband, que acusó a Israel de llevar a cabo una limpieza étnica.

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