5 de octubre de 2026
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Siete lecciones de las urnas en Brasil

Siete lecciones de las urnas en Brasil

Cuatro años pueden representar mucho tiempo. Así lo mostraron las elecciones presidenciales en Brasil. A partir de los resultados se desprenden certezas, lecciones y preguntas aún abiertas sobre el rumbo político del país.

Lo que Lula nunca vio

Flávio Bolsonaro se acerca a la presidencia por una combinación de su propia campaña orientada al futuro y por errores del equipo de Lula. El presidente pareció anclarse en una campaña centrada en su persona, impulsada por su esposa Janja, que muchos interpretan como poco efectiva para un contexto de 2026 y posiblemente el cierre de una larga carrera política. El especialista Roberto Reis resumió la lectura crítica al decir que la vanidad de Lula pudo dañar su legado. Lula ha participado en siete de las diez presidenciales desde la democracia actual —ocho si no hubiera estado en prisión en 2018—, y la segunda vuelta será el 25 de octubre; el 27 cumple 81 años y enfrenta una coyuntura política adversa.

¿Puede perder Bolsonaro?

Aunque la diferencia fue estrecha —Flávio Bolsonaro obtuvo un 47% frente al 45% de Lula—, es una ventaja significativa. Flávio tiene vías para sumar los puntos que le faltan; el 8% que no votó por ninguno de los dos es, en su mayoría, del mismo espectro ideológico o contrario al Partido de los Trabajadores. Lula perdió 3,5 puntos respecto a hace cuatro años, mientras Flávio mejoró 3,9 puntos respecto al resultado de su padre en 2022. El candidato de la derecha arrebató a Lula 716 municipios que este había ganado anteriormente, y recuperó estados claves como Minas Gerais, que históricamente suele señalar el ganador presidencial.

Jair fue más astuto que Lula

Pese a problemas de salud, una condena y conflictos judiciales, Jair Bolsonaro logró abrir espacio político para distintos referentes de su movimiento: sus hijos Flávio y Carlos, su esposa Michelle, el gobernador Tarcísio de Freitas y diputados como Nikolas Ferreira. Todos alcanzaron posiciones relevantes en la primera vuelta y cuentan con plataformas para proyectarse. En contraste, el PT carece de figuras jóvenes y con peso propio que sustituyan a Lula si él se retira. En Paraná, Sergio Moro, quien fue juez en el proceso contra Lula, será gobernador, lo que refleja la recomposición del mapa político.

¿Qué hará Lula?

Entre las opciones sobre la mesa están pedir licencia de la Presidencia para dedicarse a la campaña o intensificar la presencia en debates, algo que no ocurrió antes de la primera vuelta. Expertos como Eduardo Grin consideran que los debates pueden influir y que el Gobierno movilizará su estructura. Observadores proponen además un cambio de mensaje por parte de Lula, orientándolo hacia propuestas concretas —por ejemplo, su iniciativa sobre la semana laboral— en lugar de centrarse únicamente en alertas sobre riesgos del rival; la expectativa de hallar una “bomba” que destruya la campaña de Bolsonaro se considera poco realista.

¿Qué hará Bolsonaro?

La estrategia previsiblemente será mantener un discurso optimista, enfocado en futuro y oportunidades, mientras aliados y figuras del electorado más duro amplifican mensajes contundentes en redes. Intentará además aprovechar su influencia parlamentaria para limitar el margen de acción de Lula y empezará a consolidar una proyección internacional, buscando alianzas con líderes de la derecha regional como Javier Milei. En su primera reacción pública hubo, además, un desliz diplomático: alabó el voto electrónico de la India por error al comentar sobre las elecciones brasileñas.

El «ejército» joven bolsonarista, sin límites

Una generación joven, liderada por diputados como Nikolas Ferreira y figuras con gran presencia en redes, irrumpió con fuerza. Ejemplo de ello es Eduarda Campopiano, de 23 años, que obtuvo un récord de votos en Sao Paulo y se identificó con afirmaciones controvertidas sobre indígenas y sobre la diputada trans Erika Hilton. Este espacio juvenil combina un lenguaje directo y provocador con una amplia capacidad de movilización en internet y mensajes contra lo que denominan “wokismo”.

El bolsonarismo, con más poder que nunca

Si Flávio Bolsonaro llega a la presidencia, heredaría una sólida bancada que le permitiría impulsar reformas y presionar al Poder Judicial. Con 49 senadores afines ya confirmados, dispone de una base amplia: le faltarían pocos votos para alcanzar mayorías reforzadas y podría impulsar enmiendas que limiten al Supremo Tribunal Federal (STF). En el foco está el juez Alexandre de Moraes, involucrado en procesos contra figuras del bolsonarismo, y la facultad de nombrar hasta cinco nuevos magistrados del STF durante el mandato. Flávio también ha prometido amnistiar a su padre y a otros procesados por los hechos de 2022 y 2023, y en el escenario político se contempla la posibilidad de pactos o intercambios para garantizar esa medida. Voces críticas hablan ya de un giro profundo en la política brasileña y de una concentración de poder asociada al clan Bolsonaro.

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