5 de octubre de 2026
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Rusia busca dividir Kiev

Un dron ruso impacta contra uno de los puentes de Kiev.

Desde hace semanas, la capital ucraniana sufre bombardeos continuos que mantienen las alarmas activas durante horas y paralizan muchas actividades. En los últimos meses Moscú ha cambiado su táctica: antes lanzaba enjambres masivos de cientos de drones para saturar las defensas; ahora los aparatos llegan en menor número de forma persistente a lo largo del día y vuelan más alto y rápido, lo que dificulta su intercepción.

Como estrategia principal, Rusia ha atacado durante días consecutivos los puentes de Kiev sobre el Dnipro, una campaña inédita desde la invasión a gran escala. El objetivo parece ser dividir la ciudad mediante el terror y la disrupción: aunque las estructuras resisten impactos, los incendios y las muertes de conductores pueden hacer que las vías dejen de ser seguras y obliguen a recurrir a soluciones más lentas y vulnerables como pontones o barcazas. Muchas personas trabajan en una orilla y viven en la otra.

El tráfico sobre ambos puentes es constante. Si el Kremlin logra inutilizarlos, Kiev afrontaría un problema logístico grave, similar al que ya afecta a trenes y a depósitos que abastecen a la ciudad. En términos generales, buena parte de la infraestructura que sostiene la resistencia ucraniana está siendo atacada por la Rusia de Putin.

Un dron ruso impacta contra uno de los puentes de Kiev.

Un dron ruso impacta contra uno de los puentes de Kiev. Reuters

Entre el jueves y el viernes, drones a reacción alcanzaron en varias ocasiones el puente Sur (Pivdennyi), que quedó cerrado al tráfico y al metro por daños en un pilar, en la calzada y en las barreras. El sábado y el domingo el blanco fue el puente Norte (conocido como el antiguo puente de Moscú): los ataques dañaron el firme y el tendido de los trolebuses y causaron al menos dos heridos, según el alcalde Vitali Klitschko. El presidente Volodimir Zelenski también confirmó nuevos golpes contra el puente Norte.

Colapso

Las cargas de aproximadamente 50 kilos que portan muchos de estos drones no bastan para derribar los puentes, según expertos ucranianos; el objetivo sería forzar cierres, colapsar la circulación en una ciudad dividida por el río y desgastar a la población. Con al menos dos de los ocho puentes de la capital fuera de servicio, Klitschko sostiene que la campaña está «partiendo Kiev en dos».

Detrás de estos ataques hay dos avances tecnológicos rusos que Ucrania aún no ha neutralizado. El primero es el dron Shahed-5 (o Geranio 5 en la nomenclatura rusa), similar al modelo iraní pero equipado con una turbina a reacción en lugar de un motor con hélice, lo que le permite volar más alto y más rápido y dificulta su abatimiento.

El segundo es el misil de crucero Banderol, un arma intermedia entre dron y misil de crucero: económica de fabricar, pero que obliga a emplear recursos de defensa equivalentes a los necesarios contra misiles de mayor coste. Se ha usado de forma extensiva en ataques contra la infraestructura alimentaria de Odesa en junio y julio, ha realizado decenas de impactos en la región de Járkiv desde mayo y se ha integrado en ofensivas combinadas contra Kiev, incluidas acciones contra sus puentes.

Contramedidas

¿Qué puede hacer Ucrania? Hay métodos para derribar estos aparatos, pero ninguno es definitivo. Recientemente Kiev empleó por primera vez torretas ametralladoras robóticas con inteligencia artificial para interceptar el Shahed‐5: 12 cúpulas armadas desplegadas alrededor de la ciudad que muestran buena precisión frente a estos blancos, si bien su alcance es limitado y harían falta muchas más para proteger todo el territorio.

También se utilizan cazas F-16 para abatir drones con cañón o misiles aire‐aire, pero la flota está sometida a un uso intensivo y varios aviones se encuentran en mantenimiento en países proveedores, lo que reduce la capacidad sostenida de respuesta.

El Instituto de Estudios de la Guerra (ISW) advierte que los desarrolladores rusos están ampliando la producción, mejorando velocidad y maniobrabilidad y diversificando las plataformas de lanzamiento con la intención de desplegar estos armamentos a mayor escala en 2027, antes de que Ucrania pueda implementar contramedidas masivas.

Ucrania invierte importantes recursos en industrializar alguno de los cinco proyectos de interceptores rápidos y económicos que prueba actualmente. Hay prototipos prometedores, pero su producción a gran escala llevaría semanas como mínimo. Con el invierno a la vista, esta ventaja rusa podría ser especialmente peligrosa para la población civil, que ya ha sufrido inviernos difíciles en años anteriores.

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