5 de noviembre de 2026
Buenos Aires, 26 C

Desarticulan banda narco que vendía drogas junto a la comisaría de Ballester

Un amplio operativo policial desarticuló una organización dedicada al narcotráfico que actuaba en el norte del conurbano bonaerense y en la Ciudad de Buenos Aires. La investigación incluyó seguimientos, uso de drones e intervenciones telefónicas, y dejó al descubierto una estructura con diferentes niveles de distribución, vehículos preparados para el traslado de estupefacientes y comercios presuntamente utilizados para blanquear dinero.

Según el expediente judicial, el presunto cabecilla era Martín Alejandro Chamut, de 52 años, señalado como un proveedor histórico de cocaína en la zona norte. Su actividad habría abarcado más de dos décadas y alcanzado localidades como San Martín, Tigre, San Isidro, Vicente López, Pilar y varios sectores porteños.

Un aspecto destacado de la pesquisa es que, según los investigadores, las operaciones continuaron mientras Chamut estaba detenido, ya que habría dirigido la organización desde prisión con la colaboración de dos personas de su confianza: Gustavo Etchart y Facundo Romero.

Tecnología y logística para coordinar las operaciones

Entre los elementos identificados por los investigadores aparecieron anteojos inteligentes Ray-Ban Meta que utilizaba Etchart. Estos dispositivos, con funciones de grabación y transmisión de contenido mediante inteligencia artificial, despertaron la sospecha de que podrían haber servido para comunicarse en tiempo real con Chamut durante su detención.

La hipótesis de la pesquisa es que esos anteojos habrían permitido transmitir información al presunto líder; el dispositivo fue secuestrado durante los allanamientos.

En la cadena de abastecimiento, Etchart habría sido responsable del suministro a puntos en Pilar, Tigre, San Isidro y Vicente López. Romero, en tanto, habría coordinado la provisión de más de diez puntos de venta en Villa Corea y varios búnkeres en Villa Hidalgo y Villa Carcova, en San Martín.

La investigación detectó además una estructura vehicular destinada al traslado de la droga. Fuentes del caso estimaron que la organización podía distribuir entre 50 y 70 kilos semanales de cocaína de alta pureza.

Después de las entregas, los automóviles solían permanecer en cocheras, departamentos, oficinas y viviendas desocupadas durante varios días. La Policía incautó 19 vehículos de distintas marcas y modelos.

Financieras y negocios bajo sospecha

Otra línea de investigación señaló un presunto circuito de lavado de activos que involucraría financieras, lavaderos de autos y agencias de vehículos para introducir en el sistema legal el dinero proveniente de la venta de drogas.

En ese contexto aparece Oriana Etchart, sobrina de Gustavo, quien habría participado en la constitución de una sociedad comercial destinada a actividades financieras y otros emprendimientos. Su hermano Alex también fue detenido y es investigado por supuestos vínculos con una banda dedicada a cometer entraderas.

Según la reconstrucción judicial, compradores de estupefacientes podían acudir a una financiera vinculada al grupo para cambiar pesos por dólares y concretar pagos. Ese local habría funcionado inicialmente en Nordelta y luego se habría trasladado a San Isidro.

La pesquisa además identificó al supuesto proveedor principal de la cocaína, Ricardo Pérez, quien vivía en Pilar y tenía actividad comercial en Tres de Febrero.

Más de 230 horas de escuchas y diez detenidos

Para reconstruir el funcionamiento de la red, los investigadores intervinieron más de 25 líneas telefónicas y recabaron más de 230 horas de conversaciones. Esos registros permitieron conocer negociaciones, movimientos de dinero y conflictos internos de la organización.

En los audios incorporados al expediente hay diálogos sobre operaciones vinculadas con la venta de drogas y la posibilidad de realizar pagos mediante una financiera; también se mencionan grandes cantidades de mercancía, ganancias y acuerdos comerciales.

El trabajo de inteligencia incluyó la colocación de rastreadores en vehículos, el análisis de cámaras de seguridad, vigilancia aérea con drones y seguimientos en distintos puntos del conurbano.

Con la información reunida se realizó un operativo que contó con más de 300 efectivos y grupos especiales. Se concretaron 30 allanamientos y fueron detenidas diez personas.

Durante los procedimientos se secuestraron 11 kilos de cocaína, marihuana, 19 vehículos, armas de fuego, teléfonos celulares, computadoras, dinero en efectivo y otros elementos que, según la investigación, estaban vinculados a la actividad delictiva.

La causa se tramita ante el Juzgado Federal de Tres de Febrero, a cargo del juez Juan Manuel Culotta, y comprende presuntos delitos relacionados con narcotráfico y lavado de activos.

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