Bruno Antonio Malatesta, de 59 años, habría formado —según la investigación— una comunidad de carácter pseudorreligioso en la que se presentaba como figura suprema y decía estar en contacto con la «madre divina». Con ese discurso, y con afirmaciones como «Soy el elegido», habría ejercido un estricto control sobre varias seguidoras a las que llamaba «monjas». Malatesta fue detenido en Almese, cerca de Turín, en el marco de la operación Asmodeo dirigida por los Carabinieri.
El hombre, que se hacía llamar «maestro», está acusado de reducción a la esclavitud, malos tratos en el ámbito familiar, violencia sexual agravada y fraude agravado contra el Estado. La investigación sostiene que usó cursos de yoga, meditación y defensa personal para captar a personas en situación de vulnerabilidad y trasladarlas a una comunidad residencial que dirigía, la Fundación Fiore della Pace.
La Fiscalía afirma que dentro de esa comunidad se habrían producido episodios de violencia física y psicológica, además de abusos sexuales contra algunos de sus integrantes.
Una comunidad basada en la obediencia y la pobreza
Malatesta se presentaba ante sus seguidores como alguien con capacidades especiales y aseguraba mantener contacto con una «madre divina». En su consulta de Almese ofrecía, según los investigadores, terapias de corte chamánico que prometían aliviar sufrimientos y curar enfermedades.
Las mujeres que ingresaban en la comunidad eran denominadas «monjas» y, según la acusación, debían asumir votos de obediencia y pobreza y entregar sus bienes al supuesto maestro.
La selección de las víctimas habría sido deliberada: Malatesta, según la investigación, buscaba a personas con problemas personales, enfermedades o situaciones de fragilidad que las hicieran más susceptibles a su influencia.
El detenido contaba con tres colaboradores —dos mujeres y un hombre— que están investigados pero en libertad. Las dos mujeres, una de ellas psicóloga, se ocuparían de la gestión de la comunidad. El hombre, que trabajaba como masajista, habría realizado terapias sexuales de pago dirigidas exclusivamente a mujeres, aprovechando situaciones de duelo o vulnerabilidad.
Abusos presentados como “terapias purificadoras”
La investigación, iniciada en marzo de 2024 y aún abierta, ha reconstruido el supuesto método de sometimiento empleado por Malatesta para captar y controlar a sus víctimas.
La acusación sostiene que el hombre llegó a abusar también de menores y habría presentado algunas agresiones sexuales como «terapias purificadoras» destinadas a curar o eliminar determinados males.
Además de los presuntos abusos, se le imputa un fraude al Estado: según los investigadores, cobró 80.000 euros en concepto de pensión de invalidez tras simular problemas para caminar y engañar a la comisión médica del Instituto Nacional de la Seguridad Social italiano (INPS).
Del yoga a las “energías” y los cristales
Malatesta practicó artes marciales desde la infancia y más tarde se interesó por diversas disciplinas espirituales y de desarrollo personal.
En 1989 entró en contacto con las enseñanzas de Paramahansa Yogananda y en 1991 recibió la iniciación en el Kriya Yoga. Durante años se desplazó entre Italia, India y California, estudiando y difundiendo las doctrinas de su gurú.
A partir de 2022 comenzó a impartir cursos de yoga en Italia, Estados Unidos, India y República Dominicana, dirigidos a adultos y niños, y dos años después añadió formación en artes marciales y defensa personal.
Desde 2005 organizaba también excursiones por la naturaleza para divulgar lo que llamaba «técnicas de sintonización y armonización con la tierra» y métodos de «reequilibrio energético con cristales». Actualmente las autoridades intentan determinar el alcance de las actividades desarrolladas en Almese y cuántas personas pudieron verse afectadas por las prácticas atribuidas al supuesto gurú.

