27 de agosto de 2026
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Director de la CIA viajó a Moscú para advertir a Putin que no ataque a países de la OTAN

Director de la CIA viajó a Moscú para advertir a Putin que no ataque a países de la OTAN

Medios estadounidenses como The Wall Street Journal, CBS y Bloomberg han informado que la visita sorpresa a Moscú del director de la CIA, John Ratcliffe, tuvo como objetivo advertir al régimen de Vladimir Putin sobre la posibilidad de un ataque contra un país de la OTAN. Donald Trump calificó el viaje de “semirutinario” para restarle importancia a esas informaciones.

The Wall Street Journal, que primero reveló el propósito del viaje, señala que Ratcliffe viajó para advertir a Putin que no ataque a un miembro de la OTAN, tras evaluaciones de inteligencia de EE. UU. que indican que Rusia podría intentar poner a prueba la resolución de la Alianza con un asalto limitado a un país aliado en los próximos meses o semanas. El diario recuerda que el último viaje similar de un director de la CIA a Moscú fue el de William Burns en noviembre de 2021, también con fines disuasorios antes de la invasión a gran escala de Ucrania.

Inteligencias europeas y estadounidenses consideran que la región báltica es la más vulnerables. Las advertencias se centraron en Estonia, Letonia y Lituania, los tres miembros de la OTAN con frontera con Rusia, donde se temen incursiones terrestres de pequeña escala: lo bastante serias para superar la categoría de sabotaje, pero limitadas para dejar a la Alianza en la disyuntiva sobre intervenir.

CBS News, que reveló la existencia del viaje antes de conocerse su motivo, aporta contexto adicional: las evaluaciones más recientes sugieren que el cálculo de riesgo de Putin podría estar cambiando debido al estancamiento militar en Ucrania y a los ataques ucranianos contra refinerías rusas.

Según esas fuentes, Putin estaría más dispuesto a autorizar acciones provocadoras contra miembros de la OTAN, incluidas operaciones híbridas por debajo del umbral de un conflicto convencional. CBS también informó que Estados Unidos avisó a Ucrania antes del viaje, pidiéndole que suspendiera ataques hasta la salida de la delegación de Rusia. El Kremlin confirmó que Ratcliffe se reunió con responsables de inteligencia rusos, negó un encuentro con Putin y dijo que el presidente fue informado de las conversaciones posteriormente, según el portavoz Dmitry Peskov.

Analistas del Instituto de Estudios sobre la Guerra (ISW) sostienen que “Putin continúa mostrando que Rusia no está interesada en negociaciones de paz serias con Ucrania y permanece firme en sus intenciones agresivas hacia los países bálticos”, y que el Kremlin está preparando una base informativa para una posible escalada contra esos países con el fin de debilitar a la OTAN.

Fabian Hoffman, investigador de seguridad citado en Foreign Policy, advierte: “Una operación rusa contra la OTAN comenzaría con una incursión limitada en territorio aliado en un punto percibido como débil, por ejemplo en uno o más de los estados bálticos. Después del ataque inicial, Rusia podría declarar que cualquier intento de recuperar el área ocupada desencadenaría una escalada nuclear”.

Bloomberg, citando a fuentes cercanas al Kremlin, informa que Rusia se prepara para intensificar sus ataques contra Ucrania tras concluir que las negociaciones de paz están estancadas. Moscú sopesa incrementar ataques con misiles balísticos de gran potencia contra Kiev y otras ciudades e infraestructuras, y, según varias fuentes, sin avances diplomáticos ve pocas alternativas a una mayor escalada para alcanzar sus objetivos militares. Además, Rusia ha sido la principal reticente a un acuerdo de paz que no incluya la rendición de Kiev.

El reportaje subraya una dimensión nuclear inquietante: el aumento de ataques ucranianos dentro de Rusia ha llevado a más funcionarios rusos a considerar la posibilidad de que Putin recurra a armas nucleares tácticas en Ucrania, si bien Bloomberg aclara que no hay indicios de que se estén preparando para ese uso. La agencia añade que Moscú cada vez interpreta más los ataques ucranianos como acciones vinculadas a los Estados de la OTAN, dado el suministro de armas e inteligencia a Kiev, y que la fase actual de hostilidades puede no ser el punto culminante de la escalada.

El analista Christian J. Ehrlich señala que hace dos años se estimaba una “ventana estratégica” hasta 2030 en la que Rusia podría acometer acciones directas contra Europa y que Europa necesitaba rearmarse para recuperar la disuasión convencional perdida en los años 90. Según Ehrlich, Europa se está rearmando más rápido de lo previsto, lo que inquieta a Rusia y acelera el cierre de esa ventana, planteando dos escenarios: una aventura militar limitada, probablemente en el Báltico, para probar la respuesta occidental; o una campaña de acciones híbridas en zona gris, quizás fuera del Báltico. Hasta ahora, parece que el Kremlin ha optado por la segunda vía, aunque, según sus palabras, “algo saben en Occidente que tiene preocupados a todos”.

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