13 de septiembre de 2026
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Fallo suizo mantuvo el dosier Mengele bloqueado 25 años

Fallo suizo mantuvo el dosier Mengele bloqueado 25 años

Suiza ha autorizado la publicación de un expediente de más de 200 páginas sobre Josef Mengele, conocido como El ángel de la muerte, que por un error administrativo debía permanecer cerrado hasta 2071. La apertura del dosier 45 años antes de lo previsto responde menos al hallazgo de documentos inéditos que a la detección de una irregularidad en la gestión del archivo, destapada por la persistencia del periodista e historiador Gérard Wettstein.

Wettstein llevaba tiempo solicitando acceso y en febrero el Servicio Federal de Inteligencia suizo (NDB) rechazó su petición; él recurrió ante el Tribunal Administrativo Federal. Al revisarse el caso, el NDB y el Archivo Federal comprobaron que esos papeles habían sido utilizados por la Comisión Bergier, creada para investigar las relaciones de Suiza con la Alemania nazi, y que estaban incluidos en una decisión del Consejo Federal de diciembre de 2001 que abría el acceso a ese material.

El problema no fue el contenido sino la catalogación: no existía una lista de expedientes afectados por la decisión de 2001 ni estaban identificados como tales en el Archivo Federal. En consecuencia, el dosier de Mengele continuó sujeto a una protección ampliada hasta 2071, cuando desde 2001 podría haber estado más accesible. Detectado el error, el NDB corrigió la situación y autorizó la consulta, con algunas tachaduras para proteger fuentes y datos personales.

Wettstein llegó a criticar que las autoridades cuidaran más su reputación que la memoria de las víctimas. El Comité Internacional de Auschwitz habló de un “bloqueo ilegal de 25 años” y reconoció la perseverancia del historiador para forzar la apertura del expediente.

Christoph Heubner, vicepresidente ejecutivo del Comité, subraya que para las supervivientes de Auschwitz el nombre de Josef Mengele sigue evocando horror y dolor. Que consiguiera evadir la justicia y llevar durante años una vida relativamente tranquila —posiblemente con estancias en Suiza— sigue provocando indignación entre las víctimas.

Tras la batalla para desclasificarlo, el contenido del dosier resulta en buena parte decepcionante: abundan los recortes de prensa y se registran muchos episodios ya conocidos. Su valor histórico radica en permitir reconstruir qué sabía la administración suiza, qué pistas siguió y por qué una búsqueda internacional no logró capturarle.

Martha, la segunda esposa

En marzo de 1961 la policía suiza sabía que Martha Mengele, la segunda esposa del criminal nazi, estaba en Kloten, cerca del aeropuerto de Zúrich. Un reportero de la revista Stern alertó de que un hombre visto con ella podría ser Josef Mengele. Los agentes vigilaron la vivienda y observaron cómo Martha salió de madrugada acompañada por un desconocido en un Volkswagen con matrícula de Günzburg; desde Berna se ordenó detener provisionalmente al sospechoso si lograban identificarlo, pero nunca se pudo probar que fuera él.

Había indicios plausibles: Mengele había estado en Suiza en 1956 y llegó a tomar unas vacaciones de esquí en Engelberg con Martha —entonces viuda del hermano Karl— y con Rolf, el hijo que había tenido con su primera esposa, a quien presentaron como “tío Fritz”. Martha se casó con Mengele en Uruguay en 1958 y luego regresó a Europa. Aunque estos hechos ya eran conocidos, los informes originales muestran cuántas piezas del rompecabezas estuvieron ante las autoridades sin que se pudiera culminar la localización del fugitivo.

Mengele era uno de los criminales nazis más buscados: médico y oficial de las SS en Auschwitz-Birkenau, participó en las selecciones que enviaban a la muerte a muchos prisioneros y llevó a cabo experimentos pseudocientíficos, obsesionado por los gemelos y los niños, sometiendo a víctimas a extracciones de sangre, inyecciones e intervenciones sin consentimiento, con frecuencia letales.

La huida de ‘El ángel de la muerte’

Al finalizar la guerra logró escapar. En 1949 abandonó Europa con documentación de la Cruz Roja bajo identidad falsa y se instaló en Argentina. Ante una orden de busca y captura emitida por Alemania Occidental en 1959, huyó a Paraguay y luego a Brasil, protegido durante años por familiares y simpatizantes.

Nunca fue juzgado. El 7 de febrero de 1979 sufrió un ataque mientras nadaba en Bertioga, en la costa brasileña, y murió ahogado; fue enterrado bajo el nombre falso de Wolfgang Gerhard. La familia Mengele conocía su muerte y también Rolf, su hijo, que años antes lo había visitado en secreto en Brasil; optaron por guardar silencio.

La búsqueda continuó: el Centro Simon Wiesenthal y otros perseguidores de nazis rastrearon América Latina sin saber que perseguían a un fallecido. No fue hasta 1985 cuando una investigación condujo a la tumba de Wolfgang Gerhard, en Embu, cerca de São Paulo; la exhumación y los análisis forenses, y más tarde las pruebas genéticas, confirmaron que los restos pertenecían a Mengele.

El expediente desclasificado por Suiza no despeja grandes enigmas sobre Josef Mengele, pero evidencia algo más prosaico y perturbador: las lagunas de una persecución que no logró capturarle y los fallos administrativos que, pese a las pistas que obran en los archivos, impidieron llevar ante la justicia a uno de los criminales nazis más buscados.

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