El impacto al descubrir quién era su padre biológico fue enorme. Tras realizar pruebas de ADN para localizar sus orígenes, 15 personas nacidas en Suecia, Dinamarca, Alemania y Finlandia en la década de 1960 —y en algunos casos sin saber que habían sido concebidas mediante donación de esperma— supieron que su progenitor era Walther Frisch, un danés afiliado al nazismo que sirvió en las SS y falleció en 1992, y que no mostró arrepentimiento por su pasado.
Un documental de la radiotelevisión pública danesa DR, emitido bajo el título El misterio del donante nazi danés, investiga la vida de Frisch y la de sus descendientes. La pesquisa plantea la posibilidad de que pudiera tener más de 100 hijos y que estas concepciones estuvieran relacionadas con un proyecto racial vinculado a tratamientos de fertilidad en el Hospital Karolinska de Estocolmo.
En la película, el danés Thomas Rasmussen, uno de los 15 hijos identificados, expresa su sorpresa: «¿Cómo pudo un soldado de las Waffen-SS ser mi padre donante?». Otro afectado, el sueco Mats Rydberg, subraya el desconcierto por el hecho de que un hombre de más de 40 años y con antecedentes de pertenencia a las SS hubiera sido aprobado como donante.
Rydberg recuerda declaraciones de líderes nazis sobre la importancia de la descendencia y se pregunta si los nacidos de esas donaciones podrían ser fruto de un experimento ideológico. El número exacto de hijos de Frisch es desconocido y solo podrá confirmarse mediante pruebas de ADN; Rasmussen apunta que, si ya se han identificado 15 personas, el total podría ser considerablemente mayor.
En la década de 1960, Suecia fue pionera en tratamientos hormonales e inseminación, y muchas mujeres del norte de Europa acudían allí para acceder a estas técnicas. No está claro por qué Frisch donó esperma; varios de sus hijos sospechan que pudo hacerlo por motivos ideológicos. El caso se vincula además a la figura del sueco Lars Ove Cassmer, profesor de ginecología en el Karolinska en los años 60 y relacionado con investigaciones en un laboratorio de hormonas, precisamente en el periodo en que se concibieron estos hijos.
Rasmussen afirma que resulta difícil no imaginar una motivación ideológica y considera que el Karolinska debería aclarar por qué recurrieron repetidamente a Frisch, cuya edad y pasado, en su opinión, deberían haber contraindicado su selección como donante.
El instituto Karolinska, la clínica danesa en la que Frisch donó su semen en los años 60. E.M.
La dirección del hospital rechazó participar en el documental, aunque emitió un comunicado calificando de «totalmente inaceptable» y «profundamente poco ético» que la selección de un donante pudiera haber estado motivada por razones ideológicas. El Karolinska afirma que no dispone de registros sobre Frisch; asimismo señala que en los años 60 los médicos podían desarrollar proyectos privados dentro del hospital, lo que podría explicar la ausencia de documentación sobre donaciones o sobre la posible implicación de Cassmer.
En los años 60, Frisch vivía en Estocolmo, donde se casó y trabajó como maître en el ayuntamiento y también en una casa de subastas. Había emigrado desde Dinamarca tras cumplir un año de prisión por colaboración con el ocupante.
Frisch nació en 1917 en Viby, en una familia de clase media. En mayo de 1942, con 25 años, se alistó como voluntario en las Waffen-SS, las unidades de élite vinculadas al Partido Nacionalsocialista alemán.
Durante la guerra recibió formación en una escuela preparatoria de las SS en Seinnheim y llegó a estar destinado en Graz, en Austria, lugar de un fusilamiento masivo en el que murieron más de 200 judíos y otros prisioneros. En su juicio en Copenhague alegó que su papel fue el de camarero para las tropas alemanas y negó haber participado en la matanza o en combates en el frente.
Hasta mediados de 1943, la colaboración del Gobierno danés con la Alemania nazi fue amplia, por lo que la implicación de voluntarios como Frisch no era excepcional. Más daneses murieron combatiendo junto a los alemanes que en la resistencia, y divisiones SS como Wiking y Nordland contaron con un número importante de voluntarios escandinavos.
Según el documental, Frisch mantuvo su ideología hasta el final: en su entierro, cuatro hombres mayores vestidos con uniformes marcharon hasta el féretro, realizaron un saludo militar, leyeron un texto contra Israel y afirmaron sentirse orgullosos del trabajo realizado juntos antes de marcharse.


