Un joven de 17 años, identificado como Elwan B. y alumno del instituto Jacques‐Decour, llamó la atención al situarse junto al líder de La Francia Insumisa, Jean‐Luc Mélenchon, durante una marcha en el este de París.
«Es el hombre que salvará a Francia, estoy convencido», afirmó Elwan B., que vestía una kufiya y mostró convencimiento sobre el papel de los jóvenes en el futuro político del país.
Mélenchon mantuvo una conversación con él y se hicieron fotografías durante la marcha; la imagen fue publicada en la cuenta de Instagram del líder, que los presentó de forma lúdica como «Los Vengadores».
Elwan se ha convertido en una de las caras visibles de un movimiento autoorganizado que hasta ahora decía no tener líderes. En sus primeras intervenciones criticó el sistema político vigente y rechazó figuras como Emmanuel Macron y Gabriel Attal.
Con un brazalete blanco en señal de «no violencia» (las cargas policiales y el uso de gases lacrimógenos se produjeron más tarde), pidió una «izquierda de ruptura» y exigió medidas contundentes, entre ellas la supresión de Parcoursup, la plataforma de acceso a la educación superior que critica por falta de transparencia y por agravar la desigualdad social.
Ryad Rani, presidente de la Unión Sindical de Liceos. Reuters
Antes de la aparición pública de Elwan, la atención se centraba en Ryad Rani, presidente de la Unión Sindical de Liceos (USL), que organizó los bloqueos en los institutos a finales de septiembre. Tiene 19 años y estudió en el instituto Émile Zola en Wattrelos; planea dedicar un año a la acción sindical antes de retomar la educación superior.
Rani, de carácter sereno y a menudo acompañado en los medios por su predecesora Sofia Tizaoui, advierte contra la personalización del movimiento. Defiende una lista amplia de reivindicaciones y explica que es difícil priorizar entre problemas como edificios en mal estado, aulas masificadas o la ausencia prolongada de profesores.
Ha sido becario del diputado de LFI David Guiraud y participó en la universidad de verano de Jean‐Luc Mélenchon. Un informe de la prefectura de París menciona vínculos entre su sindicato y LFI u otras agrupaciones de extrema izquierda, aunque Rani sostiene que mantienen relaciones de colaboración con distintos partidos, incluidos socialistas y ecologistas.
En declaraciones a la emisora RTL dijo que no puede permanecer indiferente ante el riesgo de avance de la extrema derecha en su ciudad, departamento y país, y no ocultó su motivación política de cara a las presidenciales. Se le considera cercano a Mélenchon y denuncia, en términos generales, la violencia policial, instituciones deterioradas y discriminación social y racial en la educación pública.
Nathanaël Combary, presidente de Renouveau Lycéen. AFP
El movimiento de bloqueo de institutos incluye también a figuras como Nathanaël Combary, presidente de Renouveau Lycéen, a quien Mélenchon ha calificado de «falso estudiante». Combary, crítico con las posturas más radicales de LFI, cobró notoriedad al participar en el reciente encuentro de representantes estudiantiles con el ministro de Educación Édouard Geffray.
Combary manifiesta su rechazo a Mélenchon, a quien acusa de instigar campañas de intimidación contra él. Con 18 años, ha declarado no tener nada que ocultar y ha reconocido vínculos con el ex primer ministro y candidato Gabriel Attal a través de la agencia de comunicación Minerva, donde trabajó como becario.
Aunque ya no es alumno de secundaria, Combary afirma seguir representando a estudiantes y respalda las demandas planteadas en las movilizaciones, pero subraya que no apoyará actos de violencia.



