9 de octubre de 2026
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Juegos de guerra para cazar drones

Soldados ucranianos realizando tiros contra drones.

Desde un centro de entrenamiento aeronáutico se observa el combate aéreo que enfrenta Kiev desde hace semanas. Justo antes de iniciar las prácticas, un dron ruso a reacción sobrevuela la zona perseguido por un caza local y acaba perdiéndose en el cielo. Poco después se produce una fuerte explosión.

“¿Ves? ¿No parece un escenario real de combate?”, pregunta Víctor, el instructor jefe que da instrucciones al grupo de media docena de soldados.

El espacio está diseñado específicamente para entrenar la lucha contra los drones, en especial los más pequeños: los FPV. Hay parapetos hechos con neumáticos, refugios cubiertos con redes, túneles protegidos y una simulación de vehículos construida con planchas de madera.

Las instalaciones muestran carteles con listados y fotos de la mayoría de los UAV que emplean rusos y ucranianos, y otro con recomendaciones para “protegerse de los drones mientras se conduce” en un vehículo militar.

“No solo se les enseña a derribar FPV, también a usar contramedidas electrónicas y otras técnicas anti‐drones”, explica Víctor.

La sesión de ese día se desarrolla como un juego de láser mediante un sistema local que equipa a los soldados y a los FPV con sensores. Los UAV también lanzan granadas con la misma tecnología para simular impactos.

“Si el dron se acerca mucho, a unos dos metros, la pulsera en la muñeca del soldado emite una descarga. Se considera muerto”, añade Víctor.

“¡Vosotros avanzad y vosotros cubrid!”, grita otro instructor mientras la mitad del grupo corre a refugiarse del dron que sobrevuela. Se lanzan granadas de humo para aumentar el realismo del ejercicio.

“¡Moved el rifle despacio para corregir el tiro! ¡Vamos, vamos!”, ordena el entrenador.

“¡Solo podéis correr cuando esté girando!”, insiste otro responsable.

Al acabar la primera ronda, el monitor repasa los errores: “Varios habéis ‘muerto’. No se corre en parejas, sino uno por uno. Se dispara varias veces y no se permanece en el mismo lugar”.

La escopeta usada es una réplica del arma que ya forman parte del armamento de muchas unidades ucranianas desplegadas en las llamadas “zonas de la muerte”, donde operan los UAV.

La presencia masiva de estos aparatos en el campo de batalla ha dado lugar a una variedad de nuevas armas antidrón, muchas diseñadas específicamente para disparar cartuchos con fragmentación o redes, que se incorporan al armamento convencional del ejército.

Es un proceso comparable, en su importancia, a la aparición de los primeros fusiles, ametralladoras o cañones antitanque a finales de la Primera Guerra Mundial, cuando irrumpieron los blindados.

Feder, un policía de Kramatorsk, muestra un fusil checo CZ Bren 2, muy popular en Ucrania porque, aunque es un rifle de infantería normal, puede convertirse en arma antidrón usando munición de fragmentación.

“Lo usamos con munición normal contra drones grandes y con munición especial contra los FPV”, aclara.

Los miembros de la Brigada Khartia también realizan regularmente prácticas centradas en derribar FPV.

Hace semanas, un grupo de soldados se reunió en un campo de tiro en las afueras de Járkiv para intentar acertar a globos de colores colgados de un UAV.

Los militares se apresuraban a ocultarse mientras el dron acercaba la esfera de plástico a gran velocidad.

El primer soldado necesitó siete disparos para hacerla estallar. “Estás muerto”, le espetó el instructor, el sargento apodado “Soltero”, de 29 años.

“También hay que mirar hacia arriba”

“Empezamos a impartir este entrenamiento específico en 2024. Vienen una vez al mes. Todo ha cambiado. Al avanzar ya no basta con mirar al frente, a la derecha o a la izquierda: también hay que mirar hacia arriba”, explica el suboficial.

Integrar el entrenamiento contra FPV en la instrucción básica forma parte de la profunda revolución tecnológica y estratégica que ha traído la guerra en Ucrania.

La creciente presencia de UAV, robots terrestres (UGV) y vehículos marinos no tripulados ha alterado el conocimiento militar acumulado en décadas.

En los últimos meses se ha generalizado la coordinación entre drones aéreos y terrestres, como se vio en la ofensiva ucraniana en la región de Lyman.

“La descripción del campo de batalla ucraniano moderno suena más a ciencia ficción que a una guerra convencional”, escribió el diario The Kyiv Independent.

Mykola Zynkevich, responsable de NC13, una unidad de UGV que fue decisiva en Lyman, indicó que los robots jugaron un papel clave en el avance.

“Cerca del 80% de las tareas logísticas y el 90% de la evacuación de heridos las realizaron complejos robóticos terrestres”, declaró en una entrevista.

Los ucranianos emplearon robots aerotransportados: máquinas trasladadas por drones a la retaguardia rusa que generaron desorden. “Aterrizaron a más de 10 kilómetros detrás de las líneas enemigas”, señaló el general Andriy Biletskyi, comandante del Tercer Cuerpo del Ejército ucraniano.

Los vídeos publicados por las fuerzas muestran UGV equipados con lanzagranadas disparando y luego explotando dentro de edificaciones.

Shamil Krutkov, comandante de la 93 Brigada Mecanizada, confirmó al diario el pasado septiembre que usan esta táctica desde la primavera anterior. “Vimos que genera caos entre los rusos”, dijo.

Sus equipos incluso han desarrollado UGV especializados para asaltos aerotransportados y otros capaces de operar en anfibias.

Soldados ucranianos realizando tiros contra drones.

Soldados ucranianos realizando tiros contra drones. K. CHERNICHKIN

En una conversación con EL MUNDO en agosto, el número dos de NC13, conocido como Bar, explicó que emplean entre 70 y 100 robots kamikaze al mes.

Según Zynkevych, en los últimos nueve meses sus UGV han realizado tareas que habrían exigido la presencia de unos 6.000 soldados de infantería.

Frente al avance tecnológico en el campo de batalla, en Ucrania es habitual advertir del retraso de las fuerzas armadas europeas en desarrollar estas capacidades.

El exministro de Defensa Andriy Zahorodnyuk fue tajante recientemente: “Europa no está preparada para defenderse. Está claramente rezagada en términos tecnológicos. En caso de una escalada rusa, sufriría una derrota”, declaró a la publicación NV.

“La revolución de los drones cambia por completo la arquitectura de la seguridad. Europa empieza a darse cuenta, pero no está lista para ese cambio”, añadió.

Según The Wall Street Journal, las fuerzas ucranianas superaron a un contingente estadounidense en maniobras celebradas la pasada primavera en Alemania, subrayando la inferioridad de algunos ejércitos occidentales frente a este nuevo tipo de guerra.

Los estadounidenses desplegaron cerca de 3.500 efectivos de una División de Caballería para atacar una posición OTAN reforzada por ucranianos de la agrupación Némesis, una unidad de drones de élite.

Los blindados estadounidenses fueron detectados y neutralizados tan rápido por los drones ucranianos que tuvieron que reintroducirse en los ejercicios para no dar por terminada la maniobra.

En fechas similares, pilotos ucranianos superaron a soldados suecos en otras maniobras, interpretando el papel del ejército agresor.

“Pararon el entrenamiento tres veces” para que los suecos aprendieran a responder a los UAV; si hubiera sido real, habrían muerto, explicó un militar ucraniano a AP.

“Cada vez que las tropas de la OTAN se enfrentan a los ucranianos, pierden. No basta con una visita: tienen que pasar tiempo aquí y asimilar el cambio estratégico. No se trata solo de manejar un dron, sino de transformar la forma de pensar”, concluye el teniente coronel Shamil Krutkov, jefe de la 93 Brigada Mecanizada.

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