El hombre sospechoso de ser el denominado “Putney Pusher”, quien hace nueve años empujó a una mujer hacia las ruedas de un autobús en Londres en un incidente que generó gran cobertura mediática, ha sido encontrado muerto, según informaron este miércoles los medios británicos.
Nicholas Brandram, de 44 años, fue detenido en junio como sospechoso de causar lesiones graves por el suceso ocurrido en el puente de Putney en mayo de 2017, según las informaciones.
Las imágenes de cámaras de circuito cerrado mostraron a un hombre que corría por el puente y empujó sin motivo aparente a la víctima, de 33 años, que cayó al suelo; la parte superior de su cuerpo y su cabeza cayeron en la trayectoria de un autobús que logró esquivarla.
A pesar de la amplia atención mediática que atrajo el caso en su momento, no se identificó entonces a ningún sospechoso ni se llegó a determinar un motivo para el ataque.
Según los medios, Brandram —descrito como descendiente de la reina Victoria y que había sido detenido anteriormente por presunta posesión de drogas— fue hallado muerto en su domicilio del oeste de Londres. La Policía de Londres confirmó en un comunicado que el martes se encontró a un hombre inconsciente en una vivienda de Chiswick.
«Lamentablemente, un hombre de 44 años fue declarado fallecido en el lugar. Se ha informado a sus familiares», indicó la nota policial, que añadió que por ahora el fallecimiento se considera inesperado pero no se cree que sea de carácter sospechoso. Los medios británicos también señalaron que Brandram era nieto de la princesa Catalina de Grecia y Dinamarca, había servido en el ejército británico y había trabajado en la banca privada de HSBC.

