Facundo Ahumada, pastor y presidente del Instituto Progresar, cuestionó el nuevo vínculo del gobernador de Córdoba con el sector evangélico y puso en discusión el papel de Marco Ferace, intendente de Santiago Temple. “Nuestra fe no entra en sus balances políticos”, afirmó.
El acercamiento de Martín Llaryora a distintos referentes de la comunidad evangélica empieza a generar críticas también dentro de ese sector. Ahumada, pastor, empresario cordobés y presidente del Instituto Progresar, se distanció de la estrategia del gobernador y reclamó mayor coherencia entre las políticas públicas provinciales y los valores que promueve parte del electorado cristiano.
En los últimos meses, el gobierno provincial incorporó con mayor visibilidad a líderes evangélicos en su esquema político. Uno de los referentes que ganó protagonismo es Marco Ferace, intendente de Santiago Temple y pastor evangélico, quien impulsa una articulación entre iglesias, organizaciones religiosas y el Estado provincial.
Ahumada dijo a medios cordobeses que no conoce personalmente a Ferace y aclaró que su crítica no se dirige a la persona, sino a la estrategia política del gobierno y a la manera en que el gobernador intenta vincularse con el electorado evangélico.
“No comento esto desde la militancia, ya que no tengo empatía por ningún partido político. Lo hago desde la rigurosidad de mi perfil como pastor, empresario, MBA y especialista en Compliance”, sostuvo Ahumada.
Desde esa postura, evaluó la gestión de Llaryora “por la coherencia y trazabilidad de sus conductas históricas, no por marketing”.
Marco Ferace, con Martín Llaryora
Las diferencias con Llaryora
La crítica de Ahumada no es nueva. Meses atrás había cuestionado al gobierno provincial por la implementación de la Educación Sexual Integral (ESI) en las escuelas y por el apoyo institucional a movimientos LGBT+. Con el gobernador buscando un vínculo más estrecho con referentes evangélicos, Ahumada volvió a plantear esas diferencias y las colocó en el centro del debate público.
“Su administración financió y enarboló abiertamente banderas de la ideología woke y LGBT+ en plazas y mástiles públicos de Córdoba”, señaló Ahumada.
A partir de esa postura trazó un límite que, según su visión, debería marcar la relación entre Llaryora y el mundo evangélico: “El día que Martín Llaryora tenga la misma audacia institucional para enarbolar la bandera de Cristo y sus valores eternos en esos mismos lugares altos, su ‘estrategia’ tendrá un verdadero marco de cumplimiento ético y coherencia legítima”.
Y añadió una interpretación crítica de la maniobra política del gobernador: “Mientras tanto, metodológicamente es solo pragmatismo electoral”.
El nuevo armado de Llaryora
La discusión ocurre en el contexto de un peronismo cordobés que busca ampliar su base electoral. En ese escenario, el sector evangélico aparece como un espacio con capacidad de organización territorial y creciente presencia en la provincia.
Ferace se presenta como uno de los dirigentes que intenta institucionalizar esa participación. Según sus seguidores, la propuesta no busca construir un “voto evangélico” sino incorporar la mirada de las iglesias en políticas públicas relacionadas con problemáticas sociales.
La estrategia también incluye vínculos internacionales: dirigentes evangélicos cordobeses han establecido contactos con organizaciones conservadoras en Estados Unidos y con sectores vinculados a Israel.
El objetivo político es que las iglesias dejen de ser vistas únicamente como estructuras movilizadoras y ocupen un lugar más permanente en la discusión y diseño de políticas públicas. Llaryora ha dado señales en ese sentido: el acercamiento con Parlamento y Fe y la participación de funcionarios provinciales en actividades vinculadas al mundo cristiano forman parte de ese proceso.
“Nuestra fe no entra en sus balances políticos”
Ahumada advirtió, sin embargo, que ese acercamiento no equivale a un respaldo automático: “El pueblo de Dios tiene memoria, principios y vota a conciencia”, afirmó.
Ahumada lidera el Instituto Progresar, una ONG de raíces evangélicas que desarrolla charlas sobre concientización financiera y programas de prevención de adicciones en distintos puntos del país. Su posicionamiento aporta una voz crítica al debate en Córdoba sobre la relación entre el peronismo provincial y las iglesias evangélicas.


