9 de septiembre de 2026
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Patines de hielo: de huesos a alta tecnología

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Una mirada a la evolución de este icónico invento revela cómo la creatividad y la adaptación transformaron simples herramientas de hueso en sofisticados diseños modernos que siguen desafiando los límites del deporte y el ocio
Mayor nevada en Moscú en dos siglos: 65 cm

Mayor nevada en Moscú en dos siglos: 65 cm

Moscú cerró enero de 2026 bajo un manto blanco histórico. El observatorio meteorológico de la Universidad Estatal Lomonósov confirmó que este mes se convirtió en el más nevado de la capital rusa en 203 años de mediciones sistemáticas.

La nevada excepcional transformó la rutina de los 13 millones de habitantes, que enfrentaron retrasos masivos en trenes de cercanías, atascos prolongados y acumulaciones de nieve que alcanzaron hasta 65 centímetros de altura en distintos puntos de la ciudad.

Mijaíl Lokoshchenko, director del observatorio meteorológico de la universidad y científico principal de la Facultad de Geografía, explicó que el fenómeno fue causado por ciclones profundos y extensos que atravesaron la región de Moscú acompañados de frentes atmosféricos pronunciados.

El especialista añadió que las temperaturas en la capital se ubicaron 1,5 grados Celsius por debajo de la norma climática de enero, que es de -6,2°C, lo que contribuyó a mantener la gruesa capa de nieve sin deshielos prolongados.

Un hombre esquía en un estanque congelado cerca del Convento Novodevichy durante una fuerte nevada en Moscú, Rusia, el 29 de enero de 2026
REUTERS/Ramil Sitdikov

Los servicios meteorológicos rusos emitieron una alerta naranja entre el viernes 24 y el martes 28 de enero ante condiciones climáticas peligrosas. Las autoridades de transporte instaron a los moscovitas a evitar el uso del automóvil y recurrir al metro subterráneo, el tercer sistema más transitado del mundo con más de seis millones de pasajeros diarios.

Las carreteras principales, incluida la Carretera de Circunvalación de Moscú, registraron demoras significativas durante las horas pico, mientras que los aeropuertos operaron con normalidad aunque con algunos vuelos retrasados.

Un hombre hace ejercicio junto a un estanque congelado cerca del Convento Novodevichy durante una fuerte nevada en Moscú, Rusia, el 29 de enero de 2026 
REUTERS/Ramil Sitdikov

El fenómeno no se limitó a un solo episodio. Entre el miércoles 28 y el jueves 29 de enero, Moscú registró dos jornadas consecutivas de récords diarios de precipitación. Según datos del Centro Hidrometeorológico ruso, cayeron aproximadamente 13 centímetros de nieve en la noche del miércoles al jueves, después de que el miércoles anterior hubieran caído 14 centímetros.

La estación meteorológica ubicada en el Centro Panruso de Exposiciones alcanzó los 62 centímetros de cobertura de nieve el jueves por la mañana, superando el récord anterior de 57 centímetros establecido en 1956.

Una mujer camina por la Plaza Roja durante una nevada en Moscú, Rusia, el 29 de enero de 2026
REUTERS/Ramil Sitdikov

Tatiana Pozdniakova, meteoróloga jefe de Meteonovosti, reportó que las acumulaciones alcanzaron hasta 65 centímetros en algunas zonas de la capital. Las autoridades municipales desplegaron miles de trabajadores y cientos de quitanieves para mantener despejadas las vías principales y garantizar el acceso a zonas residenciales.

El temporal generó además formaciones singulares en el paisaje urbano. En la plaza Miusskaya, en el centro-norte de Moscú, los servicios municipales acumularon la nieve retirada de calles circundantes formando un montículo masivo que los residentes bautizaron informalmente como la “Duna de Miusskaya”. La formación, que ya había aparecido durante las primeras fases de la tormenta, continuó creciendo conforme avanzaban las tareas de limpieza.

Peatones caminan por una calle frente a la sede de Lukoil en Moscú, Rusia, el 29 de enero de 2026
REUTERS/Ramil Sitdikov

Este enero nevado en Moscú se suma a un mes de condiciones invernales extremas en distintas regiones de Rusia. A principios de enero, la península de Kamchatka, en el extremo oriental del país, declaró situación de emergencia tras una tormenta masiva que dejó su principal ciudad parcialmente paralizada.

Las proyecciones meteorológicas anticipan que las temperaturas en Moscú descenderán drásticamente en los próximos días. Se espera que el termómetro alcance -20°C durante la noche del viernes, con máximas diurnas de -13°C, según el pronóstico del Centro Hidrometeorológico. Los expertos prevén que la nevada disminuya gradualmente de intensidad, pero las temperaturas bajo cero persistirán, lo que mantendrá la profunda cobertura de nieve durante varios días más.

Moscú registra la mayor nevada en más de dos siglos y acumula hasta 65 cm

Moscú registra la mayor nevada en más de dos siglos y acumula hasta 65 cm

Moscú cerró enero de 2026 bajo un manto blanco histórico. El observatorio meteorológico de la Universidad Estatal Lomonósov confirmó que este mes se convirtió en el más nevado de la capital rusa en 203 años de mediciones sistemáticas.

La nevada excepcional transformó la rutina de los 13 millones de habitantes, que enfrentaron retrasos masivos en trenes de cercanías, atascos prolongados y acumulaciones de nieve que alcanzaron hasta 65 centímetros de altura en distintos puntos de la ciudad.

Mijaíl Lokoshchenko, director del observatorio meteorológico de la universidad y científico principal de la Facultad de Geografía, explicó que el fenómeno fue causado por ciclones profundos y extensos que atravesaron la región de Moscú acompañados de frentes atmosféricos pronunciados.

El especialista añadió que las temperaturas en la capital se ubicaron 1,5 grados Celsius por debajo de la norma climática de enero, que es de -6,2°C, lo que contribuyó a mantener la gruesa capa de nieve sin deshielos prolongados.

Un hombre esquía en un estanque congelado cerca del Convento Novodevichy durante una fuerte nevada en Moscú, Rusia, el 29 de enero de 2026
REUTERS/Ramil Sitdikov

Los servicios meteorológicos rusos emitieron una alerta naranja entre el viernes 24 y el martes 28 de enero ante condiciones climáticas peligrosas. Las autoridades de transporte instaron a los moscovitas a evitar el uso del automóvil y recurrir al metro subterráneo, el tercer sistema más transitado del mundo con más de seis millones de pasajeros diarios.

Las carreteras principales, incluida la Carretera de Circunvalación de Moscú, registraron demoras significativas durante las horas pico, mientras que los aeropuertos operaron con normalidad aunque con algunos vuelos retrasados.

Un hombre hace ejercicio junto a un estanque congelado cerca del Convento Novodevichy durante una fuerte nevada en Moscú, Rusia, el 29 de enero de 2026 
REUTERS/Ramil Sitdikov

El fenómeno no se limitó a un solo episodio. Entre el miércoles 28 y el jueves 29 de enero, Moscú registró dos jornadas consecutivas de récords diarios de precipitación. Según datos del Centro Hidrometeorológico ruso, cayeron aproximadamente 13 centímetros de nieve en la noche del miércoles al jueves, después de que el miércoles anterior hubieran caído 14 centímetros.

La estación meteorológica ubicada en el Centro Panruso de Exposiciones alcanzó los 62 centímetros de cobertura de nieve el jueves por la mañana, superando el récord anterior de 57 centímetros establecido en 1956.

Una mujer camina por la Plaza Roja durante una nevada en Moscú, Rusia, el 29 de enero de 2026
REUTERS/Ramil Sitdikov

Tatiana Pozdniakova, meteoróloga jefe de Meteonovosti, reportó que las acumulaciones alcanzaron hasta 65 centímetros en algunas zonas de la capital. Las autoridades municipales desplegaron miles de trabajadores y cientos de quitanieves para mantener despejadas las vías principales y garantizar el acceso a zonas residenciales.

El temporal generó además formaciones singulares en el paisaje urbano. En la plaza Miusskaya, en el centro-norte de Moscú, los servicios municipales acumularon la nieve retirada de calles circundantes formando un montículo masivo que los residentes bautizaron informalmente como la “Duna de Miusskaya”. La formación, que ya había aparecido durante las primeras fases de la tormenta, continuó creciendo conforme avanzaban las tareas de limpieza.

Peatones caminan por una calle frente a la sede de Lukoil en Moscú, Rusia, el 29 de enero de 2026
REUTERS/Ramil Sitdikov

Este enero nevado en Moscú se suma a un mes de condiciones invernales extremas en distintas regiones de Rusia. A principios de enero, la península de Kamchatka, en el extremo oriental del país, declaró situación de emergencia tras una tormenta masiva que dejó su principal ciudad parcialmente paralizada.

Las proyecciones meteorológicas anticipan que las temperaturas en Moscú descenderán drásticamente en los próximos días. Se espera que el termómetro alcance -20°C durante la noche del viernes, con máximas diurnas de -13°C, según el pronóstico del Centro Hidrometeorológico. Los expertos prevén que la nevada disminuya gradualmente de intensidad, pero las temperaturas bajo cero persistirán, lo que mantendrá la profunda cobertura de nieve durante varios días más.

Moscú registra la mayor nevada en más de dos siglos con hasta 65 cm

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Moscú cerró enero de 2026 bajo un manto blanco histórico. El observatorio meteorológico de la Universidad Estatal Lomonósov confirmó que este mes se convirtió en el más nevado de la capital rusa en 203 años de mediciones sistemáticas.

La nevada excepcional transformó la rutina de los 13 millones de habitantes, que enfrentaron retrasos masivos en trenes de cercanías, atascos prolongados y acumulaciones de nieve que alcanzaron hasta 65 centímetros de altura en distintos puntos de la ciudad.

Mijaíl Lokoshchenko, director del observatorio meteorológico de la universidad y científico principal de la Facultad de Geografía, explicó que el fenómeno fue causado por ciclones profundos y extensos que atravesaron la región de Moscú acompañados de frentes atmosféricos pronunciados.

El especialista añadió que las temperaturas en la capital se ubicaron 1,5 grados Celsius por debajo de la norma climática de enero, que es de -6,2°C, lo que contribuyó a mantener la gruesa capa de nieve sin deshielos prolongados.

Un hombre esquía en un estanque congelado cerca del Convento Novodevichy durante una fuerte nevada en Moscú, Rusia, el 29 de enero de 2026
REUTERS/Ramil Sitdikov

Los servicios meteorológicos rusos emitieron una alerta naranja entre el viernes 24 y el martes 28 de enero ante condiciones climáticas peligrosas. Las autoridades de transporte instaron a los moscovitas a evitar el uso del automóvil y recurrir al metro subterráneo, el tercer sistema más transitado del mundo con más de seis millones de pasajeros diarios.

Las carreteras principales, incluida la Carretera de Circunvalación de Moscú, registraron demoras significativas durante las horas pico, mientras que los aeropuertos operaron con normalidad aunque con algunos vuelos retrasados.

Un hombre hace ejercicio junto a un estanque congelado cerca del Convento Novodevichy durante una fuerte nevada en Moscú, Rusia, el 29 de enero de 2026 
REUTERS/Ramil Sitdikov

El fenómeno no se limitó a un solo episodio. Entre el miércoles 28 y el jueves 29 de enero, Moscú registró dos jornadas consecutivas de récords diarios de precipitación. Según datos del Centro Hidrometeorológico ruso, cayeron aproximadamente 13 centímetros de nieve en la noche del miércoles al jueves, después de que el miércoles anterior hubieran caído 14 centímetros.

La estación meteorológica ubicada en el Centro Panruso de Exposiciones alcanzó los 62 centímetros de cobertura de nieve el jueves por la mañana, superando el récord anterior de 57 centímetros establecido en 1956.

Una mujer camina por la Plaza Roja durante una nevada en Moscú, Rusia, el 29 de enero de 2026
REUTERS/Ramil Sitdikov

Tatiana Pozdniakova, meteoróloga jefe de Meteonovosti, reportó que las acumulaciones alcanzaron hasta 65 centímetros en algunas zonas de la capital. Las autoridades municipales desplegaron miles de trabajadores y cientos de quitanieves para mantener despejadas las vías principales y garantizar el acceso a zonas residenciales.

El temporal generó además formaciones singulares en el paisaje urbano. En la plaza Miusskaya, en el centro-norte de Moscú, los servicios municipales acumularon la nieve retirada de calles circundantes formando un montículo masivo que los residentes bautizaron informalmente como la “Duna de Miusskaya”. La formación, que ya había aparecido durante las primeras fases de la tormenta, continuó creciendo conforme avanzaban las tareas de limpieza.

Peatones caminan por una calle frente a la sede de Lukoil en Moscú, Rusia, el 29 de enero de 2026
REUTERS/Ramil Sitdikov

Este enero nevado en Moscú se suma a un mes de condiciones invernales extremas en distintas regiones de Rusia. A principios de enero, la península de Kamchatka, en el extremo oriental del país, declaró situación de emergencia tras una tormenta masiva que dejó su principal ciudad parcialmente paralizada.

Las proyecciones meteorológicas anticipan que las temperaturas en Moscú descenderán drásticamente en los próximos días. Se espera que el termómetro alcance -20°C durante la noche del viernes, con máximas diurnas de -13°C, según el pronóstico del Centro Hidrometeorológico. Los expertos prevén que la nevada disminuya gradualmente de intensidad, pero las temperaturas bajo cero persistirán, lo que mantendrá la profunda cobertura de nieve durante varios días más.

Moscú registra la mayor nevada en 200 años, 65 cm

Moscú registra la mayor nevada en 200 años, 65 cm

Moscú cerró enero de 2026 bajo un manto blanco histórico. El observatorio meteorológico de la Universidad Estatal Lomonósov confirmó que este mes se convirtió en el más nevado de la capital rusa en 203 años de mediciones sistemáticas.

La nevada excepcional transformó la rutina de los 13 millones de habitantes, que enfrentaron retrasos masivos en trenes de cercanías, atascos prolongados y acumulaciones de nieve que alcanzaron hasta 65 centímetros de altura en distintos puntos de la ciudad.

Mijaíl Lokoshchenko, director del observatorio meteorológico de la universidad y científico principal de la Facultad de Geografía, explicó que el fenómeno fue causado por ciclones profundos y extensos que atravesaron la región de Moscú acompañados de frentes atmosféricos pronunciados.

El especialista añadió que las temperaturas en la capital se ubicaron 1,5 grados Celsius por debajo de la norma climática de enero, que es de -6,2°C, lo que contribuyó a mantener la gruesa capa de nieve sin deshielos prolongados.

Un hombre esquía en un estanque congelado cerca del Convento Novodevichy durante una fuerte nevada en Moscú, Rusia, el 29 de enero de 2026
REUTERS/Ramil Sitdikov

Los servicios meteorológicos rusos emitieron una alerta naranja entre el viernes 24 y el martes 28 de enero ante condiciones climáticas peligrosas. Las autoridades de transporte instaron a los moscovitas a evitar el uso del automóvil y recurrir al metro subterráneo, el tercer sistema más transitado del mundo con más de seis millones de pasajeros diarios.

Las carreteras principales, incluida la Carretera de Circunvalación de Moscú, registraron demoras significativas durante las horas pico, mientras que los aeropuertos operaron con normalidad aunque con algunos vuelos retrasados.

Un hombre hace ejercicio junto a un estanque congelado cerca del Convento Novodevichy durante una fuerte nevada en Moscú, Rusia, el 29 de enero de 2026 
REUTERS/Ramil Sitdikov

El fenómeno no se limitó a un solo episodio. Entre el miércoles 28 y el jueves 29 de enero, Moscú registró dos jornadas consecutivas de récords diarios de precipitación. Según datos del Centro Hidrometeorológico ruso, cayeron aproximadamente 13 centímetros de nieve en la noche del miércoles al jueves, después de que el miércoles anterior hubieran caído 14 centímetros.

La estación meteorológica ubicada en el Centro Panruso de Exposiciones alcanzó los 62 centímetros de cobertura de nieve el jueves por la mañana, superando el récord anterior de 57 centímetros establecido en 1956.

Una mujer camina por la Plaza Roja durante una nevada en Moscú, Rusia, el 29 de enero de 2026
REUTERS/Ramil Sitdikov

Tatiana Pozdniakova, meteoróloga jefe de Meteonovosti, reportó que las acumulaciones alcanzaron hasta 65 centímetros en algunas zonas de la capital. Las autoridades municipales desplegaron miles de trabajadores y cientos de quitanieves para mantener despejadas las vías principales y garantizar el acceso a zonas residenciales.

El temporal generó además formaciones singulares en el paisaje urbano. En la plaza Miusskaya, en el centro-norte de Moscú, los servicios municipales acumularon la nieve retirada de calles circundantes formando un montículo masivo que los residentes bautizaron informalmente como la “Duna de Miusskaya”. La formación, que ya había aparecido durante las primeras fases de la tormenta, continuó creciendo conforme avanzaban las tareas de limpieza.

Peatones caminan por una calle frente a la sede de Lukoil en Moscú, Rusia, el 29 de enero de 2026
REUTERS/Ramil Sitdikov

Este enero nevado en Moscú se suma a un mes de condiciones invernales extremas en distintas regiones de Rusia. A principios de enero, la península de Kamchatka, en el extremo oriental del país, declaró situación de emergencia tras una tormenta masiva que dejó su principal ciudad parcialmente paralizada.

Las proyecciones meteorológicas anticipan que las temperaturas en Moscú descenderán drásticamente en los próximos días. Se espera que el termómetro alcance -20°C durante la noche del viernes, con máximas diurnas de -13°C, según el pronóstico del Centro Hidrometeorológico. Los expertos prevén que la nevada disminuya gradualmente de intensidad, pero las temperaturas bajo cero persistirán, lo que mantendrá la profunda cobertura de nieve durante varios días más.

La UE declara terrorista a la Guardia Revolucionaria de Irán

La UE declara terrorista a la Guardia Revolucionaria de Irán

Comandante en Jefe del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI), general de división Hossein Salami. Majid Asgaripour/WANA (Agencia de Noticias de Asia Occidental) vía REUTERS

Los ministros de Relaciones Exteriores de la Unión Europea (UE) acordaron este jueves designar a los Guardianes de la Revolución de Irán como “organización terrorista” tras la represión de las protestas nacionales en ese país, según informó la jefa de la diplomacia del bloque, Kaja Kallas. Con esta decisión, la UE coloca al cuerpo militar iraní en la misma categoría que Estado Islámico, Al Qaeda y Hamas, sumándose a la postura adoptada previamente por Estados Unidos, Canadá y Australia.

Kallas declaró que “cualquier régimen que mata a miles de sus propios ciudadanos trabaja hacia su propia desaparición”, en referencia a la represión que ha dejado, de acuerdo a activistas, al menos 6.373 muertos en las últimas semanas, entre ellos más de 5.900 manifestantes y más de 40 mil detenidos. La violencia, según la Agencia de Noticias de Activistas de Derechos Humanos con sede en Estados Unidos, incluye también 113 menores de edad y 53 civiles ajenos a las movilizaciones.

La decisión fue adoptada por unanimidad y supone un giro simbólico en la política europea hacia Teherán, que hasta hace poco encontraba resistencia en países como Francia e Italia, preocupados por la seguridad de sus ciudadanos en Irán y la continuidad de las relaciones diplomáticas. Finalmente, ambos países respaldaron la medida, que fue calificada por la subdirectora del German Marshall Fund, Kristina Kausch, como un “acto simbólico” que ilustra el fin del intento de diálogo y el paso hacia el aislamiento y la contención.

La inclusión de los Guardianes en la lista negra implica la prohibición de entrada al territorio de la UE y la congelación de activos para 21 personas y entidades iraníes, incluidos altos mandos militares como el ministro del Interior, Eskandar Momeni, y el jefe de la policía. Además, la UE sancionó a seis organizaciones, entre ellas algunas dedicadas a la supervisión de contenidos en línea, en un contexto de restricción de las comunicaciones que ha dificultado el acceso a información independiente sobre la represión.

Los Guardianes de la Revolución, creados tras la revolución islámica de 1979, operan en paralelo a las fuerzas armadas regulares y controlan parte considerable de la economía y los programas de misiles balísticos y nucleares de Irán. La fuerza Basij, estructura interna del cuerpo, habría sido clave para sofocar las protestas, especialmente desde el 8 de enero, fecha en que se cortó el acceso a internet en la nación de 85 millones de habitantes. Videos difundidos por canales alternativos muestran a efectivos disparando y golpeando a manifestantes.

Varios vehículos durante unas maniobras de la Guardia Revolucionaria de Irán (archivo)
POLITICA INTERNACIONAL
-/IRGC/dpa

Las sanciones, aunque consideradas principalmente simbólicas, incrementan la presión internacional sobre la República Islámica, que enfrenta la amenaza de una posible acción militar estadounidense. El presidente Donald Trump ordenó el traslado del portaaviones USS Abraham Lincoln y varios destructores con misiles guiados al Medio Oriente tras los sucesos, mientras Irán advirtió con tomar represalias y realizar ejercicios militares con fuego real en el Estrecho de Ormuz, ruta por la que transita el 20% del petróleo mundial.

El cuerpo diplomático europeo aseguró que, pese a la decisión, los canales de comunicación con Irán “seguirán abiertos”. El ministro de Exteriores de Francia, Jean-Noël Barrot, afirmó que no puede haber impunidad por los crímenes cometidos y que las sanciones buscan responder a la “insoportable represión” que ha envuelto a la revuelta pacífica en Irán.

Miembros de la fuerza paramilitar Basij, bajo el mando del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI), participan en una concentración militar. Fundada el 26 de diciembre de 1979 por el ayatolá Ruhollah Jomeini, la Fuerza de Resistencia Basij, comúnmente conocida como Basij, desempeña un papel crucial en la historia de Irán. Según el artículo 13 del Reglamento de Empleo del CGRI, un Basij es un voluntario que se une a la extensa fuerza de 20 millones de efectivos del CGRI. El Basij tuvo una influencia especial durante la guerra entre Irán e Irak y sigue siendo una importante entidad paramilitar dentro del CGRI en la actualidad. 
Europa Press/Contacto/Sepahnews

En el contexto interno, la moneda iraní cayó a un mínimo histórico de 1,6 millones de riales por dólar, reflejando la gravedad de la crisis económica que alimentó las protestas. El alcalde de Teherán anunció planes para construir refugios antiaéreos e instalar sirenas de ataque aéreo, mientras el líder opositor Mir Hossein Mousavi reiteró su llamado a un referéndum constitucional para cambiar el gobierno.

(Con información de AFP, Reuters y AP)

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