Elon Musk ordenó reducir la velocidad de una versión de Starlink diseñada para uso militar, de la que dependen las fuerzas ucranianas, una medida que provocó alarma en Kiev y confusión en la Administración Trump, según funcionarios y personas familiarizadas con el asunto.
Tanto Musk como el presidente Trump han manifestado su descontento con ataques ucranianos recientes a refinerías rusas de diésel, que atribuyen al aumento de los precios de la energía. La semana pasada, Musk limitó la velocidad a la que equipos ucranianos pueden mantener la conexión a la red satelital, lo que, según fuentes, dejó ineficaces algunos drones de ataque y de intercepción.
Musk y Trump discutieron la decisión en una conversación telefónica poco después de que la ralentización se conociera públicamente, mientras el presidente estaba en campaña la semana pasada, según dos fuentes. Otra fuente indica que hablaron del tema incluso antes de que Musk impusiera la restricción.
Las quejas públicas del presidente ucraniano Volodímir Zelenski —incluida la advertencia de que podrían morir ucranianos si no se restablecía el servicio completo— generaron incertidumbre sobre quién había ordenado la ralentización y motivaron una investigación informal en la Casa Blanca.
Durante el incidente, representantes de SpaceX contactaron con funcionarios de la Casa Blanca para coordinar una postura conjunta, y más tarde se difundió un mensaje indicando que la empresa y la Administración habían estado en comunicación antes de la decisión de Musk, según esas fuentes.
Horas después de que la limitación se hiciera pública, Musk publicó en X que «cualquier límite de velocidad o de uso lo deciden el ejército de EEUU y, en última instancia, POTUS», en referencia al presidente. Trump declaró a periodistas que no sabía quién había ordenado la ralentización, pero que quería investigarlo.
Algunos funcionarios estadounidenses sostienen que Musk actuó por su cuenta y que Trump no dio instrucciones directas para restringir el servicio a Ucrania. No obstante, una fuente cercana afirmó que Musk habló con varios altos cargos de la Administración, incluido Trump, antes de imponer el nuevo límite, que según autoridades ucranianas permitió a misiles rusos eludir defensas.
La ralentización, iniciada el 14 de octubre, siguió a una serie de declaraciones y acciones de la Administración Trump que las autoridades ucranianas consideraron hostiles, incluidas críticas de Trump y Musk a Zelenski. Eso llevó a Kiev a sospechar que la orden provenía del presidente estadounidense o del propio Musk.
El episodio elevó las tensiones entre Estados Unidos y Ucrania al nivel más alto desde la reprimenda de Trump a Zelenski en el Despacho Oval el año pasado. Asimismo, resaltó la influencia de Musk en el conflicto, dado que Starlink ha sido crucial para las fuerzas ucranianas en operaciones ofensivas y defensivas, y un cambio en su servicio puede afectar el curso de la guerra.
Michael Kofman, analista de seguridad del Carnegie Endowment for International Peace, señaló que «las fuerzas ucranianas siguen limitadas a 160 km/h para usar ciertos drones, pero la conexión actual está por debajo de 130 km/h, lo que lastra tanto operaciones de ataque como la defensa aérea».
Denys Sienik, jefe de la misión diplomática de Ucrania en Washington, declaró que Ucrania aguardaba «una respuesta oficial de las conversaciones con el Pentágono y SpaceX al más alto nivel para entender lo ocurrido y si la conexión se ha o se va a restablecer».
SpaceX no contestó a las solicitudes de comentarios.
Zelenski también acusó a la Administración Trump de interrumpir temporalmente el apoyo de inteligencia que ayudaba a rastrear lanzamientos de misiles rusos y a atacar en profundidad el territorio enemigo. Trump y otros funcionarios negaron esas acusaciones; el secretario de Estado, Marco Rubio, afirmó que «no son ciertas», aunque reconoció que las tensiones entre Washington y Kiev están en aumento.
El secretario de Defensa, Pete Hegseth, aseguró que «no hemos retirado nada», pero subrayó que «Starlink puede decidir sus condiciones de servicio» y negó que se hubieran impartido directrices al respecto.
El martes, Zelenski viajó a Noruega para reunirse con el enviado de Trump, Steve Witkoff, y otros líderes, para abordar cuestiones relacionadas con el fin de la guerra.
La animadversión de Trump y Musk hacia Zelenski se ha incrementado en las últimas semanas, en parte porque Trump busca reducción del precio del diésel antes de las elecciones legislativas de noviembre. Trump responsabiliza a los ataques ucranianos contra instalaciones energéticas rusas por el alza de los precios, aunque la mayoría de analistas atribuyen una influencia mayor a la guerra en Medio Oriente.
El 10 de octubre, pocos días antes de la ralentización, Trump contó que le dijo a Zelenski: «Puedes hacer lo que quieras a Rusia, pero no ataques las refinerías, porque eso es un problema mundial. ¿Y qué hace? Ataca el diésel. Más le vale parar».
Musk reaccionó en X a un vídeo de la Casa Blanca con la frase: «Zelenski ha ido demasiado lejos». Cuatro días después, operadores ucranianos reportaron pérdida de acceso sin restricciones a Starlink por razones no aclaradas, lo que motivó demandas de explicaciones por parte de Kiev.
Contenido con licencia de The Wall Street Journal. Traducido del inglés por D. Lema.

