29 de septiembre de 2026
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Roberto Arzú propone aplicar el modelo Bukele aún más fuerte

Roberto Arzú propone aplicar el modelo Bukele aún más fuerte

En una región latinoamericana en constante cambio, incluso las votaciones en países pequeños importan. Guatemala, que celebrará elecciones presidenciales el próximo año, ya ve a sus aspirantes preparando campañas en un país con posición geográfica clave frente a Estados Unidos. Roberto Arzú (Ciudad de Guatemala, 1970), político y empresario e hijo del expresidente Álvaro Arzú Irigoyen, aspira a impulsar su propuesta “Hacer Grande Guate” si el partido Cabal valida su candidatura en noviembre. Será su tercer intento tras participar en 2019 y 2023; en esta última fue excluido por el Tribunal Supremo Electoral por presunta campaña adelantada. No se define por una ideología fija, pero su discurso coincide con demandas que resuenan en la región.

Arzú sostiene que en 2023 fue impedido de competir por un sistema que, dice, tenía capturadas las instituciones. Afirma que la Corte Interamericana de Derechos Humanos obligó al Estado guatemalteco a disculparse por haberle retirado la posibilidad de participar y limitar sus derechos políticos, y que esa resolución reafirma su derecho y el del electorado a elegir libremente.

¿Su candidatura se dirige contra el sistema político?
Su objetivo no es solo el aparato político, sino también un grupo empresarial de élite y redes del crimen organizado que, según él, mantienen el statu quo. Romper ese sistema implica enfrentarse a esas tres estructuras, una línea que ha mantenido en los últimos seis años.
Esta vez no se presenta por la formación Podemos. Lo hará con Cabal. ¿Por qué?
Cabal es un partido reciente que, en su primera elección, consiguió la bancada más grande en el Congreso y numerosos cargos municipales. Por su presencia y fortaleza institucional, decidieron competir bajo sus siglas.
Ha asegurado en varias ocasiones que había un complot para impedirle presentarse. ¿Todavía existe?
Afirma que el sistema persiste y que no existen las condiciones para elecciones libres y transparentes bajo su influencia.
Existen investigaciones y se puede leer en los medios que usted ha participado en un supuesto intento de asesinato, que tiene vínculos con el narcotráfico…
Niega esas acusaciones, las califica de campañas difamatorias sin pruebas y asegura que ha presentado recursos legales en Estados Unidos y Guatemala para desmentirlas. Afirma que fue objeto de persecución política y que la población ya no confía en esas campañas.
Con todo esto que nos dibuja, ¿cree que usted tiene oportunidades de llegar a ganar las próximas elecciones?
Apunta que las encuestas lo colocan en primer lugar y que las campañas negativas ya no le afectan como antes. Mantiene su postura inamovible contra el sistema.
¿Cómo definiría su ideología?
Evita etiquetarse ideológicamente; dice incorporar elementos liberales y conservadores, con una posición socialmente abierta en algunos aspectos. Su prioridad es la seguridad, la paz y la estabilidad económica para las familias guatemaltecas, más que una etiqueta ideológica.
¿Tiene algún referente ahora mismo en América Latina?
Plantea adaptar políticas que hayan funcionado en otros países: medidas de seguridad similares a las de El Salvador, programas sociales parecidos a los de México y modelos de desarrollo económico como el de Singapur.
Por lo que menciona, ¿usted aplicaría el modelo Bukele?
Confirma su intención de aplicar un enfoque de seguridad firme, incluso más estricto, con la meta de recuperar territorios y controlar las cárceles para reducir la violencia y la extorsión.
Cuando dice más fuerte… En alguna ocasión ha dicho que es partidario de aplicar la pena de muerte.
Recuerda que la pena de muerte está prevista en la Constitución guatemalteca y no la descarta para delitos extremadamente graves. Aboga también por cárceles más estrictas, penas severas y, si es necesario, presencia militar en las calles.
¿Cuáles serían sus pilares para atajar ese problema de violencia y devolver la seguridad al país?
Propone la coordinación entre ejército y policía para recuperar el control territorial; mayor exigencia en las prisiones, incluyendo trabajo para los reclusos; y mejoras en condiciones y beneficios para las fuerzas de seguridad, junto con sanciones estrictas para los agentes corruptos.
¿Va a utilizar ese lema de 2019 de “Hacer Grande Guate”?
Defiende el lema como una expresión de patriotismo y responsabilidad, no como una imitación de otros líderes, y busca que genere entusiasmo cívico.
¿No cree que Bernardo Arévalo ha traído cierta estabilidad?
Reconoce que Arévalo es una persona honesta y que su llegada cambió el panorama anterior, pero opina que le faltó determinación para tomar decisiones firmes y que Guatemala requiere acciones concretas más allá de consensos prolongados.
Debe ser muy difícil llegar y cambiar todo…
Admite la dificultad, pero afirma que el cambio es posible.
En el caso de que llegara a ser presidente, ¿qué relación mantendría con el resto de la región?
Plantea una apertura internacional amplia: Guatemala, por su ubicación, debe fortalecer vínculos con América Latina y el resto del mundo para aprovechar oportunidades.
¿Y con Estados Unidos?
Considera a Estados Unidos un aliado natural y estratégico, por la cercanía y por temas compartidos como migración y narcotráfico. Señala la importancia de la frontera guatemalteca en la gestión de esos problemas.
¿Estaría dispuesto a cooperar con Washington para atajar la violencia en su país?
Sí. Señala que el consumo de drogas en Estados Unidos forma parte del problema regional y aboga por coordinación entre ambos países para abordar la violencia y el crimen organizado.

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