17 de agosto de 2026
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Emoción en la segunda procesión de la Virgen en la laguna de San Vicente

La embarcación que llevó la imagen de la Virgen estuvo tripulada por el Padre Federico y el Presidente del club de kayakistas Carlos Bel.

Con lo recaudado en la edición anterior, un grupo de kayakistas destinó los fondos para donar un kayak socorrista a los Bomberos Voluntarios. La contribución surgió como resultado de una acción comunitaria en la que participantes y organizadores canalizaron recursos para mejorar la capacidad de respuesta en emergencias acuáticas. Este tipo de donaciones no solo amplía el equipamiento disponible para tareas de rescate y vigilancia, sino que también fortalece los lazos entre entidades civiles y las fuerzas voluntarias que prestan servicios de seguridad y auxilio en la zona.

El kayak socorrista es una herramienta versátil para intervenciones en ríos, lagunas y sectores costeros de accesibilidad reducida, donde embarcaciones mayores no siempre pueden operar con rapidez. Para los Bomberos Voluntarios, contar con este tipo de embarcación facilita maniobras de acercamiento a víctimas, apoyo en evacuaciones y recorridos de prevención. Además, su incorporación suele ir acompañada de capacitación específica para el manejo y el mantenimiento del equipo, lo que contribuye a profesionalizar las tareas de rescate y a optimizar la utilización de los recursos donados.

La donación también tiene un componente simbólico: refleja el compromiso de vecinos y colectivos deportivos con la seguridad colectiva y con la valorización del trabajo voluntario. Actividades solidarias de este tipo suelen generar mayor conciencia sobre la prevención de riesgos acuáticos y promover prácticas responsables entre quienes frecuentan espacios naturales o realizan deportes náuticos.

En otra iniciativa de carácter social y cultural, se realizó la quinta Marcha del Orgullo en Alejandro Korn, que incluyó una feria y un festival orientado a jóvenes. Estas jornadas combinan la marcha como acto central de visibilidad y reivindicación con espacios festivos y de encuentro comunitario. La feria ofrece puestos de organizaciones, emprendedores y colectivos, mientras que el festival reúne propuestas musicales, artísticas y educativas dirigidas a un público mayoritariamente joven.

La marcha cumple funciones diversas: visibilizar demandas vinculadas a derechos y diversidad, generar redes de apoyo entre personas y organizaciones, y propiciar un ambiente donde se promueva el respeto y la inclusión. Las actividades paralelas, como la feria y el festival de jóvenes, amplían el alcance del evento al ofrecer información, entretenimiento y oportunidades de participación intergeneracional. Asimismo, constituyen plataformas para difundir recursos locales —servicios, asesorías y proyectos— orientados a la comunidad LGBTIQ+ y a la ciudadanía en general.

Ambas iniciativas —la donación del kayak socorrista y la marcha con su feria y festival— ponen de manifiesto distintos modos en que la sociedad civil se organiza para responder a necesidades prácticas y reivindicativas. A través de la colaboración y la movilización, se potencian tanto la seguridad comunitaria como la construcción de espacios de convivencia y reconocimiento.

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