El presidente Donald Trump informó que funcionarios de Estados Unidos e Irán mantuvieron el martes un encuentro inesperado durante la Asamblea General de la ONU, mientras él mismo advertía en su discurso que podría “aniquilar” a la República Islámica si no se alcanzaba pronto un acuerdo para poner fin a la guerra, que ya cumple casi siete meses.
Trump dijo a los periodistas que sus principales enviados, Steve Witkoff y Jared Kushner, se reunieron alrededor de tres horas con representantes iraníes al margen de la cumbre, aunque dio pocos detalles sobre el desarrollo o el contenido de las conversaciones. Describió el encuentro como “muy bueno”.
Más tarde precisó que los iraníes no eran de “máximo nivel”, pero consideró el diálogo como un avance. El encuentro se produce tras meses de estancamiento en las comunicaciones entre ambos países, luego del colapso de un breve alto el fuego en junio; negociadores de ambas partes también mantuvieron contactos indirectos en Doha con mediadores de Qatar y Pakistán a principios de julio.
Más temprano ese día, el secretario de Estado, Marco Rubio, afirmó que Trump estaría dispuesto a reunirse con el presidente iraní Masoud Pezeshkian mientras ambos están en Nueva York por la Asamblea General, destacando que el mandatario suele aceptar encuentros para intentar resolver problemas a través del diálogo.
Rubio añadió que reunirse no implica necesariamente llegar a un acuerdo, pero subrayó la importancia del contacto directo. Ese mismo día, Trump se reunió con líderes del Consejo de Cooperación del Golfo —Bahréin, Kuwait, Omán, Qatar, Arabia Saudita y Emiratos Árabes Unidos— y de Jordania para coordinar los pasos siguientes sobre la guerra con Irán.
En su intervención ante la Asamblea General, Trump defendió su postura firme frente a lo que calificó de vacilación de otros líderes y justificó su decisión de iniciar acciones militares contra Irán. Al mismo tiempo, dejó entrever que enfrenta una decisión crítica y urgió a Irán a reabrir por completo el estrecho de Ormuz y regresar a la mesa de negociaciones para resolver el conflicto.
“Tengo que tomar una decisión importante”, dijo Trump, planteando la disyuntiva entre alcanzar un acuerdo que permita a Irán reconstruirse o “aniquilar a la República Islámica” de forma rápida para impedir que vuelva a causar muertes y destrucción.
Además de referirse al conflicto con Irán, Trump destacó en su discurso otras acciones de su administración, como la operación militar de este año que sacó del poder a Nicolás Maduro en Venezuela y un nuevo acuerdo para ampliar la presencia militar estadounidense en Groenlandia, y rechazó propuestas para regular con mayor intensidad la industria de la inteligencia artificial.
El eje de su intervención fue la defensa de la guerra y la negación de que Irán se haya fortalecido. Trump afirmó que el régimen actúa con agresividad por debilidad y desesperación. Gran parte de la delegación iraní abandonó la sala durante su discurso. Tras la intervención, Trump se reunió con la primera ministra de Dinamarca, Mette Frederiksen, y el primer ministro de Groenlandia, Jens-Frederik Nielsen, para firmar un acuerdo de seguridad.
El acuerdo, anunciado la semana anterior, siguió a las reiteradas amenazas de Trump de “apoderarse” de Groenlandia si fuera necesario. El martes anunció que Estados Unidos iniciará de inmediato los trámites para aumentar su presencia militar en la isla, incluyendo la construcción de dos grandes bases militares.

