Al caer la tarde del viernes en Asunción comenzó una de las noches más convulsas de la política reciente en la región: el presidente que todavía lo era hace minutos fue detenido, su vicepresidente asumió el poder y el himno nacional sonó mezclado con “Rata de dos patas”, de Paquita la del Barrio.
Desde los altavoces instalados frente a la casa de Santiago Peña se escuchaba: «Maldita sabandija, cuánto daño me has hecho». Peña se convirtió en los días previos en una figura muy repudiada y, desde la madrugada del sábado, está alojado en un regimiento militar.
Horas antes, el entonces vicepresidente Hércules Pedro Lorenzo Alliana Rodríguez asumió la presidencia tras la destitución unánime de Peña, acusado de ser responsable de la crisis de Ueno Bank, un banco que cerró súbitamente dejando en el limbo los ahorros de gran parte de la población y fondos públicos, incluidos aportes de la seguridad social.
La periodista Laura Arroyo resumió así la situación: el banco dejó de existir durante la noche y los depositantes quedaron sin su dinero. Eso fue lo ocurrido en la madrugada del 3 de noviembre en Paraguay.
La rapidez y contundencia del traspaso de poder fue notable: mientras la policía llegaba a la vivienda de Peña para notificarle una medida de arresto domiciliario dictada por la Fiscalía, el Congreso ya reconocía a Alliana como presidente y a Antonio Barrios como vicepresidente, este último médico de confianza del exmandatario Horacio Cartes.
Horacio Cartes, presidente entre 2013 y 2018, es considerado la persona con mayor influencia en el país. Aunque a Peña se le atribuyen maniobras para favorecer a Ueno Bank —del que fue accionista hasta 2025—, muchos analistas sostienen que los acontecimientos habrían tomado otra dirección si Cartes no hubiera intervenido.
La senadora opositora Celeste Amarilla dijo a EL MUNDO que Cartes forzó la salida de Peña tras enemistarse con él, y agregó que en Paraguay muchas decisiones pasan por el Partido Colorado, con una oposición con poca capacidad de respuesta.
La explicación apunta a que Cartes fue mentor de Peña: lo nombró ministro de Hacienda con 36 años y lo respaldó para la presidencia en 2023. En meses recientes Peña impulsó un espacio propio, el “peñismo”, con el apoyo de Alliana; según la versión pública, Cartes reaccionó y utilizó su influencia para que las sospechas sobre Ueno Bank llegaran a la prensa y al Parlamento.
Con Alliana ya instalado en el Palacio López, Carlos Carvallo, quien hasta hace poco presidía el Banco Central, se entregó a la Policía.
El canal de televisión del diario ABC Color mostró en pantalla dividida la jura de Alliana y, al mismo tiempo, las multitudes concentradas frente a la casa de Peña, una escena que algunos describieron como cinematográfica y apocalíptica.
Según el fiscal Christian Benítez, Peña está investigado por presunta lesión de confianza, administración en su propio beneficio y tráfico de influencias; Benítez formó parte del equipo que se presentó en la residencia del exmandatario.
Con el avance de la noche la situación se complicó: hubo temor de que algunos manifestantes intentaran ingresar a la vivienda de Peña, por lo que se decidió evacuar al ex presidente y a su círculo más cercano.
Peña pasó la noche en el Regimiento Escolta Presidencial y, en la mañana del sábado, será trasladado a la sede de la Fiscalía para continuar con las diligencias judiciales previstas.
En varios puntos de Asunción los manifestantes continuaron cantando y protestando en una noche de mucho calor. En la avenida Mariscal López, operarios retiraban con rapidez las marquesinas y la publicidad de Ueno en las paradas de autobús, símbolo del banco que cambió la situación del país.

