17 de agosto de 2026
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Vecino de Lomas coordina bicicleteadas en la zona sur

Vecino de Lomas coordina bicicleteadas en la zona sur

Durante una entrevista se explicó el alcance y las expectativas del proyecto de peregrinación en bicicleta, en especial la tradicional salida anual hacia la Basílica de Luján que se realiza en noviembre junto a la peregrinación convencional. El organizador relató que la idea nació como “una promesa en 1998” y que desde entonces se mantuvo la fórmula: hoy, a los 50 años, sigue participando y organiza recorridos junto a su hijo, quien hizo su primer itinerario cuando era niño.

El dirigente destacó que las salidas son una actividad de barrio y familia más que una competencia. Participan numerosos grupos de la zona, como Guillón Pedalea, Ciclismo Ezeiza y los Bicinautas de Monte Grande, entre otros. Desde su barrio, Laprida en Lomas, coordina distintos circuitos y recibe invitaciones para eventos solidarios, como la “Carrera de Nahuel” en General Rodríguez, que busca promover la donación de sangre y de médula ósea. Subrayó que cualquiera puede sumarse: no se exige una bicicleta específica ni una preparación profesional, y el ritmo es accesible para familias y personas de distintos niveles.

La travesía a Luján es una de las más exigentes: suele durar entre cinco y seis horas e incluye varias postas para descansar y reagrupar. En la última edición participaron alrededor de 15.000 ciclistas, aunque en jornadas con mejor clima la cifra suele acercarse a 23.000. En aquella ocasión las condiciones meteorológicas complicaron la convocatoria y casi suspenden la marcha, pero finalmente se realizó con éxito. Para garantizar la seguridad se implementa un protocolo que involucra a la Policía, bomberos y equipos de organización que coordinan el operativo y los recaudos necesarios.

El componente religioso también es central: los participantes trasladan la imagen de la Virgen durante el recorrido, lo que refuerza el sentido comunitario y espiritual de la acción. El organizador invitó a quienes quieran sumarse en futuras ediciones a hacerlo con ganas y voluntad, recordando que la actividad aporta beneficios para la salud y favorece el compañerismo. La convivencia en ruta y el apoyo mutuo convierten la experiencia en algo cotidiano para muchos y, al mismo tiempo, memorable.

La llegada a Luján suele ser un momento muy emotivo: muchos participantes se muestran agradecidos y conmovidos, algunos hasta lloran al cruzar la meta, conscientes del esfuerzo realizado y del valor simbólico del trayecto. Para quienes lo viven por primera vez, la llegada es, dicen, “inexplicable” y confirma que el sacrificio valió la pena.

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