26 de julio de 2026
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Diez robos de un exconvicto exponen fallas del programa de salidas anticipadas en Reino Unido

La liberación anticipada volvió a ponerse en el centro del debate en Reino Unido después de que Stephen Harold, de 54 años y con antecedentes, entrara en una vivienda de Wallasey mientras la ocupante dormía, según The Telegraph.

Harold había sido puesto en libertad bajo el programa de excarcelación anticipada y, 20 días después de la aplicación de esa política, accedió a una casa en Wallasey (Wirral), sustrajo objetos por valor de miles de libras y luego reconoció otros nueve robos con allanamiento o intentos de robo cometidos tras su salida.

El periódico detalló que entre lo robado había un abrigo valorado en 700 libras, un bolso de 250 libras, un ordenador portátil de 800 libras y unos auriculares. El allanamiento sucedió el 30 de septiembre de 2024 en una vivienda de Merseyside.

La fiscal Louise Santamera afirmó ante el Tribunal de la Corona de Liverpool que la víctima, Holly Davies, se despertó y encontró la puerta principal abierta aunque la había cerrado con llave la noche anterior. Según Liverpool Echo, citado por The Telegraph, un vecino revisó la cámara del timbre y vio a Harold bajarse de una bicicleta y dirigirse a la casa sobre las 2:45 de la madrugada.

En el interrogatorio policial, Harold protestó por haber salido de prisión antes de tiempo sin apoyo y explicó que había delinquido porque no había podido conseguir “su dosis”, según el relato de la investigación.

Antecedentes del condenado y circunstancias de su liberación

Antes de comparecer ante el Tribunal de la Corona de Liverpool el 1 de abril del año pasado, cuando fue sentenciado a cuatro años y ocho meses, Harold acumulaba 25 condenas previas por 66 delitos, entre ellos 32 por robo con allanamiento; su historial delictivo se remontaba a la década de 1980, informó The Telegraph.

La pena de 44 meses impuesta en 2023 obedeció a dos cargos de intento de robo, un cargo de robo, un cargo por posesión de herramientas destinadas a cometer robos y dos cargos por agresión a trabajadores de los servicios de emergencia, según el diario.

Posteriormente admitió dos cargos de robo con allanamiento y solicitó que se consideraran otros nueve delitos de robo con allanamiento e intento de robo en su caso.

El abogado defensor John Weate dijo ante el tribunal que la vida del acusado ha estado marcada por el abuso de sustancias controladas. Además, señaló que Harold cumplía esa condena cuando el Gobierno aplicó la política de liberación anticipada por el problema de sobrepoblación y que él había pedido no ser liberado porque estaba asustado y no se consideraba preparado.

Reincidencia inmediata y fallos en la supervisión: lecciones del caso

The Telegraph indicó que Harold fue uno de los más de 38.000 presos que salieron entre septiembre de 2024 y junio de 2025 tras cumplir el 40% de su pena en lugar del 50%, una medida adoptada para aliviar el hacinamiento en las cárceles.

El caso reavivó la polémica sobre la capacidad real del Servicio de Libertad Condicional (Probation Service) para supervisar a los miles de liberados bajo el programa. Informes oficiales del Ministerio de Justicia (GOV.UK) y análisis del sector, como los de Skills for Justice, señalan que más de 16.000 reclusos fueron puestos en la calle en los primeros meses de vigencia del plan, entre septiembre y diciembre de 2024.

La rápida reincidencia de individuos calificados como de alto riesgo evidenció deficiencias del sistema y la falta de recursos de contención, lo que llevó al Gobierno a revisar los criterios de elegibilidad y a excluir explícitamente a condenados por ciertos delitos graves para reducir el impacto en la seguridad pública.

Lejos de cerrarse como un debate puntual, la crisis penitenciaria impulsó cambios legislativos profundos. La Ley de Sentencias, que recibió el Asentimiento Real en el Parlamento, pretende sustituir las medidas temporales de liberación de emergencia por un modelo permanente denominado “progresión ganada”.

Según los boletines estadísticos de gestión de ofensores (Offender Management Statistics Quarterly), ese nuevo marco legal condiciona la liberación anticipada al comportamiento en prisión y a la existencia de planes efectivos de reinserción, una medida destinada a evitar recurrencias inmediatas como la registrada en el caso de Harold.

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