El mercado tecnológico enfrenta una nueva restricción. Estados Unidos prohibió la entrada de determinados equipos y componentes tecnológicos procedentes de ciertos proveedores extranjeros, una medida orientada a proteger la seguridad nacional y controlar el acceso a tecnologías sensibles. Esta decisión puede alterar cadenas de suministro, elevar costos y obligar a empresas a buscar proveedores alternativos o a revisar sus estrategias operativas y de cumplimiento legal. Analistas y compañías evalúan el impacto económico y regulatorio a corto y medio plazo para mitigar riesgos y adaptar sus planes de negocio.
Estados Unidos prohíbe robots chinos por riesgos de espionaje y acceso remoto

