29 de julio de 2026
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Adolescente noruego condenado en Londres por ser reclutado por banda ligada a Irán para un asesinato por encargo

Un tribunal de Londres declaró culpable a Johannes Kongsnes Natland, un noruego de 19 años, por viajar al Reino Unido con el propósito de cometer un asesinato por encargo para una organización criminal internacional vinculada a Irán.

El jurado, tras más de 17 horas de deliberaciones, concluyó que Natland partió de Stavanger, Noruega, en marzo del año pasado con la promesa de recibir 25.000 euros por disparar a una persona cuya identidad no llegó a ser identificada.

Según el veredicto, Natland llegó a Mánchester con un pasaporte temporal y fue retenido por la policía fronteriza, que le permitió volver en el siguiente vuelo. En lugar de regresar a Noruega, tomó un taxi hasta Huddersfield, en el norte de Inglaterra, donde recogió dinero en efectivo, dos armas de fuego y munición, y recibió instrucciones detalladas mediante mensajes en redes sociales.

La madrugada del 19 de marzo, agentes armados entraron en su habitación de hotel y lo arrestaron. En el operativo incautaron una pistola semiautomática, un revólver y una bolsa con 19 cartuchos.

La investigación determinó que fue reclutado por la Red Foxtrot, una banda de crimen organizado sueca con estrechos lazos con el régimen iraní. Bajo la dirección de un individuo apodado “Agent 47”, la organización coordinaba atentados y homicidios en Europa y empleaba a jóvenes para ejecutar actos de violencia y delitos relacionados con el narcotráfico. Las autoridades del Reino Unido y Estados Unidos sancionaron a la Red Foxtrot y a su líder, Rawa Majid, conocido como el “Zorro Kurdo”, quien está prófugo y se sospecha que reside en Irán.

El proceso reveló que Natland no actuó de forma aislada. Un menor de 17 años, identificado como “Generalen”, fue condenado en Noruega por intentar contribuir al homicidio, mientras que otro de 16 años espera juicio por su papel en la conspiración. Las pesquisas indicaron que la Red Foxtrot utilizaba plataformas como Snapchat, Telegram y Signal para reclutar a menores y coordinar operaciones, una práctica que Europol denominó “violencia como servicio”.

En los chats se ofrecían asesinatos a cambio de dinero, y los reclutadores facilitaban mapas, fotografías y videos para ayudar en la ejecución de los crímenes.

Durante el juicio, Natland reconoció haber aceptado el encargo para conseguir dinero y comprar drogas. Afirmó que inicialmente pensó que se trataba de una broma o una estafa y que, al verse comprometido, llegó a considerar hacerse daño para eludir la orden. La policía británica presentó pruebas que, según la fiscalía, demostraron que el joven entendía plenamente la naturaleza del encargo.

En mensajes enviados a su novia desde Noruega, describió la misión como “una locura” y llegó a decir que “sería genial matar a alguien”. Compartió fotos en las que aparecía con las armas y el dinero, y bromeó con amigos sobre la ejecución inminente. Tras su detención, intentó convencer a su novia para que no testificara en su contra en llamadas realizadas desde prisión.

En el juicio testificaron amigos y familiares, quienes describieron a Natland como “un joven problemático” que empezó a consumir drogas a los 13 años y pasó temporadas en un hogar de acogida. Su círculo cercano relató que buscaba impresionar a sus pares y en ocasiones presumía de su implicación en actividades delictivas.

La fiscalía sostuvo que, pese a sus problemas personales, Natland representaba un “peligro real”, dispuesto a matar en el extranjero por dinero. La defensa, por su parte, alegó que su participación se debió al temor y la presión ejercida por la organización.

(Con información de AP)

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