El Comando Central de Estados Unidos (CENTCOM) confirmó a través de su cuenta en X que las Fuerzas Armadas estadounidenses finalizaron una nueva ofensiva contra objetivos militares en Irán.
Según el mando, la operación comenzó a las 8:00 p.m. (hora del Este) y se ordenó como respuesta a recientes ataques iraníes contra tropas estadounidenses desplegadas en Medio Oriente.
El CENTCOM informó que las fuerzas estadounidenses iniciaron los ataques a las 8:00 p.m. y que la acción fue una represalia por intentos de agresión registrados el día anterior contra personal militar de Estados Unidos en la región.
Horas más tarde, el comando militar indicó que concluyó “con éxito” una intensa oleada de ataques cuyo objetivo era disminuir las amenazas que Irán y sus aliados representan para las fuerzas estadounidenses, el transporte marítimo comercial y los países vecinos del Golfo.
El comunicado detalló que se atacaron decenas de objetivos vinculados al Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI) en Irán, incluidos centros de mando, instalaciones relacionadas con misiles y drones, emplazamientos de vigilancia y defensa costera, así como capacidades marítimas. Actualmente, más de 50.000 militares estadounidenses están desplegados en la región y se mantienen en máxima vigilancia y preparación.
La ofensiva se produjo poco después de que el presidente Donald Trump dijera que respondería con firmeza a ataques iraníes contra posiciones estadounidenses en Jordania.
En declaraciones a Fox News, Trump afirmó que “los vamos a golpear duro”.
El presidente también dijo que “van a recibir una paliza” como parte de la respuesta que preparaba Washington.
Estados Unidos informó previamente que sus fuerzas en Jordania interceptaron varios misiles lanzados desde territorio iraní contra instalaciones estadounidenses; el Ejército jordano afirmó haber destruido cinco proyectiles antes de que alcanzaran sus objetivos.
La Guardia Revolucionaria iraní aseguró que esos misiles estaban dirigidos contra bases estadounidenses en Jordania y advirtió que sus operaciones continuarían mientras, según dijo, persistieran las amenazas contra la República Islámica.
La escalada se extendió a Irak: Estados Unidos y Arabia Saudita anunciaron operaciones conjuntas contra posiciones de grupos armados respaldados por Irán, tras denuncias de Riad sobre nuevos ataques con drones contra instalaciones petroleras en los últimos días.
El ejército estadounidense señaló que los bombardeos tuvieron como blanco centros logísticos y depósitos de armas utilizados por milicias alineadas con Teherán.
La milicia Hashed al-Shaabi, parte de las Fuerzas de Movilización Popular de Irak, afirmó que al menos 20 de sus integrantes murieron en esos ataques, calificó la ofensiva de “escalada peligrosa” y dijo que entre los fallecidos había asesores iraníes.
El Gobierno iraquí condenó los bombardeos y rechazó cualquier acción militar en su territorio; el Consejo Ministerial de Seguridad Nacional advirtió que Bagdad enfrentará violaciones de su soberanía y evitará que Irak sea utilizado para amenazar a países vecinos.
Israel, por su parte, denunció que el grupo Hezbollah lanzó un dron contra un vehículo israelí desde el Líbano, calificando el hecho como una violación flagrante del alto el fuego entre ambas partes.
También aumentaron las tensiones en el estrecho de Ormuz: la Guardia Revolucionaria informó haber detenido tres buques cisterna en esa vía y reiteró que Irán mantiene control sobre ese paso estratégico.
El empeoramiento de la situación de seguridad tuvo repercusiones en los mercados: los precios del petróleo subieron ante el temor de interrupciones en el suministro, los principales índices bursátiles de Estados Unidos cerraron con pérdidas y el rendimiento de los bonos del Tesoro a 30 años alcanzó su nivel más alto desde 2007.

